MANUAL PARA FIELES DE LA INNOVACIÓN URBANA: WHAT I TALK ABOUT WHEN I TALK ABOUT URBAN INNOVATION & SMART CITIES-

URBAN 360º, the blog curated by Pablo Sánchez Chillón, Urban Affairs, Lawyer, International Speaker, Strategy and Public Affairs Advisor. Pablo is Co-founder of Eolex Citylab, Urban Innovation Advocates (Spain).
Por Pablo Sánchez Chillón. Abogado y CEO de Eolex Citylab, Consultores de Innovación Urbana. Editor del blog Urban 360º y Experto en Public Affairs y Diplomacia Urbana. Director del Foro Global Alicante – ‘A City in Motion’.

UNA VEINTENA DE RECETAS PRÁCTICAS (POLÍTICAMENTE INCORRECTAS) PARA ABORDAR CON ÉXITO UNA  ESTRATEGIA DE INNOVACIÓN URBANA (AKA, CIUDAD INTELIGENTE).

No suelo prodigarme en el descarado consejo ni en la pontificación en púlpitos (ya tenemos un vicario de Cristo en Roma que está rompiendo moldes en materia de comunicación y llamando positivamente la atención del orbe), pero en esta ocasión, y con ánimo de compartir con los casi 100.000 visitantes de este blog una parte de las reflexiones, saberes, aciertos, errores y experiencias adquiridas durante estos años de reflexión e intenso trabajo en el ámbito de la Innovación Urbana, he decidido saltarme por una vez esta limitación autoimpuesta tiempo atrás, abriendo mi libro de recetas sobre la planificación estratégica y enfoque de comunicación de ciudad –con muchas anotaciones al margen y no pocos borrones- para que pueda ser consultado, compartido, criticado o simplemente ignorado por el lector, confiando en la utilidad de cuanto comparto. No en vano, si uno escribe es para alimento de la vanidad -que te lean-, y si lo hace, además, mayoritariamente en entornos digitales aspira a que su obra, por mala o buena que sea, se cuele en muchos nodos, timelines, enlaces y escritorios digitales. Esta es la suerte que merece cualquier producto de esta era digital de copy & paste que vivimos intensamente.

MANUAL PARA DIGIZENS PORTADA

Por ello, rindiendo homenaje a un disco ya clásico de la banda gallega Los Piratas y tomando prestada de Haruki Murakami, una parte significativa  de su delicioso ensayo de loa al deporte amateur y a la épica del corredor de fondo anónimo, me dispongo a compartir en los próximos 2 posts (aquí asoma ya el primero; el segundo, que culminará este destape intelectual y metodológico, de inmediata publicación) este Manual para Fieles de la Innovación Urbana, con el que sospecho que terminaréis de entender de qué hablo, cuando hablo de Ciudades Inteligentes.

Este Manual para Fieles de la Innovación Urbana trata de ordenar reflexiones, opiniones y experiencias en torno a cuestiones de planificación estratégica y ciudad, pero no renuncia a acercarse a otras cuestiones que sea porque lisa y llanamente me interesan o porque, además, me han resultado útiles a la hora de trabajar como profesional con instituciones públicas y sector privado de distintas regiones y culturas, creo que merecen un hueco en este compendio que hoy publico y que no es sino reflejo del contenido de mis últimas ponencias y keynotes.  Así, el lector se encontrará en este elenco con cuestiones referidas a los ámbitos de la Política y el Poder, el Diseño, la Planificación Urbanística, el Marco Jurídico y la Regulación Legal de la Ciudad Inteligente, la Comunicación de la Innovación Urbana y el City Branding, la Tecnología, la Diplomacia de Ciudades, los Public Affairs, el Urban Hacking, la Economía Colaborativa o la nueva sociabilidad urbana, concepto éste sobre el que vento insistiendo hace ya varios años y que nos obliga a entender los nuevos modos, actitudes y maneras de interrelación que se están generalizando entre los moradores de la ciudad, en entornos relaciones en los que la tecnología ubicua e imperceptible está haciendo de las suyas.

Presentados en pequeñas píldoras organizadas ordinalmente, este Manual Para Fieles de la Innovación Urbana, que publicaré de manera sostenida en los próximos días y formando parte de dos extensos posts (marca de la casa) bien pudiera concebirse como la estructura y armazón de un postrer y más completo MANUAL PARA DIGIZENS: ESTRATEGIAS DE INNOVACIÓN URBANA Y COMUNICACIÓN DE LA CIUDAD, sobre el que trabajo actualmente y que, aspirando a recopilar personalísimas opiniones sobre estrategias de ciudad y enfoque comunicacional y de asuntos públicos de la ciudad verá –o no- la luz en fechas venideras.

Os dejo con las primeras 8 andanadas. Espero que resulten de interés y utilidad. (Aquí me lo podéis contar pablo@sanchezchillon.com).

#1. “LOST IN TRANSLATION”: CIUDADES INTELIGENTES, SMART CITIES E INNOVACIÓN URBANA. POLISEMIAS CULPABLES Y CIUDADES ASEXUADAS.-

Durante estos años no he conocido a ningún orador/escritor cualificado del pequeño universo de las Ciudades Inteligentes que supiese definirlas sin emplear siete u ocho líneas de texto, al menos dos oraciones subordinadas y sin recurrir al inicial y prudente extrañamiento/alejamiento conceptual que encierra aquel “Ciudad Inteligente es aquella que” + (puntos suspensivos).

IMG_20150424_171110No nos remontaremos a los orígenes (corporativos y anglosajones) del término, ni abundaremos en la extraordinaria resistencia del concepto a la etiqueta o el hype, porque parece ser una cuestión pacífica y objetivamente demostrable, aunque haya habido  interés en algunos entornos por monopolizar el campo semántico del concepto. En cualquier caso, la tarea de conceptualizarlas sin incurrir en definiciones que se asemejen sospechosamente al producto o servicio con el que comercia el relator, no ha impedido que, a lomos de términos y clichés que han hecho fortuna en el acervo Smart City como “gestión”, “métricas”, “mejora de vida de los ciudadanos” o últimamente, el emergente trend de la “innovación social”, se pueda hablar de un común denominador semántico de la Ciudad Inteligente que destaca el enfoque instrumental y operativo del concepto y que apunta, acríticamente, a la aplicación de tecnología para una mejor provisión de servicios y una optimización de los recursos a disposición de los Ayuntamientos y responsables municipales, con el fin último de mejorar la habitabilidad de las ciudades y sus moradores. “Y dos huevos duros”, añadiría.

Por supuesto, la insultante primacía en el ámbito de la Innovación Urbana municipal del discurso de la pura gestión y el pragmatismo funcional, que no es sino trasunto del imperante paradigma del rendimiento en el desempeño, al que tampoco es ajeno el ejercicio de responsabilidades públicas ni lo es la caracterización actual del debate sobre liderazgo político (que se sustancia en la dialéctica líder vs buen gestor), no debería agotar la reflexión intelectual en torno a las dimensiones y alcance de la transformación posible de nuestras ciudades por la irrupción de la tecnología ubicua y su adopción generalizada.

microfonosSin embargo, este relato extraordinariamente instrumental de la Smart City, que bebe casi exclusivamente de las fuentes del management y la consultoría y que nos presenta una Ciudad Inteligente asexuada y roma, descompuesta en procesos funcionales y entrañas infraestructurales y que parece descrita para que no la entiendan más que unos pocos, está condicionando, a mi parecer, las posibilidades de elección de los responsables municipales en relación con los modelos de desarrollo y adaptación urbana en los próximos años, predeterminando un listado funcional de prioridades a atender y un caudal de recursos a emplear sin los cuales no puede plantearse una estrategia viable de Innovación Urbana.

Además, por razones que escapan al control de los nuevos trovadores de la inteligencia en la ciudad, el relato de la Smart City descansa, como pocos, en una suerte de determinismo tecnológico descaradamente optimista que apunta a un escenario incondicionado de mejora lineal de las condiciones de vida urbanas (desde luego, deseable), incompatible con enfoques algo menos autocondescendientes, y en los que debates abiertos como los del decrecimiento, la resiliencia, las crecientes tensiones entre igualdad/desigualdad o ciertos enfoques panópticos y de control parecen no tener cabida. Este enfoque menos tecnológico, más matizado y también, más humano aunque no menos pragmático y realista (en toda la diversidad y complejidad del término humano) impulsa ya hace algún tiempo el trabajo y reflexiones de algunos pensadores de esta universitas rerum smart como el de mi brillante amigo Carlos Moreno o el del no menos agudo Claudio Forghieri, entre otros.

En todo caso, esta visión comunicada de la Ciudad Inteligente, una suerte de lingua franca Smart impuesta por los tecnólogos ante la ominosa pasividad –cuando no, complicidad, de otros pensadores y profesionales- no debería hacernos olvidar – y a ello dedico parte de mi cuota de apostolado laico y digital- que existen otros modos de entender y explicar la Smart City, tan interesantes o más que los que pueblan el relato triunfante de la Ciudad Inteligente.

#2. “HABLEN ENTRE USTEDES”: HACIA UN ENFOQUE RELACIONAL DE LA SMART CITY.-

Hace meses se hizo viral en redes sociales, el cartel de un bar en el que su propietario, posiblemente cansado de que le hiciesen la dichosa pregunta, anunciaba que no disponía de conexión wi-fi y hacía un canto a la alteridad, el diálogo y las relaciones humanas. Después, el mensaje sería imitado y adaptado a otras culturas y entornos, siendo la base conceptual de algunas iniciativas publicitarias en espacios urbanos de relevante impacto y éxito comercial.

En el mismo orden de cosas, basta hacer una búsqueda sencilla en Google del concepto ‘Smart City’ para comprobar dos realidades:

La primera, que los aproximadamente 226.000.000 de resultados (detectados en 0,61 segundos) que arroja la consulta (hoy, 3 de julio de 2015), dan una medida del interés en torno al concepto (la búsqueda de otros términos de altos vuelos, como por ejemplo, “Colombofilia” nos da un pobre resultado de 112.000 entradas). La segunda, es que las imágenes que nos sugiere el buscador nos presentan un relato icónico de la Ciudad Inteligente en el que diagramas, vectores e infografías vuelven a primar esa ingeniería de procesos y un cierto deleite por las vísceras de la ciudad, devolviéndonos unos resultados de búsqueda en los que no aparece, por cierto, persona alguna.

IMG_20150703_094733En efecto, más allá del gadget, las métricas y las entrañas funcionales de la Ciudad –nada sexies, por cierto, desde el punto de vista de la comunicación – mantengo que, por pura coherencia con el entorno, y aplicando criterios igual de pragmáticos, debería apuntarse a un enfoque relacional de la Ciudad Inteligente, que subraya la irrupción de una nueva sociabilidad urbana que caracteriza la vida actual de los ciudadanos en comunidades urbanas híbridas y difusas, fuertemente tecnologizadas y en las que los usos, modos y patrones de comportamiento, la alteridad y las relaciones con el propio medio urbano están cambiando de manera radical por la irrupción de dispositivos, nuevas mediaciones, interfaces personalizados y en todo caso, no pocas percepciones híbridas y aumentadas de la realidad (cuando no distorsionadas) y una pluralidad de identidades del sujeto que harían las delicias de los partidarios de la modernidad líquida de Zygmunt Bauman (por cierto, hasta hoy mismo me sentía un poco rarete contando estas cosas a quien me ha querido escuchar; todo ha cambiado cuando he visto publicado en el Diario español El Mundo que se ha celebrado en Bilbao un Congreso de gente muy sesuda y mucho más preparada que yo para el pensamiento y los deleites del intelecto que han llegado a conclusiones muy parecidas😉 )

Desde luego, si de entornos para la toma de decisiones en el ámbito municipal hablamos, el pensamiento filosófico, al menos en horario laboral, no es moneda de curso común, y queda desplazado –naturalmente- por las urgencias de la gobernanza de la cosa pública, menos dadas a la introspección y a la melancolía.

IMG_20150616_231936En este sentido, la existencia de agendas asimétricas para el ejercicio del gobierno municipal y la presión permanente por parte de los administrados, grupos de presión, shadow cabinets (concepto éste en alza en el ámbito de la Comunicación Política, al menos en España) y de quienes controlan, desafían y aspiran a sustituir a los gobernantes, impiden a nuestros dirigentes locales aventurarse por los vericuetos del alma de las Ciudades Inteligentes, asumiendo, acríticamente, el modelo imperante y sus derivadas en forma de productos y plataformas, adquiriendo automática e imperceptiblemente, y sin ulterior reflexión, un bagaje en el ámbito de la comunicación de la innovación urbana marcadamente sesgado y empobrecido y que constituye, en no pocos casos, la causa del fracaso de un buen número de proyectos de Smart City mal entendidos y peor explicados por quienes debían liderarlos.

En cualquier caso, y hasta la fecha, la batalla semántica parece perdida. Sin embargo, y aunque no se trate de una unívoca relación causa-efecto y resulte aun escasamente perceptible, la transformación del mapa político municipal con la irrupción de nuevas formaciones y alianzas (evidente en el caso español desde junio de 2015) y el indiscutible, adaptativo (y necesario, añado) pragmatismo empresarial puedan hacer cambiar (veremos hacia dónde) este concepto asexuado de Ciudad Inteligente que hemos venido manejando, cargando sus polos con ciertas onzas de ideología que la devuelvan al centro de la discusión dialéctica sobre el modelo de ciudad y el futuro de nuestras comunidades.

#3.  VER (Y ENTENDER) PARA CREER: SMART CITIES, LIDERAZGO Y LA TENSIÓN SEXUAL NO RESUELTA ENTRE TECNÓLOGOS Y NEO-PRIMITIVISTAS DE LA CIUDAD.-

La Ciudad Inteligente es, más allá de las etiquetas, las modas, los portafolios de las empresas y las (respetables) críticas de los apóstoles de la negatividad, un cambio de paradigma natural en la forma de entender, planificar y gestionar la ciudad (y de habitarla, aunque en las primeras fases de ideación y diseño de estrategias asuma las características de una verdadera cuestión de fe para quienes se interesan por ella.

Como decía Einstein:Si no sabes explicar algo de manera sencilla, es que no lo entiendes del todo”. En este contexto, difícil será que luego puedas motivar equipos, colaboradores o socios o implicar a la ciudadanía en un proyecto de Smart City / Innovación Urbana si no lo has influido en su caracterización, o si no te lo crees o lo has entendido (si tienes dudas, siempre puedes volver a las fuentes.

Cuentan que Saloth Sar, que se ganó un merecido lugar en la historia de la infamia humana con su sobrenombre de IMG_20150419_142207 anunciaba en sus discursos a los jemeres rojos un futuro radiante para Camboya, marcado por el destierro de cualquier forma de tecnología y un modelo económico primitivista. Aún recuerdo con escalofríos la intervención de un mandatario público muy significado territorialmente (no daré más pistas) en un pionero Congreso de Ciudades Inteligentes que organizamos con Eolex Citylab tiempo atrás, en la que, este cargo electo municipal decidió –sin haber escuchado una sola ponencia de las pronunciadas, sin haber leído nota alguna sobre el particular, y en todo caso, saltándose arrogantemente el programa definido para el evento- concluir el citado congreso dando su particularísima visión –rayana en el surrealismo- sobre lo que entendía, entonces, como Ciudad Inteligente y apuntando qué modelo proponía para su municipio.

Durante casi 30 interminables minutos de relato, a quien llamaremos Brother Nr. 1” por razones de elemental discreción, se dedicó a trazar un onomatopéyico parangón entre la Smart City y el sistema digestivo de los mamíferos, y a evocar, con cierto e inexplicable deleite procesos gástricos, tránsitos intestinales, olvidadas funciones del colon, píloro, recto y salva sea la parte, y a incomodar a la audiencia y a su propio equipo con un discurso de neo-primitivismo, para infortunio de la audiencia, los patrocinadores del evento y las decenas de funcionarios públicos que voluntariamente asistieron al evento (y claro está, para solaz de los concejales de la oposición). Desde luego, nuestro “Brother Nr. 1” nunca supo de qué tenía que hablar ni entendió la importancia de su intervención como catalizadora del apoyo a un proyecto emergente de Ciudad Inteligente para el municipio –puede que nadie se lo hubiese explicado, ni le hubiese contado que el municipio ya estaba redactando y destinando recursos económicos a su Hoja de Ruta, es verdad-, lo que no le impidió mostrar una tozuda determinación para dirigirse a su pueblo, recurriendo a los usos, el estilo y a la salmodia de ciertos pregones, que embarrancan en la orilla de los tópicos, los lugares comunes y la demagogia.

No hace falta insistir en que el proyecto naufragó ipso facto por la falta de liderazgo municipal, la desbandada de personal implicado y motivado para impulsarlo y por un elemental desconocimiento del medio, lo que provocó pérdida de tiempo y recursos y no pocas críticas de los antagonistas políticos de este mandatario.

La anécdota, al nivel de otras vividas en lugares y culturas diversas, sirve, en todo caso, para poner de manifiesto la necesaria conformación previa, en cualquier proyecto estratégico para la ciudad, de una cadena de códigos, compromisos e intereses compartidos entre líderes municipales, equipos de asesores, empleados públicos y sector privado y ciudadanía que estimulan la interacción y las aportaciones de valor al proyecto, situándolo en el centro de la agenda política, comunicacional y de prioridades del municipio, reforzando su impacto y efectos, aunque como cualquier producto nacido del ingenio humano en nuestras sociedades democráticas, no esté libre de la crítica y la opinión desfavorable de otros.

En este sentido, y no en vano, las ciudades son entes heterogéneos, complejos, dinámicos y netamente originales, y aunque la tecnología que informa el discurso de las Ciudades Inteligentes no deja de ser una herramienta para facilitar y consolidar procesos de cambio, y cuando no, una commodity, lo cierto y verdad es que una visión excesivamente determinista, tecnificada y reduccionista del fenómeno urbano – que sirve igual para un cómic futurista que para una presentación en Power Point en un Congreso Smart City celebrado en 2011- alienta el discurso y la reacción de los neo-primitivistas, que al margen de exóticos planteamientos, ayudan a conjurar el impacto de los relatos mesiánicos y las visiones holísticas bajo licencia en manos de los vendors habituales.

 

 #4. “ES LA AGENDA, ESTÚPIDO”: POLÍTICA Y LIDERAZGO EN LA REPÚBLICA DE DATOS. RETOS HÍPER-LOCALES EN UN ENTORNO SÚPER-GLOBAL.-

Si algo he aprendido en estos años, es que las decisiones estratégicas sobre el futuro de la ciudad requieren del ejercicio efectivo del liderazgo y de la conformación de una agenda política coherente con esa vocación de presidir/acompañar la transformación de la ciudad. Probablemente, en la era de las redes y la abundancia de información, que han convertido a nuestras Ciudades en verdaderas Repúblicas de Datos, este liderazgo sea más efectivo cuanto más horizontal y poroso sea, abierto a la compartición de iniciativas, la escucha activa y la evaluación honesta de su ejercicio, pero apuntando a una firme reivindicación de la toma de decisiones y del papel de la política, que ha de crear espacios para la cooperación horizontal y la participación y aportación reticular (en red) de ciudadanos, empresas y grupos de interés.

Mucho ha llovido desde que el dramaturgo español Félix Lope de Vega escribiese en 1620 su pieza teatral “El mejor Alcalde el Rey”, pero la percepción sobre el rol del liderazgo en nuestras ciudades no ha cambiado en exceso, aunque sí lo ha hecho la forma en que los ciudadanos se organizan, discuten y desafían al poder y son capaces de colocar efectivamente los big issues en la agenda de la política y los medios de comunicación, cuando no de marcarlas y definirlas, más allá de las formas tradicionales de organización política y colectiva. Esto lo ha definido inteligentemente el experto en comunicación Antoni Gutiérrez Rubí con su gráfico eslogan “de las sedes a las redes”.

IMG_20150516_133543En todo caso, en nuestras ciudades, y por razones de legitimidad, cercanía al elector, espacios competenciales y ciertas pulsiones presidencialistas, este liderazgo parece corresponder, de manera natural a los Alcaldes, Intendentes, Munícipes, Presidentes de Cámara y ha sido y es ejercido con mayor o menor determinación y brillantez en distintos lugares del mundo, habiéndose creado una verdadera liga de “Celebrity-Mayors”, que extienden su influencia y pensamiento más allá de los límites territoriales de su ciudad.

Algunos, además, han abrazado con fervor el uso de las redes sociales (por ellos, o por equipos interpuestos de colaboradores), utilizando esta estructura reticular y digital como plataforma de comunicación. Os recomiendo, en este punto la interesante y ambiciosa iniciativa impulsada por el Laboratorio de Ideas GobAPP del Banco Interamericano de Desarrollo, denominada “El Gobernauta”, de reciente publicacion (y descarga gratuita) que ha analizado el perfil de los Gobernantes Latinoamericanos en redes sociales, y que nos permite conocer los distintos temas y cuestiones que lideran la conversación gubernamental y digital en esta amplia y diversa región.

En este contexto, no pocos líderes municipales han encontrado en el recurso al imaginario de las Smart Cities un vector de dinamización de las agendas municipales y un contrapunto discursivo a la atonía y al pesimismo generalizado que ha marcado la realidad de unas economías interconectadas mundialmente, frágiles y en todo caso, sometidas a vaivenes permanentes, alentando iniciativas, proyectos exitosos y algunos vanos experimentos que, al calor del despliegue de la tecnología en la ciudad, han gozado de un notable recorrido mediático y de algo menos de popularidad y respaldo social.

Sin embargo, la consolidación de este paradigma genérico de la Smart City ha servido para animar, de manera ciertamente interesante, el panorama de la innovación municipal española, incorporando a la agenda de la política y al ámbito de las decisiones (y a la de los medios de comunicación), un enfoque de renovado interés pragmático en torno al futuro de la ciudad que se ha revelado útil al propugnar el nuevo papel de la tecnología como catalizadora de la modernización urbana, impulsando una vigencia renovada del discurso de la ciudad como espacio de convivencia híbrida (real/digital) y foco de atención y preocupación frente a los retos de la humanidad que acompañan la llegada del nuevo milenio, de naturaleza eminentemente urbana, y que se significan fundamentalmente en clave de escasez de recursos, sobrepoblación, desigualdades y cambio climático.

Esta realidad ha implicado que, al menos para urbes que superan cierto tamaño crítico y poseen una vocación (por pequeña que sea) exterior, los mandatarios municipales hayan de enfrentarse a un nuevo panorama de gobernanza caracterizado por la tensión entre la necesidad de atender desafíos y necesidades híper-locales y el ejercicio de la influencia y las posiciones activas en redes súper-globales, que se traducen en programas de gobierno y decisiones que tratan de equilibrar ambos planos de realidad de las ciudades.

En un escenario global en el que somos todos navegantes de una sociedad sobre-informada y en cambio permanente, la hora de los autoritarismos, las visiones top-down, o la falta de liderazgos claros ha pasado, y un excelente proyecto de innovación para la ciudad puede disolverse como lágrimas en la lluvia por una elemental ausencia de gente que lo entienda, lo apoye o lo difunda. Por elemental cortesía, me ahorro los ejemplos, aunque las hemerotecas (digitales) están llenas de experimentos fallidos y accidentes nada inteligentes.

Preguntado en una ocasión por la incidencia de la incidencia de las redes sociales en la agenda de gobierno, el célebre ex Alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg apuntó que a él le resultaba imposible gobernar para los próximos 5 minutos, (y cambiando de agenda política cada 5 minutos, añadiría yo), tiempo medio de duración de un hashtag (etiqueta) en la red social Twitter (participo plenamente de esta inteligente manifestación del Alcalde más mediático que ha tenido la ciudad en muchos años).

Esta dictadura del ‘tiempo real’, impulsada por los timelines y muros de las redes sociales está obligando a una transmisión incesante de información hacia el usuario/ciudadano y a la provisión de resultados cuasi-inmediatos en relación con las peticiones unívocamente cursadas hacia los ámbitos de gobierno, con objeto de evitar la decepción, el desinterés y el desencanto institucional de los nuevos moradores digitales de nuestras ciudades.

En un mundo en el que cada ciudadano empuña un terminal digital (si no varios) y en el que estamos construyendo nuevas sociedades urbanas híbridas, en las que la personalidad del individuo se conforma en torno a su interacción física con los demás, pero también, y cada vez en mayor grado, por su conexión permanente con los planos digitales y de híper-realidad que derivan de su pertenencia a difusas comunidades virtuales en las que los lazos se construyen sobre flujos de información y el desdoblamiento en múltiples identidades digitales (un solo individuo, varias personalidades digitales, no necesariamente complementarias ni genuinas y además sometidas al denominado FOMO, Fear of missing out el miedo a quedar fuera de estas redes por inactividad) a la percepción y gestión de un tiempo real nacido de nuestra pertenencia a una sociedad territorial se impone, implacablemente, la consideración de un nuevo tiempo digital mucho más rápido y apremiante, que está dando lugar a la aparición de conductas –especialmente entre las capas más jóvenes de nuestra sociedad y más (voluntariamente) expuestas al universo de las redes sociales- crecientemente intolerantes en relación con la gestión de los tiempos de espera, afectando también este proceso al campo de la gobernanza y la toma de decisiones y su comunicación hacia la ciudadanía.

Desde luego, en ámbitos empresariales y comerciales (banca, seguros, tecnología, etc) se libra una costosísima batalla por comprender y seducir a los denominados Millennials (a mí, para el ámbito de las ciudades me gusta llamarlos Digizens, Digital-Citizens), que no se ha trasladado, de momento, al entorno de la innovación urbana y el compromiso generacional, presente y futuro, con las ciudades.

#5. “DADME UNA PALANCA Y MOVERÉ EL MUNDO”: PLATAFORMAS, DASHBOARDS Y EL CIUDADANO-PIXEL.

[3 de julio de 2015 / 11:42 AM, Salón de Plenos del Ayuntamiento de la Ciudad X: Llegó su momento. Juan Consultor, profesional con muchas horas de vuelo en el campo de la Administración Pública municipal acaba de terminar su presentación en Power Point sobre la plataforma integral de la Ciudad Inteligente que comercializa su empresa y resolverá de un plumazo los problemas de gestión del municipio, ofreciendo un panel centralizado de monitorización y control, ante un par de ojipláticos Concejales, dos técnicos municipales y un compañero en formación, que está aprendiendo el oficio. El Alcalde, sentado bajo la añosa fotografía oficial del Jefe del Estado que preside el salón y que ha mirado inquieto, hasta 3 veces, el reloj de pulsera que le regalaron sus compañeros de partido el día en que recibió la vara de mando de la Ciudad, toma la palabra y se dirige a Juan Consultor ¿Y esto no lo podéis pagar vosotros? ¿Cómo le explico yo a la gente que esta cosa –que me parece muy interesante, claro- le costará tanto al Ayuntamiento como la nueva piscina municipal que llevamos en el programa electoral?]

Real como la vida misma, y posiblemente injusto y perseguible penalmente, bajo los dictados de la justicia poética.

Desde luego, la búsqueda del apoyo de la ciudadanía y del respaldo activo de los ecosistemas ciudadanos y empresariales locales a los proyectos de innovación y modernización urbana bajo el paradigma Smart City se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los líderes municipales más dispuestos a innovar en este campo, justificando la inversión de recursos en proyectos útiles e inteligibles por la ciudad, evitando recaer en los sonados errores de su juventud Smart.

urban-visualization-four-square-check-ins-tokyoParece oportuno señalar, frente a quienes en el sector propugnan una simplificación (cuando, no, una pura automatización) de la acción de gobierno de la ciudad a la gestión de datos, las métricas y la información en tiempo real presentada en un dashboard al servicio del Alcalde electo, se impone otra tozuda realidad. Ni la acción de gobierno se desarrolla en un Ipad ni los ciudadanos somos meros píxeles en una pantalla de control, y podemos llegar a tener (buenas/malas) ideas que den al traste con este escenario. He conocido excelentes interfaces e infografías que no aguantaban media hora de gestión en tiempo real de una ciudad.

Por esta razón, la batalla por el compromiso de los Digizens con nuestras Ciudades Inteligentes (y el éxito del paradigma Smart City) pasa, en primer lugar, por el impulso, a través del diálogo interactivo entre el hardware de la ciudad y los usuarios/habitantes que la moldean y la transforman cada día, de una nueva experiencia de ciudadanía ampliada (llamémosla urban hacking) que afecta también a la relación dinámica del ciudadano con su entorno físico y relacional, y también con las instituciones.  Igualmente, más que pensar en la visualización de datos, las métricas o las impactantes infografías, una visión de la ciudadanía urbana más allá del enfoque pixel-citizen pasa por apostar por el diseño interactivo (Interaction Design), la dinámica de juegos y recompensas (Gamification) y el urbanismo táctico entre otros, que promueve la adaptabilidad de los espacios a los usos cambiantes de la sociedad y la reversibilidad de sus atributos y características son algunos de los enfoques que están llamados a jugar un papel relevante en la planificación y diseño de nuestras Smart Cities y en la generación de oportunidades de negocio para nuestros ecosistemas emprendedores, superando las resistencias impuestas por un modo tradicional de hacer ciudad, que procura espacios, usos e infraestructuras sin contar con su eventual dinamización y transformación dinámica por la acción de los miembros de una sociedad urbana cada vez más colaborativa y conectada en redes pero aquejada por el mal de la distracción masiva y los déficits crecientes de atención.

Por ello, si te acercas como proveedor de servicios a un municipio que pretende ser inteligente, no dudes en conocer, al menos 240º de los 360º que componen la visión compleja de una ciudad. Te vendrá bien.

#6. “DESPUÉS DE MÍ, EL DILUVIO”: SMART CITIES QUE, COMO ALGUNAS MASCOTAS, SE PARECEN DEMASIADO A SUS DUEÑOS.-

76278Aprés moi, le déluge“. Al monarca francés Luis XV se le atribuye la paternidad de la frase que encabeza este apartado, pronunciada en los últimos años de su vida, cuando el descontento popular presagiaba un fuerte estallido social en Francia y el acero de las guillotinas se estaba forjando en las fraguas de París. Esta afirmación, paradigma de la indolencia y del egoísmo político, bien pudiera atribuirse a algunos responsables municipales en relación con los personalísimos proyectos que impulsan durante sus mandatos.

Un proyecto estratégico de innovación urbana coherente y sólido, aunque adaptable a la cambiable realidad del momento y a las necesidades perentorias surgidas durante su desarrollo, es una herramienta para el futuro de la ciudad y no el enésimo Libro Blanco/Plan Estratégico que pasa a integrar anaqueles que nadie consulta al día después de producirse un cambio de gobierno local.

Los tiempos de “este pantano fue inaugurado por…” han pasado a mejor gloria, y los partidismos, facciones y visiones cortoplacistas son incompatibles con un enfoque estratégico transformador para la ciudad. Además, salvo los incondicionales, los fieles y algunos inimputables, los demás no entendemos estas lógicas instrumentales con fecha de caducidad.

La capacidad de supervivencia de muchos de estos proyectos de innovación urbana iniciados meses y años atrás y que fueron abanderados personalmente por muchos Alcaldes y Alcaldesas –y hablo ahora del específico supuesto de España, con la excepcional transformación del mapa político municipal tras las elecciones locales de mayo de 2015 que ha supuesto la irrupción de nuevos partidos políticos y sindicadas mayorías de gobierno- una vez superada la inevitable fase inicial en la que los iconoclastas campan a sus anchas entre los escombros de la gestión de sus antecesores políticos, va a quedar demostrada en los próximos meses, y me atrevo a apuntar que sólo aquéllos que resultaban esencialmente estratégicos para la ciudad y que habían sido mejor comunicados y socializados, extenderán sus efectos más allá de los caducos mandatos, para beneficio de la ciudad y sus habitantes.

 

#7. “FEO, FUERTE Y FORMAL”: LA SMART CITY ANTE EL ESPEJO.-

Marion Robert Morrison, conocido también como Duke (el Duque en la canción de José María Sanz,- Loquillo), era un estudiante de Derecho y decente jugador de fútbol americano becado por la Universidad del Sur de California que abrazó su destino por casualidad. Raoul Walsh, director de cine, le convirtió en el universal John Wayne. Con 39 años cumplidos, y junto a su amigo John Ford, inició la singladura cinematográfica que le convertiría en una de las estrellas más rentables y mejor pagadas de Hollywood. Wayne, tremendamente honesto con la imagen que le devolvía el espejo, nunca se consideró un seductor Mañara o un Marqués de Bradomín, y desempeñó el mismo papel de hombre medio y viril norteamericano a lo largo de su prolífica carrera cinematográfica. No en vano, su epitafio reza en español: ‘Feo, fuerte y formal’.

Hablemos ahora de identidad, coherencia y autoconciencia: la estrategia de innovación urbana debe incardinarse en el marco de una visión comprensiva y honesta de tu ciudad, coherente con sus propiedades, aspiraciones, virtudes y defectos.Igual que no hay hijos feos para sus progenitores, hay ciudades, mandatarios (y empresas, consultores y gurús que las jalean) que han abrazado el paradigma de la Smart City de manera esencialmente acrítica e irreflexiva, incurriendo en lamentables episodios de impostura urbana, cuando no de falaz caricatura con cargo al presupuesto municipal y contra las ilusiones y expectativas generadas.

john_wayne_el_dorado_1600x900En un sector en el que las pócimas mágicas menudean y hay una legión de expertos y apóstoles dispuestos a compartir generosamente rito iniciático y religión con imprudentes y pragmáticos mandatarios municipales, una elemental reflexión previa sobre la naturaleza, identidad, aspiraciones y limitaciones (que las tiene) de la ciudad evitará la astracanada. Con ello se respondería a la clásica pregunta que cualquier tenaz revolucionario se haría: ¿Qué hacer?, pudiendo incluso decidir no hacer nada.

Este ejercicio neo-ignaciano de la introspección, complementado con una visión comparativa (benchmark) sobre lo que los demás están haciendo, permitirá canalizar correctamente los bríos de la innovación y apostar por un camino u otro, evitando la impostura. En este sentido, creo que aunque la adopción de tecnología y su aplicación a la planificación y gestión del entorno urbano abre un universo de posibilidades para las ciudades, resulta casi imposible –y seguro, inconveniente- pretender abordar desde un primer momento todas y cada una de las derivadas de una Smart City en un proyecto, debiendo priorizar acciones, recursos y estrategias.

ready-steady-go-1No conozco ninguna ciudad que después de haber hecho el examen previo de su adn identitario y haber detectado en trazo grueso sus necesidades, haya decidido aplicar una estrategia de Innovación Urbana que afecte simultáneamente a la iluminación, la seguridad, la movilidad, el urbanismo, la salud, la cultura, el patrimonio o el turismo, por citar algunos de los frentes habituales en los que se despliega el concepto de Ciudad Inteligente.

Aunque la Innovación Urbana no conoce de tamaños o complejos, parece a priori más inteligente jugar un par de temporadas con comodidad en una categoría en la que podamos aprender, probar, ensayar y consolidar nuestro proyecto junto a otras ciudades y competidores de nuestra escala.

En un mundo en el que prima la especialización territorial, la caracterización económica y sociológica de los territorios y la conjunción de atributos, prioridades y agendas municipales, los proyectos más exitosos de Innovación Urbana vinculados a la tecnología han apostado por ensayar algunos de los menús con los que se cocina la Ciudad Inteligente, sin renunciar a una reflexión transversal sobre las capacidades de mejora sostenida y progresiva la ciudad.

Además, si convenimos en que el espejo dominante de la Innovación (tecnológica) Urbana y la Ciudad Inteligente nos ha presentado una ciudad tecnificada, autómata y casi gris (Fea), hecha de procesos y entrañas y sistemas (Fuerte) y muy previsible y algo panóptica por razón de la tecnología (Formal), no estaría de más hacer que muchas ciudades que se dicen inteligentes hicieran un ejercicio de honestidad identitaria equivalente al que realizara al inicio de su carrera Marion Robert Morrison/ John Wayne, erradicando la impostura y apostando por incorporar al proceso de modernización a otros profesionales y sectores vinculados a la comunicación, el (buen) diseño o la belleza. Nos iría a todos mejor.

 

#8. CADA VEZ QUE EN UNA PRESENTACIÓN DE UNA INICIATIVA DE SMART CITY SE ALUDE AL ROL DEL CIUDADANO EN EL CENTRO DE LA ESTRATEGIA, MUERE UN ÁRBOL EN CANADÁ: LA HORA DEL CIVICENTRISMO CONSECUENTE.-

A medio camino entre el fado y el reggeaton, se encuentra el ritmo correcto para que baile el Ciudadano. Resulta necesario incorporar un enfoque Civicéntrico (el ciudadano en el centro) a la Estrategia de Innovación Urbana del municipio.

De todos los tópicos que pueblan el relato fragmentario de la Ciudad Inteligente en el orbe conocido, el de la emocionada llamada del orador al papel del ciudadano en todo este proceso es el que más me solivianta, especialmente por parte de aquéllos que están pensando justamente en hacer lo contrario.

Citizen-Action-Lab_logo-blue-02Más allá del recurso argumental en el ámbito de lo políticamente correcto en el que se ha convertido esta apelación a la participación del ciudadano/los ciudadanos, y de los mitos en torno a la propia participación por los canales tradicionales, o si me apuráis, de las honestas experiencias –que las hay- que han buscado primar este rol individual y colectivo en estos procesos de Innovación Urbana, lo cierto y verdad es que en no pocas ocasiones los proyectos de Smart City no logran enganchar en modo alguno con quienes deberían ser sus destinatarios naturales, y no logran pasar la elemental prueba del taxista (aprovechando tu llegada a la Ciudad Inteligente que visites, pregúntale a cualquier integrante de este gremio de informadísimos notarios de la realidad sobre el proyecto Smart City del Alcalde o Alcaldesa; su respuesta te dará la temperatura de socialización del proyecto, más allá de las encuestas oficiales. Yo me he llevado gratas sorpresas).

El problema es que, más allá de la ironía que me perdonarán mis colegas, este discurso determinista, buenista y políticamente correcto en torno al papel de la ciudadanía en los proyectos (tan pragmático, como hueco), se ha colado de manera definitiva en el relato de la Ciudad Inteligente, y no parece que lo haya hecho sobre fundamentos críticos o empíricos que permitan conocer su alcance y resultados. El binomio “Tecnología-Ciudadanos recuerda, de alguna manera a aquél “Soviets y Electricidad” que invocaba el joven Lenin como fundamento esencial de la revolución proletaria. Y sabemos que no funcionó.

En todo caso, desde aquí apuntaría que una apuesta decidida por la comunicación, la transparencia y rendición de cuentas gubernamental, el buen diseño user-centered, la co-creación (cuando se pueda) de servicios y un enfoque orientado a fomentar el orgulloso sentido de pertenencia individual y comunitario a un proyecto del que se forma parte activa, deberían bastar para acabar con el eterno debate top-down/bottom up en el diseño de la Ciudad Inteligente y además, ahorrarnos no pocos minutos de demagogia polite en congresos, conferencias y keynotes.

[Postdata: mi carta a los Reyes Magos incluiría también una petición de destierro temporal para el próximo ponente que empiece su charla con aquello de “En 2030, el 60% de la población mundial vivirá en las ciudades…” aunque esto hoy me parece francamente inalcanzable].

Continuará…

URBAN 360º, the blog curated by Pablo Sánchez Chillón, Urban Affairs, Lawyer, International Speaker, Strategy and Public Affairs Advisor. Pablo is Co-founder of Eolex Citylab, Urban Innovation Advocates (Spain).
Por Pablo Sánchez Chillón. Abogado y CEO de Eolex Citylab, Consultores de Innovación Urbana. Editor del blog Urban 360º y Experto en Public Affairs y Diplomacia Urbana. Director del Foro Global Alicante – ‘A City in Motion’.