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Se habla mucho de Ciudades Inteligentes. Sea para ensalzarlas, sea para vapulearlas (especialmente en España no conocemos el término medio), las Smart Cities se han abierto camino en la agenda de los medios de comunicación y en la de los scholars (no tanto en la de los políticos e instituciones), inundando internet con ríos de tinta digital en los que se navega entre sus virtudes y defectos, no siempre en la más feliz de las singladuras.

Sin embargo, por evidente que pueda parecer, el concepto lo componen dos palabras, y de las dos, el término Inteligente ha terminado por sepultar al de Ciudad, alimentando un potente relato sobre el despliegue de sistemas, servicios y utilidades urbanas que ignora, de manera sistemática, la componente territorial, física o espacial de la Ciudad y su forma y sustancia, como producto cambiante que es de la acción colectiva y agregada –histórica- de multitud de ciudadanos y coyunturas que la han ido perfilando a lo largo de los siglos.

En efecto, la vertiente territorial de la Ciudad Inteligente es, todavía, terra incognita entre la heterodoxa doctrina que conforma el cuerpo de especialistas en la Smart City, y lo es, aun más, la reflexión sobre el impacto de la tecnología en las formas de ocupación del espacio urbano (sea público o privado), y sobre su capacidad para influir positivamente en el diseño y ordenación de estos lugares de la ciudad, pues lamentablemente nos movemos todavía en un marco táctico en el que se hace más que necesaria la superación de las barreras intelectuales y profesionales –silente guerra de trincheras- que impiden un enfoque interdisciplinar entre los saberes y utilidades que analizan la Ciudad en su complejidad. Desde luego, el modelo Oxbridge no ha triunfado todavía entre los urbanistas, arquitectos, ingenieros, consultores y actores ciudadanos que pugnan por escribir el relato de la Smart City que vendrá, por parcial y aburrido que éste pueda resultar para el espectador.

En este sentido, la ordenación inteligente del espacio de la ciudad cobra una especial relevancia en un contexto de apertura de una ventana de oportunidad para la innovación en el marco de la forma y la función urbana, modeladas por el despliegue de soluciones tecnológicas que deben ser incorporadas transversalmente tanto a los procesos de diseño y planeamiento de la ciudad y sus infraestructuras (actuando sobre los greenfields, pero especialmente sobre los brownfields) como a la efectiva ocupación y aprovechamiento del espacio urbano en la Ciudad Inteligente, con definición de usos mixtos y flexibles (y aun reversibles) de lugares e instalaciones que satisfagan las necesidades primarias de los ciudadanos y las conviertan en verdaderos ecosistemas para la innovación y el intercambio entre los actores que se mueven en las distintas capas digitales/reales de la ciudad.

En este proceso de reflexión sobre el diseño y definición de los espacios de una ciudad mejorada por la tecnología, los conceptos de Co-working o Third Spaces/o Terceros espacios entre el trabajo y el hogar no son ajenos al contenido de este blog sobre ciudades e innovación, pues ya tuvimos ocasión de avanzar algunas reflexiones sobre este sub-producto de la Smart City en el post sobre el volumen SENTIENT CITY: UBIQUITOUS COMPUTING, ARCHITECTURE, AND THE FUTURE OF URBAN SPACE’, que escribimos ya hace algunos meses.

En síntesis, y bajo la pregunta “Why do we work in office buildings?” (“SITUATING KNOWLEDGE WORK IN CONTEMPORARY PUBLIC SPACES: BREAKOUT! ESCAPE FROM THE OFFICE”) nos planteábamos un desafío al tradicional concepto del trabajo en espacios (oficinas) diseñados ad hoc, proponiendo una escapada profesional a los denominados third spaces, caracterizados por ser lugares híbridos, de transición entre el hogar y el puesto de trabajo, en los que la existencia de recursos tecnológicos, por un lado, y la interacción positiva con terceras personas en el marco de la jornada laboral, constituían un acicate para la innovación y la generación de valor añadido en entornos urbanos cada vez más conectados e inteligentes.

Superada la época del Capitalismo Pastoral (no dejéis de visitar la interesante reseña de Manu sobre la obra de Louise A. Mozingo en torno a la evolución de los Corporate Landscapes Sub-urbanos en la América de las grandes corporaciones), y reivindicando el regreso a los espacios públicos y compartidos de las tareas laborales (que fueron recluidas en las imponentes torres de oficinas durante el siglo XX, rompiendo la tendencia que dominó nuestra sociedad durante 5.000 años), la reflexión sobre la creación y fomento de Terceros Espacios en la ciudad en los que pueda desarrollarse parcialmente la actividad profesional, adquiere especial importancia en un marco como el actual en el que la progresiva implantación de soluciones tecnológicas en el ámbito de las empresas (fundamentalmente el desarrollo del Cloud,  la virtualización de los escritorios de trabajo y la profusión de Aplicaciones y Office Suites para tabletas) permiten demostraciones empíricas de los beneficios en términos de productividad laboral y satisfacción del trabajador surgidos de las iniciativas de promoción de espacios en los que practicar la colaboración interdisciplinar y trans-organizacional.

Desde luego, la irrupción de iniciativas vinculadas al co-working o el face-to-face collaborative working, la innovación abierta y el establecimiento de knowledge workgroups en los denominados Third Spaces (cafés, restaurantes, pero también plazas, corredores, pasillos corporativos etc)  ha provocado una marea de iniciativas privadas y una legión de entusiastas y usuarios de los Terceros Espacios, además de una corriente intelectual en el ámbito de la organización laboral y empresarial que considera imprescindible el avance hacia soluciones espaciales y virtuales que permitan el intercambio fructífero entre empleados y profesionales ubicuos, revolucionando, no sólo la forma de trabajar, la cultura de las organizaciones y las prácticas de gestión y recursos humanos en las empresas, sino también, y no menos importante, el diseño y aprovechamiento de los espacios físicos y sus funcionalidades (infraestructuras de telecomunicación, mobiliario, iluminación etc).

Superados los recelos empresariales en el ámbito de la seguridad de la información y la de los equipos móviles de trabajo con la implantación de servicios en la Nube (lastres tradicionales para la virtualización de los desktops y para el ejercicio de las actividades profesionales remotas) y ganando popularidad los modelos de negocio que apuestan por el BYOD (Bring Your Own Device- trae tu propio dispositivo electrónico al trabajo, fundamentalmente Tablets, Ipads etc) las reflexiones sobre la itinerancia laboral y el favorecimiento de la colaboración horizontal en el marco de la empresa y la tendencia creciente al aprovechamiento comunal del espacio disponible, traerán, sin duda, consecuencias sobre la ocupación del territorio en las ciudades, la regeneración y re-cualificación de espacios urbanos vacantes y obsoletos, así como sobre el proceso de toma de decisiones administrativas y políticas que acaban con la redacción de instrumentos de planeamiento urbanístico que en pleno siglo XXI siguen protocolos e inercias más propios del siglo XIX, no obstante los recursos tecnológicos disponibles.  

En este sentido, habría llegado ahora el momento de acabar con las resistencias de muchas organizaciones (y las de sus dirigentes) a conformar espacios reales y coyunturas temporales en las que la reconocida la innecesariedad de un permanente “face time” en el ámbito de las relaciones laborales, se permita la innovación abierta, el co-working y el crowdworking (de resonancia virtual) entre los trabajadores, reservando lugares híper-conectados en el ámbito territorial de las ciudades para la interacción laboral y cuya capacidad y características habrán de ser definidas previamente como tales en los Planes Generales (urbanismo), en los planes de comunicaciones e infraestructuras municipales (comunicaciones y transportes inteligentes) y en los recurrentes proyectos arquitectónicos que puedan plantearse bajo el paradigma de los Third Spaces en la ciudad y la empresa.

De manera reciente, y en dos planos de análisis ciertamente dispares, las virtudes de la provisión de espacios híbridos en los que pueda favorecerse la innovación abierta y el trabajo colaborativo y la repercusión de la tecnología en el diseño transversal de estos lugares de transición han sido tratadas, respectivamente, por el periodista y consultor Antonio González Rubí en su artículo “Coworking’: ecosistemas para la innovación (desarrollado en el marco de su proceso de investigación junto a Juan Freire para la redacción de su libro “Manifiestocrowd” de próxima aparición) y por el estudio impulsado por Microsoft “The Anywhere Working City” (Linda Chandler y Philip Ross), reclamándose, en ambos supuestos, la necesaria transformación de las condiciones de trabajo, de los modelos organizativos y las formas de utilización del territorio en el marco de una sociedad red híper-conectada, (Smart City) que estimule la exploración de nuevos ecosistemas productivos.

Del mismo modo, el desarrollo de infraestructuras de banda ancha de alta velocidad, el impulso del BYOD en el ámbito laboral, la creación de sistemas inteligentes de transporte (el smart pricing, por ejemplo) y la conformación de verdaderos espacios híbridos y de transición (in-between spaces, en su original acepción inglesa), favorecerá la creación de una Ciudad Policéntrica en la que la activación de distintos nodos (workclusters), relacionados por potentes corredores de conectividad (física y virtual) se traducirá en un aprovechamiento del territorio más racional, en una reducción de los tiempos dedicados al commuting y los umbrales de gasto de las empresas, así como en la caída de las emisiones de Co2 asociadas al transporte masivo de trabajadores.

En este mismo ámbito de reflexión, que subraya algunas de las virtudes del despliegue de la smart city que normalmente pasan desapercibidas para quienes las defienden o las demonizan con idéntico ahínco, cabría detenerse en las consideraciones sobre las muy actuales cuestiones de identidad, pertenencia y auto-conciencia de la propia ubicación del individuo-ciudadano-trabajador súper-conectado en tiempo real en la miríada de redes físicas y virtuales de las que forma parte, sea durante su tiempo de trabajo, sea durante sus desplazamientos o su tiempo libre, como recientemente han descrito Eric Gordon y Adriana de Souza en su obra Net Locality: Why Location Matters in a Networked World. (lástima que sus ejemplos prácticos de los autores se remonten a 2 años atrás, una eternidad en Internet). Lamentablemente, estas cuestiones, que apuntan al proceso de Foursquarización (perdón por el palabro) en la percepción del espacio urbano y nuestra presencia en él escapan al contenido de este post, no obstante prometo volver sobre ellas más adelante y de manera específica.

Por último, si podemos convenir que, en buena medida, la forma, función e identidad de nuestras ciudades viene definida, también, por el trabajo que desarrollamos en ellas (realidad más acusada en los distritos de negocios o financieros), el impulso de experiencias fructíferas de liberación conectada del individuo del espacio físico de su oficina “the city is the office” repercutirá sobre nuestro proyecto de Ciudad Inteligente y obligará a la cooperaración sincera y sin recelos entre los profesionales de aquello que tradicionalmente se ha llamado “hacer ciudad”(Arquitectos, Urbanistas, Abogados, Geógrafos) y  los nuevos actores del campo de la tecnología (en este ámbito, Barcelona ha sido ejemplo de integración funcional de Departamentos municipales con competencias sobre la ciudad (urbanismo/medioambiente/tecnología) con la creación de una Gerencia de Habitat Urbano).

Del mismo modo, en la era de Twitter, del Open Data, de los Community Managers y de la permanente alteridad del homo smartensis con sus pares, las iniciativas de ordenación territorial de la Ciudad Inteligente, requerirán de flexibilidad en los postulados y ordenanzas (son interesantes las reflexiones sobre la adopción de usos temporales y reversibles sobre los espacios (públicos y privados) de la ciudad), del impulso real de la participación colectiva en los procesos de decisión o crowdsourcing urbanístico(creo, que en este ámbito, la relación entre autoridades y asambleas genera más recelos que beneficios; tal vez sea más interesante, barato y efectivo promover estrategias de influencia online en la agenda de los medios de comunicación y los políticos usando la enorme potencia de las redes sociales) así como de la adopción de iniciativas singulares, desde el ámbito del City Hacking hasta el del denominado Pop-Up Urbanism o Urbanismo Táctico que concilien las restricciones presupuestarias de las ciudades con las interesantes iniciativas de diseño y utilización y gamification del espacio público nacidas desde los ámbitos más elementales de la ciudad (sus calles, por ejemplo), y sufragadas por donantes en el marco del Crowdfunding urbano.

En este sentido, y aunque podemos encontrar multitud de ejemplos de aprovechamiento colectivo/ laboral de estos espacios de transición (como tantas veces, ya existe verbo en inglés para la actividad de frecuentación de estos Third Spaces, el “Thirding”), cada lugar y organización debe encontrar su propia fórmula hacia el éxito en este campo, pues las recetas de carácter general hace tiempo que se han probado ineficaces en el ámbito de la innovación.

De igual manera, sorprende que, frente a la revolución total que se intuye de la mano de esta deslocalización de la fuerza de trabajo y su dispersión por la ciudad, los espacios públicos, las zonas con aptitud para convertirse en corredores de conectividad entre lo doméstico y lo laboral, al margen del elemental despliegue de redes wi-fi, continúen diseñándose y equipándose de manera totalmente ajena a este aprovechamiento híbrido de los Terceros Espacios (mobiliario urbano inteligente, conexiones eléctricas en los bancos o autobuses, check-in con smartphones en lugares de utilización colectiva, banners que reflejen la escena virtual conectando en tiempo real la capa digital (Twitter, por ejemplo) con quienes transitan o trabajan en  una plaza etc), (¿hay empresas de mobiliario urbano o Ayuntamientos que tengan propuestas en este campo?)  renunciando a los beneficios que estas simples acciones, que se basan en una toma inteligente de decisiones pro futuro para la ciudad pueden generar en el ámbito del reforzamiento de la identidad ciudadana y en el de la adopción de efectivas políticas de place-making y marketing de Ciudad Inteligente en épocas de escasez de recursos financieros.

El futuro de estas iniciativas está por explorar. De momento, yo he escrito este post desde casa, trabajando sobre mi escritorio virtual y con la compañía de las Tres Gymnopédies de Erik Satie de fondo…

 

Para ulteriores lecturas, visitad:

http://www.usatoday.com/life/2006-10-04-third-space_x.htm (Los Third Spaces, en época tan temprana como 2006)

http://www.bitc.org.uk/resources/case_studies/afe_2976.html (Eversheds, Abogados dela City londinense apuestan por el flexible working)

http://siliconangle.com/blog/2011/07/26/citrix-sees-a-byo-utopia-for-the-office-of-the-future/  (BYOD Utopia para la oficina del futuro, por Citrix)

http://futureofmuseums.blogspot.com.es/2012/04/experience-design-future-of-third-place.html (El futuro de los museos como Terceros Espacios)

http://popupcity.net/2012/01/trend-1-crowd-funded-urbanism/ (La visión de Pop Up City sobre el Crowdfunded Urbanism)

http://dmergent.org/2012/04/10/why-i-love-the-third-space/ (Una curiosa e interesada reivindicación, en clave religiosa, de los Third Spaces. Jesus used “third spaces” all the time, places that are not church and not home…)

http://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2012/01/12/crowdfunding-financiacion-colectiva-llega-ciudad/377548.html (Iniciativas de Crowdfunding en ciudades españolas)

Iniciamos con ésta una serie de tres entradas que nos acercarán a la realidad de las Ciudades Inteligentes/Smart Cities en Latinoamérica, en un viaje urbano y digital que nos llevará de Colombia a Brasil, Méjico, Argentina, Nicaragua u Honduras, y que nos servirá para profundizar en la actualidad, los proyectos y los actores implicados en el despliegue de las Ciudades Inteligentes en las ciudades americanas.

Durante los últimos meses, hemos tenido oportunidad de dar testimonio en este blog especializado (que se acerca discretamente a los 20.000 lectores – I owe thanks to many readers and friends) de la emergencia y pujanza del negocio y la visión sobre las ‘Smart Cities’ en Europa, y en especial, de su vertiginosa ascensión en España, país en el que el discurso sobre la ciudad inteligente ha sido acogido con extraordinario interés (intelectual y comercial) y que, casi sin pretenderlo, se ha convertido en terreno fértil para la generación, consolidación y exportación de know-how, visión y herramientas para la implantación de la ciudad inteligente hacia otros territorios. Los más osados hablan ya de la emergencia de un nuevo sector de actividad en el país vinculado a las Smart Cities, mientras se asiste, por ejemplo, a interesantes iniciativas de impulso del Open Data en el ámbito de las administraciones municipales.

Hasta la fecha, y en el específico caso español, la evolución del proceso de implantación de la ciudad inteligente ha venido precedida por interesantes iniciativas de orden congresual y académico (Barcelona, Alicante, Madrid, entre otras) que han servido para hacer inteligible el concepto de Smart City a la ciudadanía, los responsables políticos y los profesionales (paso imprescindible), para identificar (sobre-identificar en no pocos casos) a sus actores y grupos de interés y para anticipar el horizonte de desarrollo del paradigma en los próximos meses, verificando las tensiones no resueltas entre los modelos de impulso de iniciativas smart con visión top-down y los que apuestan por una implantación y gestión de la Ciudad Inteligente desde el ámbito de una ciudadanía que se mueve libre e inteligentemente entre las capas digitales de la ciudad.

getxo

(Public Design Festival by Getxophoto)

No obstante, el desarrollo del año 2012 permite intuir ya serios avances territoriales que priman determinados ejes de la ciudad inteligente (transporte, seguridad, energía, participación ciudadana, open data, sanidad etc), y que se acercan, poco a poco, a la verdadera modelización y desarrollo de una experiencia de funcionamiento integral de una ciudad híper-conectada en España (Málaga, Santander, Barcelona, Sant Cugat, La Coruña), superando la fase de apropiación colectiva del discurso de la ciudad inteligente y el happening permanente en torno al fenómeno ‘smart’ que hemos vivido durante los últimos meses y por el que ahora transitan otros países de nuestro entorno (el último en subirse a la ola ha sido Italia, donde ya menudea el #smartcity topic y que parece que va camino de replicar los aciertos y errores del modelo español de transición hacia la ciudad inteligente).

El impulso de experiencias de implantación de la Ciudad Inteligente en el ámbito de los países europeos, manifestado sobre una realidad social, económica y cultural compartida -en líneas generales- por los países comunitarios contrasta con la trayectoria digital de otros territorios y ciudades que, como los de América Latina, parten de unos antecedentes y un marco de realidades bien distinto del que caracteriza a los maduros procesos de reflexión y acción sobre la smart city que se desarrollan en Europa, con las contradicciones sociales manifestadas en sus metrópolis y la tozuda permanencia de desequilibrios en términos de renta urbana que generan barreras de acceso y excusión a los servicios elementales para una parte significativa de la población de estos lugares.

En todo caso, lejos de tratar como un todo al enorme continente americano, lo cierto es que el rápido desarrollo económico y el crecimiento demográfico de la región, la generalización de los procesos de urbanización atípica del territorio y las desigualdades (decrecientes, pero notables) en el acceso a la provisión de servicios públicos elementales de la población se contrapone con la reciente caracterización de no pocas ciudades de la América Latina como verdadera tierra de promisión para los inversores foráneos, especialmente en el ámbito de las infraestructuras y los equipamientos, animados por los niveles de crecimiento económico de la región, la resistencia de estos países a las consecuencias del colapso financiero internacional y la enorme demanda de infraestructuras públicas de nuevo cuño requeridas por la celebración de eventos de carácter internacional (los amantes del deporte han pensado ya en Brasil) y el necesario aggiornamento de los equipamientos ciudadanos.

Por todas estas razones, y por alguna otra, la carrera hacia las ciudades inteligentes en América Latina, aun careciendo del grado de sofisticación intelectual alcanzado en Europa hasta la fecha, apunta claramente a un futuro inmediato caracterizado por el enorme interés de las compañías telco y de infraestructuras, la abundancia de recursos financieros, por la mayor flexibilidad de sus propuestas (en general, la burocracia en estos países es más ligera) y por la posibilidad, no exenta de riesgos (ambientales, sociales y de exclusión), de actuar de manera radical sobre no pocos greenfields, acortando el tránsito hacia la smart city de las emergentes ciudades latinoamericanas.

Nuestro análisis del estado de desarrollo de las Ciudades Inteligentes en América Latina, nos llevará desde los ejemplos de actuaciones inteligentes en el ámbito continental americano avant la lettre, como la experiencia ya clásica de la Curitiba de Jaime Lerner hasta las iniciativas más recientes que se viene desarrollando en las ciudades y territorios de Colombia, México, Brasil, Argentina o Nicaragua, poniendo de manifiesto, la presencia –al menos en la información publicada- en las agendas de los actores e impulsores dela Smart City americana de las cuestiones de orden social que pueden ser subvenidas con el despliegue de políticas territoriales y tecnología urbana integradora.

Nos acercaremos, también, a interesantes propuestas de crowdsourcing territorial lationamericano como la reciente iniciativa 10.000 ideas , constituida como plataforma para el intercambio de pensamiento sobre la ciudad construida desde la óptica de los ciudadanos, invitando a la participación colectiva en la creación de las ciudades latinoamericanas sobre la base de la creencia de que  “Toda geografía es emocional”, (Juan Freire).  10.000 ideas es un proyecto inspirado en la experiencia del ChangeByUs  impulsado por el gobierno de Nueva York en 2011, y en el que se invitaba a sus ciudadanos a colaborar con ideas y proyectos para mejorar su ciudad, premisa que ahora se extiende a las ciudades de Latinoamérica.  

Finalmente, y para terminar esta introducción, cuando nos referimos al despliegue de la Ciudad Inteligente en Latinoamérica asumimos la polisemia del término, su estado de gracia actual (actualmente, ser ‘smart’ es algo más que una etiqueta…casi tanto como lo es para un profesional aparecer en una charla TED…) así como las tensiones permanentes que, desde el ámbito de la empresa y determinados scholars se vienen produciendo sobre los ámbitos de decisión pública en relación con la elección y despliegue de los sistemas inteligentes, así como la necesaria diferenciación entre las de necesidades y problemas a los que se enfrentan los países objeto de nuestro análisis, que han definido una estructura de prioridades y oportunidades dentro de sus propios ámbitos y fronteras y que hacen que, al igual que sucede entre los municipios y regiones europeas, unos sean más pujantes y otros, en cambio, hayan decidido dormir un sueño prolongado, en un estado de permanente conmiseración con su inmerecido destino y las actuales angustias financieras.  

Del mismo modo, y como se irá viendo a lo largo de este relato, los casos de éxito que os traemos subrayan de modo permanente dos características que comparten casi todos los proyectos de ‘Smart Cities’ en Latinoamérica y que apuntan, por un lado, a una marcada iniciativa gubernamental en su impulso (el papel de las administraciones públicas como tractoras es mucho más acusado en América que en Europa, donde en muchos casos son los municipios quienes reciben ofertas de empresas ‘maduras’ del sector) y por otro lado, la realidad de que, pese a plantearse conceptualmente el despliegue de la Smart City como una actuación sobre espacios urbanos, buena parte de los proyectos que se impulsan en América Latina tienen escaso o nulo reflejo territorial (inmediato) en las ciudades, pues priorizan la gestión de agendas de necesidades cuasi-elementales y la atención de las  necesidades imperantes de capacitación y educación de la población en el uso de las TIC, como fase previa a la definición de un rango de actividades de transformación y modernización de las ciudades y sus procesos.  

Esta estrategia de alfabetización digital, que implica, también, una apuesta decidida por las iniciativas de gobierno electrónico y transparencia convive con la transformación y expansión urbana del continente y los retos medioambientales que enfrenta, así como los grandes eventos (Brasil) que asoman en el horizonte, habrá de producir ciudadanos educados y formados en el ámbito digital, con cuyo concurso y participación activa (civicéntrica) habrá, con seguridad, éxito en la implantación de modelos de Ciudad Inteligente. En todo caso, el recorrido que tienen por delante las ciudades iberoamericanas es francamente esperanzador e interesante.

COLOMBIA.-

La evolución de la situación en Colombia hacia su caracterización como potencia en el ámbito iberoamericano ha sido impresionante, sustituyendo (pese a determinadas tensiones no resueltas) el estigma de la inseguridad y la delincuencia por una imagen percibida de país pujante y atractivo. Los expertos en place branding – en una escala territorial nacional- suelen citar a Colombia como caso de éxito, y no seré yo quien les lleve la contraria.

Colombia es líder en Gobierno y participación electrónica en América Latina y el Caribe, según los informes de Naciones Unidas, con algunas interesantes iniciativas en este campo como el Gobierno en línea en el 90% de las entidades del orden nacional, la generación de una Intranet Gubernamental, la estandarización de trámites y servicios en línea de carácter municipal, la potenciación del portal para alcaldes y gobernadores www.portalterritorial.gov.co , el desarrollo de los primeros servicios de Gobierno en línea para televisión digital terrestre y otras iniciativas dentro del programa Vive Digital (con 1708 municipios colombianos adheridos), como son Notarías en línea, Congreso en línea, Control en línea y Cero papel el Estado. 

En el ámbito territorial y ciudadano, y dentro de paradigma de las ciudades inteligentes (o de lo que consideramos un común denominador que define al polisémico concepto de la smart city) Colombia se postula como el campo de acción futuro más idóneo para su despliegue en el área latinoamericana, dado el incremento en el uso y entendimiento (apropiación) de la tecnología en sus ciudades y la disposición financiera, la seguridad jurídica y la estructura institucional que la caracterizan, si bien, hasta el momento, sólo el ámbito metropolitano de la capital Bogotá y la ciudad de Medellín han avanzado en este campo.

La ciudad de MEDELLÍN, antaño conocida por razones menos nobles, y que ha impulsado diversos proyectos que han cambiado su percepción foránea, se ha convertido en tractor del impulso digital colombiano y de su materialización en el ámbito de la ciudad, afectando a los servicios que se prestan a los ciudadanos. No en vano, hace unos días, los medios de comunicación españoles daban cuenta de la visita de su Alcalde, Aníbal Gaviria -cuya gestión sucede a la de los alcaldes Alonso Salazar (2008-2012) y la su antecesor, Sergio Fajardo (2004-2008)- a Barcelona,  para su reunión con representantes del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CIDEU) para postular su ciudad a la vicepresidencia de ese organismo, dentro del marco del XX Congreso “Espacios Urbanos Neoterciarios“, con objeto de mantener a Medellín “como un referente en planificación estratégica y desarrollo urbano ante otras ciudades del hemisferio”. (Por cierto, que en lo que interesa a nuestro análisis, este Congreso CIDEU tiene el objetivo de impulsar el desarrollo económico y social de las ciudades iberoamericanas, promover la reflexión en torno a las estrategias urbanas y facilitar su circulación, estructurar una red de ciudades para mejorar el posicionamiento estratégico de las mismas y promover el cambio cultural para la incorporación de tecnologías digitales).

No es nueva la notoriedad alcanzada por el urbanismo social y las políticas en materia de ordenación del territorio y arquitectura acometidas en Medellín durante la última década para el desarrollo social y la transformación total que estas acciones han generado en la ciudad que hoy conocemos y que la han llevado a acuñar el marchamo universal del denominando “Modelo Medellín”. En este sentido, y junto a la provisión de espacios ciudadanos saneados y aprovechables por la colectividad y de equipamientos culturales y educativos muy cuidados arquitectónicamente y eficaces en su cometido, cabe recordar que Medellín fue la primera ciudad en el mundo en implementar en 2004 un sistema de teleférico urbano (góndola) como medio de transporte público a tiempo completo, que le permitiese superar las dificultades de enlace generadas por una orografía accidentada y una urbanización atípica del territorio.

Además, y de modo parejo, Medellín, acometió la integración de sus diferentes servicios de transporte urbano, Metro, Metrocable, Metroplus y buses tradicionales, lo que ha permitido que, después de 6 años de espera por la construcción de sus rutas y estaciones, y de varias semanas de trabajo pedagógico y comunitario, el 22 de diciembre de 2011, comenzara a prestar sus servicios el sistema Metroplús, transporte masivo mediante buses articulado, que funciona integrado con Metro, a los Metrocable y a los buses tradicionales en esta ciudad. El Sistema Metro moviliza diariamente un promedio de 550 mil viajeros, desde las cuatro de la mañana, a las once de la noche, y recibe unos 27 mil pasajeros llegados a diversas estaciones a través del servicio de Metroplús (su antagonista, en términos de fracaso de una política parecida de integración es el municipio de Manizales).

El Metrocable (que así se llama el ingenio) es complementario al sistema de metro suburbano de la ciudad y atiende las necesidades de transporte de algunos de los sectores menos favorecidos de la ciudad -como las comunas nororiental y el centro occidental-, integrando a sus habitantes en la trama de servicios y redes de la ciudad de Medellín. El proyecto del Metrocable ha recibido la atención de no pocos medios de comunicación internacional y ha sido puesto como ejemplo de actuación integradora municipal, procurando una imagen de innovadora de esta pujante ciudad colombiana, que ahora se quiere redondear con el proyecto de Medellín Digital.

 

Medellín Digital es un programa liderado por la Alcaldía de Medellín, con el apoyo decidido del Ministerio de Comunicaciones. Si bien no implica estrictamente una reflexión de orden territorial vinculada al establecimiento de la Ciudad Inteligente, lo cierto es que Medellín Digital se caracteriza por fomentar el buen uso de las tecnologías de Información y Comunicación en las diferentes comunidades, sobre la base de cuatro componentes: Conectividad, Apropiación, Contenidos y Comunicación Pública. En este sentido, antes que las infraestructuras –que se van desarrollando- el programa de esta ciudad colombiana se centra en los ciudadanos de Medellín adoptando una postura “civicéntrica” que nos remonta a las experiencias más exitosas en este campo.

La Fundación EPM (Empresas Públicas de Medellín) ha confiado en la unión internacional de Makaia (Colombia) y la Fundación CTIC(España) para el diseño de la estrategia de futuro de la ciudad de Medellín en materia de Tecnologías de la Informacióny la Comunicación(TIC), con el establecimiento de la estrategia digital de Medellín (Colombia) hasta 2020, con el objeto de extender el uso de las TIC en esta ciudad colombiana y proponer las acciones que la convertirán en una Ciudad del Conocimiento con altos índices de apropiación TIC por parte de su población. Ambas labores están siendo desarrolladas a través de un proceso de comunicación abierto, contando con la participación e implicación de la población en el propio desarrollo del estudio y la estrategia quienes, además, serán informados a través de las herramientas de comunicación y participación social de los avances del proyecto.

A decir de sus promotores, los avances de Medellín en relación con las TIC en los últimos años la han convertido en una Ciudad Digital, que le ha hecho acreedora, entre otros reconocimientos, y junto a la ciudad de León (México) del galardón del VIII Premio Iberoamericano de Ciudades Digitales en la categoría Ciudad Grande junto a Bogotá (Colombia) y León (México), que le fue entregado el pasado 28 de septiembre de 2011 en Bilbao (España). El Premio es otorgado por la Asociación Iberoamericana de Centros de Investigación y Empresas de Telecomunicaciones (AHCIET), a fin de localizar y premiar prácticas de buen gobierno local que tenga como resultado la mejora de la calidad de vida del conjunto de su comunidad a través del uso de las TIC. Además, durante 2010, el sitio web de la alcaldía www.medellin.gov.co fue premiado como el mejor sitio web estatal de Servicio Ciudadano, en los Premios Colombia en Línea 2010, organizados por el Ministerio de Tecnologías dela Información y las Comunicaciones yla Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones CCIT.

Los promotores de Medellín Digital impulsan la “ciudad ubicua” en la que a través de las TIC se pretende mejorar la calidad de vida, los modelos de movilidad y el recreo de la población, actuando de manera transversal en los ámbitos de la educación, el gobierno, el emprendimiento y la cultura. Con una serie de objetivos a alcanzar en 2020, los cuatro pilares sobre los que se sustenta la Estrategia “Medellín, Ciudad del Conocimiento” (que orienta el proyecto ‘smart’ de la ciudad) son: innovación, participación, gobierno abierto y sostenibilidad, lo que entra de lleno en la ortodoxia marcada por los cánones europeos de la ciudad inteligente.

Durante estos meses, y al margen de los canales habituales, he tenido ocasión de conocer detalles del proyecto por la información directa que me ha facilitado Francisco Javier Roldán Velásquez, antiguo director de Acceso y Desarrollo Social del Ministerio de TIC de Colombia y Presidente de la Fundación País del Conocimiento (Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico (CIDT)), desde la que impulsa su proyecto nacional ‘Colombia País del Conocimiento’ y que ha venido destacando que la ciudad ha tomado la delantera en estas cuestiones dentro del país, con un fuerte liderazgo, voluntad política y recursos que han convertido a Medellín en un modelo iberoamericano. Seguiremos, pues, atentos a su evolución y resultados.

Por su parte, la capital del país colombiano, BOGOTÁ, impulsó, antes del cambio de gobierno municipal del pasado año, un programa que compartía algunas características con el de Medellín, que ahora parece esperar nuevos tiempos políticos para su reanudación. Sólo un distrito de la capital, Ciudad Bolívar, desarrolla, como veremos más abajo, un programa de verdadera implantación dela Smart City.

No obstante esta afirmación, de manera muy reciente se ha aprobado en Bogotá el Decreto 77/2012 – por el cual se crea la Oficina de Alta Consejería Distrital de Tecnologías de Información y Comunicaciones – TIC y que pretende re-organizar la administración del distrito de Bogotá con objeto de potenciar la aplicación de las TIC para dar una respuesta adecuada a la ciudadanía, lo cual presupone el desarrollo articulado de un programa con carácter estratégico dentro del Plan de Desarrollo del municipio, con proyectos que apoyen la implementación de tecnologías habilitantes en al menos cinco áreas, a saber: 1) Conectividad, 2) Interoperabilidad, 3) Perfil digital del ciudadano, 4) Canales hipermedia y 5) Aseguramiento de la información. Por la importancia de esta temática de TIC y su impacto transversal, se hace necesario organizar una oficina de Alta Consejería Distrital de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) como dependencia del más alto nivel, directamente dependiente del Despacho del Alcalde Mayor, encargada de asesorarle en materia de articulación, coordinación y supervisión para impulsar el fortalecimiento de las entidades distritales mediante la aplicación y uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, como factor estratégico para el desarrollo del gobierno en línea, la prestación de mejores servicios a la ciudadanía, la consolidación de una ciudad digital e inteligente y la construcción de una Sociedad del Conocimiento, ampliando y profundizando los procesos de participación ciudadana y de democratización de la información.



 Esta Asesoría nace, pues, con el fin de orientar, liderar, impulsar y supervisar la formulación y seguimiento de las estrategias y de las políticas transversales en materia de TIC que habrán de ser formuladas desde el mismo Consejo de Gobierno Distrital, con línea directa del Alcalde Mayor, optimizando (y controlando) los procesos asociados al despliegue de las TIC en la capital colombiana. Habrá que seguir de cerca su trabajo y resultados.

En todo caso, y al margen de dotarse de las herramientas jurídicas y organizativas, Bogotá no ha renunciado al deleite intelectual, la celebración de eventos y el networking en relación con la Ciudad Inteligente, razón por la cual, entre otros eventos acogió el pasado 25 de octubre de 2011 el Foro “Liderazgo Digital 2011: Pacto de Ciudad Inteligente” que, como continuación del Simposio Diálogo Internacional para el Desarrollo de Ciudades Inteligentes, que se llevó a cabo los días 21 y 22 de julio de 2010, contó con la presencia de los candidatos ala Alcaldía de Bogotá, además de representantes dela Cámara de Comercio de Bogotá,la Universidad Piloto de Colombia y el Centro de Tecnologías para el Transporte. El objetivo de este encuentro fue conocer diferentes proyectos exitosos que han beneficiado a ciudades en todo el mundo, bajo el auspicio del omnipresente gigante IBM, que impulsó la conferencia inaugural del encuentro titulada “Una Construcción de Ciudades más Inteligentes.

Del mismo modo, y con el concurso de patrocinadores globales de este tipo de iniciativas ‘smart’ como son Telefónica, IBM, CISCO o Microsoft, se anuncia para el mes de abril de 2012 la celebración en la capita colombiana del Foro “La Nueva Era de las Ciudades Inteligentes y la Contratación Estatal” evento élite en el que se reunirán Ministros, Alcaldes y Gobernadores recién asumidos sus cargos, así como directivos de empresas mundiales de alta tecnología, prestigiosos académicos internacionales y nacionales, altos funcionarios y proveedores del Estado para reflexionar sobre los más importantes retos en la construcción de ciudades inteligentes en economías emergentes y los procesos de su contratación estatal. En concreto, el encuentro les permitirá reflexionar sobre los más importantes retos en la construcción de Ciudades Inteligentes en economías emergentes y en los procesos de contratación estatal, asesorados por expertos de Estados Unidos, España, Turquía y Uruguay.

Last but not least, hace tan solo unos días, el pujante Centro de Innovación de BBVA (CIBBVA, que tiene una división dedicada a las Smart Cities dirigida por Elena Alfaro) ha desarrollado en Bogotá la ‘Semana de la Innovación” en Colombia, con la participación de Óscar Cabrera, Presidente Ejecutivo de BBVA Colombia y Beatriz Lara, Chief Innovation Officer de BBVA, junto a otros ponentes y autoridades.

Por último, si las partes hacen al todo, el ejemplo de Ciudad Bolívar nos ayudará a anticipar cuál es el futuro que puede enfrentar la capital colombiana en relación con la implantación dela Ciudad Inteligente.

¿Sabías que existe un proyecto en Ciudad Bolívar en el que puedes ir con tus amigos y tu familia a diferentes sitios de la localidad y aprender a manejar computadores y programas, entrar a internet, mandar mensajes por correos electrónicos o pagar los recibos de los servicios públicos?” Con este atractivo mensaje dirigido a la juventud se publicita en la web el proyecto de Ciudad Bolívar Localidad Digital.

Ciudad Bolívar es una de las localidades en las que está organizada el distrito capital, y que cuenta con 151.547 hogares y más de 600.000 habitantes, es decir el 10% de la población de Bogotá. El 90% de la población se sitúa en los estratos 1 y 2, y 47% de las personas se sitúan en línea de pobreza, lo que significa un alto nivel de necesidades básicas insatisfechas. Entre sus particularidades y antecedentes cabe destacar, además, que la tasa de desempleo es aproximadamente del 12.4%, y que además concentra el 18% de la población desmovilizada que reside en Bogotá, habiendo recibido en el último año 42.999 de los 380.863 personas desplazadas en el marco del conflicto armado en Colombia (CODHES), lo que condiciona, sin lugar a dudas, su presente y futuro inmediatos.  En relación con la inclusión digital de esta localidad, sólo 12% de los hogares tienen un computador en la casa, si bien el 71% de los hogares cuenta con línea telefónica.

 

Ciudad Bolívar Localidad Digital, es un proyecto del Ministerio de Tecnologías dela Información y las Comunicaciones,la Alcaldía Mayor de Bogotá,la Universidad Distrital yla ETB (Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá), y que pretende mejorar la calidad de vida de las personas que viven y trabajan en Ciudad Bolívar por medio de la utilización de las Tecnologías dela Información yla Comunicación (TIC), y en concreto, con la promoción de una estrategia orientada a alcanzar un amplio acceso a los servicios de TIC y la apropiación de su uso cotidiano, sea a través de los denominados PI (Portales Interactivos): puntos de acceso masivo, que ofrecen a los ciudadanos una experiencia novedosa e innovadora de aproximación a las tecnologías de información y las comunicaciones (TIC); sea a través de los PISI (Portales Interactivos Sociales Integrales): puntos de acceso masivo en los cuales se busca integrar y acercar a la tecnología a la comunidad de la localidad, en servicios y trámites basados en TIC (Gobierno en línea y capacitación) o a gracias a los PIE (Portales Interactivos Empresariales), que son puntos de acceso orientados a fomentar y apoyar la capacitación de microempresarios de la localidad a través de las TIC, y alcanzar a futuro mejores niveles de competitividad.

Igualmente mantendrá la ejecución de los sub-proyectos de acceso a hogares y empresas, alfabetización digital, gobernabilidad electrónica, y el Centro de Desarrollo de Aplicaciones TIC Sociales que opera en la Sede Tecnológicade la Universidad Distrital.En este proyecto para Ciudad Bolívar, además, se ha previsto actuar sobre la infraestructura de la ciudad, acercándose al desarrollo conceptual de la Smart City asociado al despliegue de infraestructuras inteligentes en la trama urbana. En este sentido, con el propósito de definir soluciones viables y sostenibles para la incorporación real de los diferentes estratos de la comunidad a la sociedad del conocimiento (por oposición a la del desconocimiento), se propone realizar un Proyecto de Conectividad Compartida en una parte de los lugares donde no haya acceso por redes. Con ello, se busca que operativa, técnica y económicamente, satisfaga de manera integral las necesidades de la comunidad, lo que implicará el despliegue de una red comunitaria de internet inalámbrico con el que se espera ampliar el acceso a servicios, y la generación de una red de contenidos y aplicaciones sociales.

 (Próximas entradas: BRASIL Y MÉXICO).-

 

*Si deseas dar a conocer tus actividades en el campo de las Ciudades Inteligentes o profundizar en el intercambio de experiencias, conocimiento e inquietudes, no dudes en ponerte en contacto con el autor en pablo@eolexcitylab.com

 

Para ulterior información:

http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2012/0322/noticias.php?id=48954 (La Opinion.com reseña el avance hacia la Smart City en Latinoamérica /22.03.2012)

http://www.bogotadigital.net/ (Web de Bogotá Digital – Hacia una Ciudad Inteligente)

http://catedramedellinbarcelona.org/archivos/pdf/23-Entrevistas-JuanLuisMejia.pdf (La Cultura en el Modelo Medellín)

http://www.caracol.com.co/noticias/bogota/bogota-sufriria-un-apagon-si-no-se-fortalece-la-infraestructura-electrica-petro/20120321/nota/1658330.aspx (Necesidad de renovación de infraestructura eléctrica en Bogotá)

https://sites.google.com/a/comunidadseiton.org/livinglabmed/home (Living Lab Antioquia- Colombia)

http://www.mintic.gov.co/index.php/mn-news/514-20111028ciudadbolivar (Ciudad Bolívar- Ciudad digital)

http://portal.uexternado.edu.co/irj/go/km/docs/documents/UExternado/pdf/1_principal/programaciuint.pdf (IBM -Pacto de Ciudad Inteligente para Bogotá)

http://www.ciudadesinteligentes.org/conferencistas (Panelistas del Encuentro de abril de 2012 en Bogotá)

The Smart City paradigm is meant to be the last (and beloved) son of Postmodernity for urban territories, providing useful tools (an attractive mix of leadership, infrastructures, services and people powered solutions) for making them more efficient, more sustainable and more livable for citizens, as well as more attractive for tourist and occasional visitors.

Tourism is recognised as a global industry for many territories, which see in it a key source of income and benefits, competing with other places and destinations to attract people and businesses.  

The addition of both concepts, Smart City + Tourism, may be useful for destinations, particularly if, as nowadays, there is an overwhelming need for cities (and its DMOs and tourist bureaux) to differentiate themselves in order to challenge other territories and establish their credentials as the best choice for prospective visitors and tourists of all sorts. The race of cities to be recognised as a major tourist destination can reveal some success stories, several examples of the perils of commoditisation (urbanalización according to the Spanish term coined by F. Muñoz) and a bunch of sad accounts of wrong programmes regarding city branding/place making policies putting some cities in risk of dying of starvation.

The twin forces of globalisation and technological innovation have put considerable pressure on institutions and DMOs to achieve advances by moving to new products and new processes regarding tourism, some of them to be provided by ICT and Smart City tools. For that reason, tourism policies are already turning to technology issues as a main topic for the city narration itself, linking the identity of the destination with the brand new Smart City label.  It is not only about selling the city but about projecting the ‘right’ image to the world.

New services, apps or urban products regarding safety, ecology, mobility, connectivity, retail or cultural issues associated with the Smart City deployment are growing in importance regarding the consolidation or re-creation of the image and identity of destinations perceived by visitors. If some years ago Japan was the Mecca for techie geeks, today, cities as Vancouver, Amsterdam or Barcelona are tasting the sweet flavor of increasing ROI related to the Smart and Green vision of the city packaging new tourism products that are experiential in nature. It is not coincidence that the 3 of them are focusing on the collaborative nature of the tourist experience, making visitors actively engaged in the process of creating and attaching meaning to the tourism destination’ s image. (Indeed, next SITC, Salón Internacional del Turismo de Cataluña, to be opened in April 2012,  will focus on #Smartdestinations). Alive and sharing!

As almost everything in life, tourism is usually constrained in time and finding where things are and what things to do becomes sometimes the target of visitors, when not a problem instead. The goal is not about bombarding visitors with advertisements and pop-up windows and all sorts of other things that just distract them, but making making tourism more enjoyable. Anyone with a smart phone can enjoy (and, indeed, improve it, as the smart city wants people powered experiences) the cloud of services and proposals linked to the tourist offer of smart city destination and share it with others in real time.

If you are a politician, a DMO or a single citizen or businessman wanting to encourage people to visit (and expend money) your city, and besides the needs of proper agreements with the world’s leading travel companies to market, distribute and sell your destination within their online travel offerings (I am deeply grateful to Ricardo Navarro Alés, Regional Director at OpenJaw Madrid  for his patient explanations about this issue) maybe the following experiences could inspire your next action.

 * FAST AIRPORT CHECK-IN PROCESS.- No doubt. When travel starts, Airports play an important role. It is a common feeling that almost no-one likes airports, but technology could go some way to reducing the stress a little. For that reason Air transportation IT provider SITA has demonstrated how integrating Near field communication (NFC) technology into mobile SIM cards may get you through the airport more smoothly, providing testimonies to show airlines and airport managers how NFC phones can be used to improve airport efficiency.

 

The idea centers around storing boarding pass information on the SIM card, meaning that you’d be able to check in, open security gates, or get easy access to airport lounges by simply waving your phone over a reader rather than searching for the papers in your bag or the QR code in an app. Because the data is written directly to the SIM card, it’ll work even if the phone is powered off. SITA is part of the aviation industry, so there is a good chance that anything we see developed in its labs will eventually be deployed at the airports it helps manage. It won’t speed up baggage claim or help you avoid pat-downs from surly TSA officers, but it’s a start.

According to the developers, a passenger using an NFC-enabled device can be processed faster than any of the current boarding processes available today. Users of FourSquare, Gowalla or Twitter will do the rest.

 

* QR CODES are becoming a popular marketing tactic for the tourism industry, cheap and easy to deploy. QR codes provide a unique link between the physical world and a limitless supply of digital content, adding value to the tourist experience by offering a perfect blend of location-based information, rich content and mobile/internet access.

Gotham Guide is the first QR tour of New York City, covering areas from the Brooklyn Bridge to Central Park. Still in NY, you can find an Specific use of tourism / place QR code campaign around Central Park and National Arbor Day. The  World Park campaign allows interactive exchange in this notorious and beloved park, with creativity and nice results.

In some cases, the use of QR is a solution for delivering additional content such as photos, video or audio recordings to visitors who are literally in the middle of nowhere, allowing the connection between a real-life environment, the history of the location and the visitor’s experience via rich media on a mobile device. A good example of that use of QR is given by the program of a self-guided walking tour of the famed River Walk area of San Antonio (Texas). Just scan a QR code with a  smart phone and start to explore 12 points along the San Antonio River Walk, a winding, tree-lined linear park that meanders through the heart of the city, one block below the street, sharing the vision of a young architect, Robert H. H. Hugman, in 1929. The QR codes link back to an audio narration by a local historian and author.

The City of Grand Rapids (Michigan) has 13 stops on its QR tour along with a printable map that gathers all the codes in one convenient place. Visitors are encouraged to take photos and upload them to Flickr as well as to check in on Foursquare.  The experience is such good that the whole state of Michigan may be joining the project. The Michigan Department Of Transportation has began printing QR codes on the maps and it distributing them to tourists.

In Europe, the Mackintosh Heritage Group, a non-profit making organisation, established in 1982, whose mission is to promote and raise awareness of the Mackintosh heritage in the West of Scotland (Glasgow) started last summer with three architectural tours to guide visitors in tours of 90 minutes through some of the great infraestructures in the city. Cards were distributed to visitors with a starter code and brief instructions on how to use the technology, allowing the visit according to the free-wheeling wanted by independent tourists. Finally, the spanish start-up I Want Apps prepares a shocking brand new QR Tourist resources for the small villa of Biar (Alicante – Spain).

Other interesting uses of QR for enhancing tourist experiences can be found for commercial uses. Since mobile barcodes utilize mobile phones, they encourage the consumer to take immediate action. Whether it is coupon to a nearby restaurant or a ticket to an upcoming event, the visitors can quickly and easily access the information they need to make a choice. Radisson Edwardian, which operates several hotels around the UK has been running some innovative social media campaigns recently. These include adding QR codes to its menus, which send users to videos of chefs preparing the seasonal special, as well as a new Foursquare campaign offering late checkouts. After several weeks of use, they found that a lot of people were tech and social media savvy, and a surprising number of people picked up on it quickly, proving a useful exercise on engagement.

 

* APPS FOR TOURISM.- Apart from the bunch of City Guides for Iphone/Android, we can find hundreds of smartphone apps designed to make traveling easier for tourists and occasional visitors. In that way, it is important that your travel apps could work offline, since most of us can’t afford the outrageous roaming charges that come with using an iPhone overseas.

A few Apps are dedicated to helping you navigate the various underground transport systems, like the next ones to be foun in Spain. The Madrid Subway app is offline, includes an official Madrid subway map, and is a “complete guide to getting around” in Madrid. There is a Valencia Metro app that offers the same features, plus the ability to use GPS to find the closest subway stop to wherever you are. There are two Barcelona metro apps: Barcelona Metro AR , an augmented reality app that requires a network connection and GPS, but has the ability to not just locate nearby metro stops on a map but show them to you using your iPhone’s camera. and Barcelona Metro Map that has a route planner, station finder (no network connection required), and timetable information.

Some good examples of helpful travel apps (for the United States) are FlightAware, that allows you to know exactly where your flight (or any other flight) is at the moment, although the plane is on air; Hotel Tonight helps you with your unexpected needs of room for the night (a flight canceled, a strike) This company negotiates deals with hotels for last-minute rooms in many big cities. Within seconds, you can have the room reserved for a low rate; GateGuru gives the rundown on which stores and restaurants are in each terminal and it pulls in reviews as well. If you’re in an airport looking for a particular product or service, this will make your task much easier; Taxi Magic: If you don’t know a city well, the taxi scene can be worrisome. Where is the best place to hail a cab? How much should you pay? Taxi Magic makes it a lot easier. If there’s a participating cab company in your city, Taxi Magic will have a cab sent right to you. You can pay directly through the app so you don’t have to worry about whether credit is accepted or not. The app and booking services are free, and there’s a $1.50 documentation fee for using a credit card through the app. If there isn’t a participating cab company in the area, Taxi Magic will give you phone numbers for local companies so you can call and arrange for a cab yourself.

Finally, some companies like Pocket Places offer Destination Apps for UK, focusing on the traditional market of City Guides.

 * AUGMENTED REALITY FOR TOURISM.- Aside from the debate about technology that doesn’t demand its users to attend to it but rather enables them to attend from (or through) it to the task in hand, (the most powerful technologies become invisible allowing the visitor to focus the attention through them, not on them) the potential impact augmented reality can have on tourism is very exciting, and the possibilities are endless. Sponsored treasure hunts or promotional tours are at stake, and companies are paying attention to AR virtues.

Why AR? According to Lonely Planet Travel Editor Tom “Augmented reality can help in both practical and inspirational ways. Firstly, it can open your eyes to what’s around you. When travelling, you spend a lot of time actively looking both at and for things and AR is an obvious companion for this. It helps you find places and sights that may otherwise be tricky. And it gives users a new route into accessing travel information.”

Augmented reality (AR) enable visitors to have an experience of digital recreation of place and time in history.  With AR, destination marketing opportunities can become a ‘virtual’ attraction with the increasing tech-savvy traveler and tourist, allowing travel guides come to life in real-time. In defying of linear time, visitors can visualize in 3D historical places, beautiful landscapes, or anything they desire to see in real-time locations, getting supplementary information and superimposed images of times past. Augmented reality on mobile smartphones can also enhance any tourist’s experience by giving them the ability to access additional information or images associated with a priceless, historical work of art or an historic place, simply by viewing it through the smartphone. 

The risk of Augmented Reality is to get visitors totally absorbed in scanning QR codes or manipulating the screens on their smart phones, disconnecting from reality. Meanwhile they couldn’t be even looking, touching, walking around or imagining life in the stunning remains of a Roman amphitheatre right in front of them!

Augmented reality apps comprise different layers, such as museums, historic sites, dining and real estate to name but a few. The tourism layer works since tourists need information which will make their travelling experience easier, more informed and more secure, allowing visitors to experience the destination before, during and after they arrive. A few examples of how augmented reality is used in tourism can be the following: TripAdvisor launched their Augmented Reality Tours app for iPad, using images from Google Street View to create a virtual walk through various destinations. This app might not be as cool as apps by Layar, Lonely Planet (has produced 25 of what it calls Compass Guides) or mTrip, but is still more useful and fun to use than 2D maps.

The Museum of London launched its own Augmented Reality (AR) app called StreetMuseum for the iPhone, that provides interesting opportunities not only for visitors but for global tourism brands and affliates. It works by simply selecting a destination from aLondon map or using a GPS to locate an image near you. Hold the phone camera up to the present day street and see the sameLondon location appear on your screen offering a window through time. The app will recognize the location and overlay a historical image over the live video feed of the real world.Museum ofLondon has integrated hundreds of images from its collection into the app, including the Great Fire of 1666 to the sixties, and the results are astonishing.

As useful as the previous ones, GraffitiGeo launched the augmented reality restaurant recommendations app. Just point your phone towards a restaurant and see immediate reviews.

Scotland has launched a Scottish travel app, that makes a huge difference with others as  many of the most beautiful rural locations in that country suffer from poor broadband and mobile data coverage. So, one of the Welcome to Scotland app’s most valuable and unusual features is that all of its content and main map are preloaded, visitors from abroad to use the app on the go without risking expensive roaming charges.

Finally, Santander (Spain) well known for its Smart City project and advances has joined a workgroup with the aim to extend the concept of “Smart Cities” by its application to the tourist sector, as announced some days ago the Mayor of the city, Iñigo de la Serna. The group is integrated by public as private entities, and fosters a line of investigation called “Destination Hub”, consisting of the identification of all those tools, applications and Internet technologies of the future which could be applied to a destination to improve the quality of life of the citizens, tourist and visitors. Destination Hub”, was presented and approved by the Assembly of the FIA (Future Internet Assembly) last December, to obtain a major visibility inside the European Program of Internet of the Future (PPP FI).

Travel smart!

For more info, please visit:

http://informer.truth.travel/2010/07/ad-agencies-these-days-in.html (When Ad agencies go bad: 4 tourist campaigns that flooped)

http://www.larioja.com/20111006/local/region/campana-cree-sabatico-sido-201110061628.html (La Rioja tourist campaign)

http://www.theverge.com/2012/1/24/2729415/nfc-airports-orange-sita-concept (Sita airport check-in)

http://www.leparisien.fr/voyages/la-technologie-nfc-pourrait-accelerer-l-embarquement-aux-aeroports-26-01-2012-1832221.php (Fast airports check in. In French)

http://smartcity.co.in/kerala-tourism-joins-hands-zapak (Kerala online game for tourism)

http://www.youtube.com/watch?v=LD49vuUh0Ms&feature=player_embedded (Visit Scotland in Youtube)

 http://www.turismo.intoscana.it/allthingstuscany/aroundtuscany/tuscany-the-first-augmented-reality-tourism-application/ (Tuscany AR 2010)

Quizá porque ya asoma el año 2012 o porque no somos ajenos a la urgente necesidad de conformar un sumario de informaciones, vivencias, experiencias y reflexiones que nos ataca durante estos vertiginosos días, no queremos concluir el primer año efectivo de vida de este blog URBAN 360º, sin ocuparnos de los méritos de lo que consideramos el topic del año, al menos en el campo de las ciencias urbanas: la CIUDAD INTELIGENTE.

En este mismo lugar en el que hemos denunciado cierto estado de euforia colectivo en torno al fenómeno ‘smart’, (http://wp.me/pTXHi-b5) en el que hemos sospechado de las soluciones globales para la ciudad propuestas por multitud de agentes tradicionalmente ajenos al fenómeno urbano y en el que hemos criticado el exceso de academia y deleites teóricos frente a la necesaria audacia y la acción que piden hoy nuestras ciudades, no queremos dejar de concluir el año natural con una llamada a la esperanza y al optimismo en relación con esta realidad en la que se ha convertido la ciudad inteligente.

2011 ha sido el año del vendaval de la smart city y del progresivo encumbramiento de esta visión de la ciudad conectada (para otros más que visión, constituye verdadero paradigma) como solución global para los problemas urbanos actuales y los requerimientos futuros de nuestras ciudades.

Superado el inicial drama de la ininteligibilidad del propio concepto de smart city, de su acentuada polisemia (algunas publicaciones recientes, de vocación global, no obstante, siguen arrimando el ascua a su sardina a la hora de definir qué sea la ciudad inteligente) y del manoseo continuo del concepto por los falsos pioneros de lo smart, el transcurso de estos 12 meses de reflexiones, proyectos y vivencias compartidas han separado la mena de la ganga del mineral de la ciudad inteligente, al margen del artificio y los juegos florales con los que no pocas veces se ha animado el discurso de la ciudad inteligente. Por esta razón, es más que probable que con el avanzar del año 2012, superado el estado de gracia mediático y el exceso de atención por la smart city podamos ver en España florecer interesantes iniciativas de soluciones inteligentes y exitosas para las ciudades, bajo el paradigma del despliegue de tecnología y la interacción de ciudadanos y dispositivos en la urbe.  

El advenimiento de la ciudad inteligente (como verdadero proceso dinámico y casi místico), auspiciado por la iniciativas de las industria de las Telco y por la necesidad acuciante de respirar vientos de ilusión en un contexto de depresión generalizada en lo económico, ha convertido –casi inconscientemente- a nuestro país en verdadero ágora para la ciudad conectada, situando a España a la cabeza de las iniciativas en torno al paradigma de la smart city  y al menos, como hace unos días apuntaba el escritor Boyd Cohen co-autor de Climate Capitalism (http://www.boydcohen.com ) en un tweet muy acertado, “If Twitter activity is any measure, Spain seems to be rocking #smartcities. Could be major engine of innovation, growth and sustainability”.

 

En este sentido, resulta algo más que paradójico que un país que sale cada día peor parado en los análisis macro (con mayor o menor motivo) se haya convertido de la noche a la mañana en verdadera patria chica del fenómeno smart city, dando lugar a numerosas iniciativas, encuentros, charlas y publicaciones de arte mayor y otras de arte menor (como este blog) que han sustentado una visión de la ciudad inteligente que oscila entre el mesianismo más vocinglero de algunos y la inmovilidad que nace del pragmatismo melancólico de otros, proporcionando, al menos, un refugio para la ilusión a los maltrechos stakeholders nacionales.

Por esta razón, éste es, a mi juicio, el mayor mérito en 2011 de la actual fe en nuestro país en las virtudes de la ciudad inteligente; su capacidad para generar una dinámica de ilusión, compromiso y esperanza allí donde el desánimo y la gravedad lo impregnan casi todo, dando lugar a interesantes y concurridas experiencias (como lo fue la Smart City Expo de Barcelona o el Alicante Smart Cities Meeting http://wp.me/pTXHi-9j) que han logrado mantener la llama de un paradigma/negocio/tendencia que parece llegado para quedarse y en el que merece la pena profundizar, explotando sus potencialidades.

En segundo lugar, si algún mérito ha conseguido el huracán smart ha sido el de devolver la atención y el interés de nuestros pensadores, de los agentes públicos y las empresas proveedoras de servicios al fenómeno complejo y plural de la CIUDAD, como campo para el despliegue la tecnología asociada al fenómeno de la inteligencia urbana. 

Consecuencia de esta renovada atención por la ciudad ha sido la creciente importancia del papel (no siempre reconocido, y en los últimos años, directamente, orillado) del CIUDADANO como verdadero protagonista de la vida y los procesos de la ciudad, y todo ello al margen de la inevitable retórica y el buenismo hueco que han caracterizado algunos discursos públicos y privados, que se han agotado en sí mismos. CIVICENTRISMO/ CITYZENTRISM bautizamos meses atrás en este blog (http://wp.me/pTXHi-9S) a la creciente e indeclinable posición del ciudadano como eje y fundamento de la ciudad inteligente, una ciudad que es, además, un espacio híper-conectado, materializado en el continuo entre capas digitales y territorio y en el que día a día van ganando posición nuevas fórmulas de ejercer y entender la ciudadanía, el compromiso, las obligaciones y la solidaridad (http://wp.me/pTXHi-aG).

Del mismo modo, frente a la tendencia imperante de implantación de un modelo de desarrollo urbanístico similar al denostrado sprawl que impera en otras latitudes y que hizo fortuna en los años vividos peligrosamente al albur del crédito fácil y la borrachera de hormigón y zahorra (difuminando los límites de la ciudad) , el discurso de la ciudad inteligente incorpora, con carácter general, una visión que empieza por mejorar, renovar y actualizar tecnológicamente la ciudad existente, la urbe consolidada en la que se desarrolla la vida y los procesos, como verdadero campo de pruebas para la implantación de dispositivos.

 

Digital City from INSOC on Vimeo.

Esta reflexión no es menor, pues aunque la intuición y la experiencia pudiesen decirnos lo contrario de un país con millones de potenciales promotores inmobiliarios, la visión ibérica de la smart city, los casos de éxito patrios y la incipiente doctrina nacional, no apuestan –de momento- por un consumo de recursos escasos como el territorio, lo que no deja de ser una interesante particularidad discursiva (con origen en muy diversos motivos) frente a los modelos adanistas que impulsan la creación de ciudades de nueva planta, especialmente en las economías emergentes de Oriente Medio y las autocracias asiáticas.

Del igual manera, last but not least, el desarrollo de un discurso transversal en el campo de la ciudad inteligente, y la conciencia del efecto nivelador de la tecnología,  ha impulsado la creación espacios para la el debate y la colaboración entre disciplinas y profesionales de muy diverso rango y procedencia, acabando con la incomunicación gremial que ciertas inercias y situaciones de estatus de exégetas de la ciudad (heredadas del pasado) venían impidiendo, animando un interesante diálogo filo-urbano que reúne a ingenieros, juristas, arquitectos, economistas, antropólogos, responsables públicos y otros ciudadanos incumbidos por el futuro y oportunidades de la ciudad, generando un flujo de intercambio de información y experiencias indispensable para el desarrollo de estas experiencias, así como la creación de equipos multidisciplinares que trabajan por y para implantar soluciones y sistemas reconducibles al modelo de la ciudad inteligente.

No menos importante, a nuestro juicio, ha sido el papel jugado por el concepto de ciudad inteligente como plataforma y soporte unitario para la explicación de determinados conceptos que casi de manera unánime han pasado a integrar el paradigma de la smart city, y que nos han familiarizado con el open data, la innovación abierta, el crowdsourcing, el M2m, la sensorización, el ubiquous computing, los smart grids, la identidad digital y un largo etcétera de neologismos que cobran sentido en el marco espacial y discursivo de la ciudad inteligente, actuando como una suerte de meta-lenguaje estimulante para los iniciados y simpatizantes de lo smart, que hoy son (somos) casi legión.

Las carencias, imperfecciones y vacíos son todavía importantes en el campo de la ciudad inteligente, como lo es la creencia en un inquietante determinismo tecnológico o la voluntad de maquillar incómodas realidades urbanas en el discurso de la euforia desmedida por la smart city, siendo notable, además, (aquí os hablo como abogado) que a la superación de la fase de conformación de estructuras teóricas e intelectuales en torno al paradigma de la ciudad conectada (el país ya está maduro para la teoría aplicada) cabe impulsar iniciativas  para desarrollar un verdadero corpus jurídico que regule de manera ágil y dinámica el fenómeno poliédrico de la ciudad inteligente, con superación de esquemas, estructuras e inercias (de inerte) que vertebran la mentalidad de los muchos Bartlebys que pueblan nuestro entorno. Todo ello es trabajo para el año que empieza.

Por último, y en lo estrictamente personal y profesional, 2011 hasido un año ciertamente estimulante, vertiginoso y productivo. Una temporada (que continúa mañana mismo, claro) cargada de lecturas, titubeos intelectuales, hallazgos, retos y oportunidades de conocer personas y visiones interesantes –también alguna decepción- y que ha servido para asomarnos al mundo sin servidumbres ni complejos, permitiéndonos, además, afianzar la trayectoria de una start-up (www.eolexcitylab.com) que ha sido pionera en este territorio y de la que nos sentimos muy orgullosos y responsables.

Por todo ello, a todos, MUCHAS GRACIAS y FELIZ 2012.

Comparto con vosotros mis reflexiones sobre el Smart City Expo World Congress de Barcelona (http://smartcityexpo.com), al que tuve ocasión de acudir la semana pasada y que está llamado a ser el mayor encuentro sobre ciudades inteligentes -al menos en nuestro país- y una suerte de mix entre el deleite intelectual y un innovador zoco smart, en el que se compra, se cambia y se vende todo aquello que los proveedores –algunos con cierta imaginación- identifican con el epíteto “inteligente”, tan en boga en nuestros días.

Como hemos tenido ocasión de manifestar en anteriores ocasiones, la falta de consenso en torno a la elemental cuestión ontológica sobre qué rasgos deba tener una ciudad para ser inteligente y cuáles sean los caminos para alcanzar este estado de gracia urbana asociado al despliegue del paradigma de la ciudad inteligente, ha marcado la celebración de este interesante evento, en el que, como era de esperar, hemos podido asistir a la presentación de numerosas visiones, proyectos e iniciativas, que han oscilado desde el más solemne plano teórico hasta la más ligera aplicación práctica y realista de los presupuestos de la smart city a territorios y ciudades concretos.

 Hay que felicitar a la organización catalana del evento por el poder de convocatoria, la excelente propuesta de ponentes y experiencias así como por la osadía de desplegar, de manera simultánea a la realización de las ponencias, un display con los tweets que vinculados al topic #SmartCityExpo iban redactando los asistentes, y que en ciertas ocasiones (con algunas excepciones marcadas por la innecesaria falta de respeto a los speakers) ganaron en interés y mordacidad a las ponencias que acompañaban. En Barcelona Smart City Expo, Twitter –como testimonio de una capa digital ciudadana – se convirtió en refugio de agudos francotiradores y dinamizador del debate, sin robar protagonismo a los paneles y exposiciones.

Como actor profesional (uno más) de este vertiginoso mundo de la smart city, con algunas millas recorridas y otras muchas por recorrer, regreso de Barcelona reafirmando mi postura de moderado escepticismo (o de moderado optimismo, según se mire) con la visión holística y hasta mesiánica de las soluciones que algunas corporaciones –tradicionalmente alejadas del fenómeno urbano y la realidad de los procesos de la ciudad -pretenden imponer en dura pugna con sus competidores y sin hacer distinciones de escala y entorno, pues desde la platea resultaba evidente que no es lo mismo dirigirse a una bisoña audiencia nacional, que a una concurrencia internacional con cierta experiencia y recorrido, como no es lo mismo, dicho sea con todo el respeto, buscar la complicidad y el favor del sector público con, digamos, Tarragona (que busca aliados para promocionar su candidatura de los Juegos Mediterráneos de 2017), que con Ámsterdam (cuna del Amsmarterdam y considerada World Smart Capital (http://issuu.com/world-smart-capital/docs/wsc_bid_concept_low)) (ambos municipios estuvieron presentes en Barcelona).  

En este sentido, en Barcelona ha contrastado la brillantez de algunas de las ponencias y proyectos expuestos con la diletancia, las prisas y la vacía retórica smart de otras de las propuestas, impulsadas en no pocos casos por compañías de notable éxito y recorrido empresarial en los más diversos sectores de la economía mundial pero recién aterrizadas en el campo de la ciudad y lo urbano, y necesitadas urgentemente de discurso, método y mensaje que singularice y caracterice sus propuestas frente a las de sus competidores, pues al final, la falta de originalidad y lo intercambiable de los discursos, era evidente tras escuchar al 3º o 4º ponente de las telco.

Esta realidad –no generalizada, afortunadamente- era más palpable y, por tanto,  lamentable, en el caso de las ponencias de los directivos de algunas de las grandes compañías de servicios con vocación de actores totales de la ciudad inteligente, pues metidos a prestidigitadores de lo smart por obra y gracia del marketing de producto, naufragaron en la exposición de sus propuestas, haciendo bueno el refrán que nos recuerda que quien mucho abarca, poco aprieta o aquél otro que recomienda al zapatero seguir con el oficio que conoce.

 

Es innegable que la tecnología si no se reviste de palabras amables y llamadas a la ilusión colectiva puede resultar dura, como no es menos cierto que determinados procesos ocultos y residuales de las ciudades, (como son los vinculados a los servicios de recogida de basuras, depuración de aguas etc) si no se insertan en un onírico marco de excelencias de la ciudad, pueden resultar de escaso interés para la ciudadanía. Dicho esto, de ahí a caer en la euforia mesiánica de determinados paneles y ponencias hay un trecho, que nuestro país –en el que ya contamos por decenas los encuentros, charlas y congresos smart- creo que ya está en disposición de superar.

Por esta razón, y para desesperación del numeroso grupo de congresistas que se preguntaron qué fuera la smart city (casi tantos como los ponentes que iniciaron su exposición con la reflexión en torno al variable tanto por cierto -60-80-  de población viviendo en ciudades en 2050) mi opinión en este sentido no ha variado: no existe un concepto unívoco de ciudad inteligente ni creo que este paradigma de la smart city, forzosamente subjetivo y polisémico, llegue algún día a forjar una definición inamovible y que contente a todos, pues como hemos venido manteniendo, habrá tantos proyectos de ciudades inteligentes como municipios los impulsen, empresas los apoyen y ciudadanos los sostengan y refrenden, sin que la constatación de esta realidad deba tomarse por algo decepcionante.

La elasticidad razonable del concepto de ciudad inteligente –sobre un mínimo (sentido) común denominador- alejada de la euforia contagiosa, se constituye como principal factor de oportunidad para la implantación y despliegue de la tecnología y los servicios mejorados de la ciudad, permitiendo diseñar proyectos que se acomoden a la realidad y el adn de los territorios en los que pretendan implantarse. De nada sirve importar modelos alógenos en nuestras ciudades si antes no definimos nuestra escala de trabajo e identificamos nuestras características e identidad,  pues de lo contrario –y admito el debate – fracasaremos en nuestro intento.

Al margen de estas consideraciones – que considero honestas con un proceso personal de evolución y madurez en el campo de trabajo de la ciudad inteligente- en Barcelona hemos tenido ocasión de coincidir en los espacios comunes (verdaderos third places aptos para el co-working) con administraciones, ciudades, políticos, asistentes de políticos, responsables administrativos, compañías, directivos de compañías, gurús, aprendices de gurús, blogueros, consultores, universidades, creativos, periodistas y algún enfant terrible plenamente consciente de su papel transgresor, en unos días marcados por la interesante convivencia e intercambio de experiencias en un Congreso que parece llamado a convertirse en la cita anual en el campo de las ciudades inteligentes, con una concurridísima presencia de agentes interesados en la implantación del paradigma smart.

Al margen del acuciante discurso de la financiación municipal de los proyectos de ciudades inteligentes, eché de menos una reflexión práctica sobre el modo de incorporar la visión smart a nuestros Planes Generales de Ordenación Urbana y Ordenanzas Municipales de todo tipo, pues los interminables procesos e inflexibilidades que caracterizan la aprobación de estos instrumentos jurídicos hacen vieja cualquier tecnología novedosa que pueda incorporarse a la urbe, haciéndose necesaria una adaptación del marco jurídico de la ciudad inteligente al dinamismo del proceso innovador.

Reseñables han sido las ponencias inaugurales de cada jornada (que nadie se enfade si digo que, tratándose del foro smart por excelencia, quienes le hemos visto en varias ocasiones esperábamos algo más novedoso de la ponencia del brillante Carlo Ratti del Senseable City Lab del MIT- http://senseable.mit.edu) o el heterogéneo panel en el que intervino Adam Greenfield, de Urbanscale (http://urbanscale.org) como contrapunto al discurso de las grandes compañías con las que compartía escenario, así como remarcable fue el acento en los conceptos de Open Data, Innovación Ciudadana, Living Labs, Turismo Sostenible, Smart Urbanism o Energía y Movilidad que cubrieron buena parte de las ponencias del congreso, con 3 espacios dedicados de manera específica a experiencias Smart en España (Smart Spain), al despliegue del paradigma inteligente en el ámbito rural (Smart Rural) o a las reflexiones en torno a las cuestiones ambientales (Smart Green) que han dejado de tener una sustantividad y discurso propios  para ser atraídas sin remedio al centro de gravedad del concepto integral de ciudad inteligente.

Adam Greenfield on networked cities and citizens from Ideas for Change on Vimeo.

No menos interesante ha resultado el espacio dedicado a la Expo, con numerosos stands (algunos, prescindibles y conceptualmente desubicados) e información para el visitante, y que dado su carácter de proximidad al mundo de la producción industrial y el mercado, ha servido de interesante equilibrio al discurso intelectual desarrollado en el Congreso, además de espacio para saludar a amigos, clientes y proveedores.  

Por último, al margen de la gente inteligente (y generosa) que uno siempre encuentra en estos foros, durante estos intensos días en Barcelona hemos podido apreciar la rápida e interesante evolución de algunas propuestas y proyectos asociados al despliegue de dispositivos y recopilación de información en la ciudad conectada (cito, entre otros, el trabajo del CIBBVA  http://www.centrodeinnovacionbbva.com), así como a la proclamación de Barcelona –por méritos e identidad propias- como custodia de las esencias de la ciudad inteligente, asumiendo una posición de liderazgo en este campo de la que va a costar desbancarla en el futuro inmediato, y especialmente si progresa su incipiente proyecto de convertirse en emisora de pasaportes de inteligencia urbana para las ciudades con la creación del Protocolo Smart que solemnemente anunció Vicente Guallart, -Arquitecto del establisment catalán- en su ponencia del miércoles día 30.

El año que viene, si nos dejan, volveremos.

 

Para más info:

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20111202/54239763224/smart-city-expo-clausura-su-primera-edicion-con-cerca-de-6-200-profesionales.html (Balance del Congreso, enla Vanguardia)

http://www.tarragona.cat/la-ciutat/noticies/tarragona-clou-la-seva-participacio-al-i-congres-smart-city-destacant-la-necessitat-de-vencer-inercies-i-resistencies-per-transformar-tarragona) (TarragonaSmartCity)

http://cibbva.com/documentos/pdfs//2011_12_02_StreetsofBBVA.pdf  (el trabajo del Centro de Innovación de BBVA /CIBBVA, impulsado por Elena Alfaro)

 http://www.publico.es/ciencias/379465/el-aspecto-de-las-ciudades-no-cambiara-mucho (Carlo Ratti, del MIT, en diario Público)

Regular readers of this blog have been evangelized about the pros of using technology in the city in building and promoting social consciousness through digital culture and the remarkable results for urban enhancing given by the discovery, development and full understanding of the digital layers by stakeholders, appealing to the central role to be played by the individual and collective members as prosumers at the connected city as an unavoidable premise of the deployment of the smart city.

The question is not only about the benefits of building a civic identity (the self-conscious proud belonging to a community) or displaying a shining digital image of the city but about gaining beneficial outcome from “CITYZENTRISM” (‘Civicentrismo’ in our original Spanish definition -  the citizen as the backbone of the smart city) wich implies the social consciousness and co-responsibility of citizens and stakeholders in the connected city by sharing purposes and civic projects spread by technology.

As open data continue to gain traction and urban challenges regarding the adoption of open data policies by the world’s local, regional and national governments are regularly launched in North America and Europe, the roadmap, strategies and tools for the advent of the smart city are considerably different between the countries and municipalities around the world. A basic search proves that, in general terms, North American efforts reward the spontaneous crowdsourcing contributions for city enhancing trough technology and Europe, far beneath from the American experiences is still looking a little bit institutional in its efforts and relying on public funding in speeding-up the processes of opening data and sharing policies.

The addition of open data, open innovation, crowdsourced talented proposals and tailor made projects for municipalities (including stimulating activities for social engagement in the smart city) is giving form to some of the most interesting experiences about social engagement trough technology in cities, empowering citizens to help the city work better, demonstrating the value of Open Data and Open Government, giving citizens tools and information to understand the larger context in which they live, allowing people to use their skills for civic good and sparking innovation and new business startups.

From the very beginning, and regarding the job of explaining the smart cities projects and encouraging social engagement in the sentient city, Hackhatons are proven to be of profit for cities and municipalities around the world, reinforcing the digital identity of the city and spreading the common understanding of connected territories, but most of the times, unfortunately, they end to huddle a bunch of geeks around a table, toiling away at code that may eventually win prizes–before it gets forgotten at the end of the event.

 

At the American side, a fair experience combining open data and technology is given by the Gray Area Foundation for the Arts (@GAFFTA), a San Francisco-based non-profit which brings together creative coders, data artists, designers, and makers to create experiments that build social consciousness through digital culture. According to the web ( http://gafta.org) GAFFTA is an American leading organization dedicated to furthering the use and advancement of creative technology for social good. In this capacity, they maintain relationships with the world’s top academic researchers, innovative corporations, visionary artists, and civic leaders.

GAFFTA explores the increasingly gray areas between art, technology, and societyand their Research Program is designed to empower promising creative technology projects to reach their full potential, and to amplify the social, cultural, scientific, and technological impact of these projects as much as possible, and the organization goal is to be an arts organization that promotes action, a civic organization that innovates, and a technology organization that embodies creativity.

Some of their initiatives, being part of the Citycentered Festival (http://citycentered.org) – a Festival of Locative Media and Urban Community foster are developed with Arup, like TenderVoice / TenderNoise (TVTN) -a two-faceted web-based applied acoustic ecology and community journalism project that collects, maps and layers sound samples and noise data across the Tenderloin Quartier at SFO to highlight neighborhood services and amenities-, or the SENSEable Cities: Exploring Urban Futures, a retrospective of the work of the ubiquitous Senseable Citylab of the MIT (including a selection of the well-known projects Copenhagen Wheel, Obama One People or Trash Track) represent the potentials of the new world of pervasive computing and the possibilities of getting people involved in civic processes otherwise hidden to their knowledge.

Indeed, one of the GAFFTA last projects, poetically called “Summer of Smart” consisted on an intensive, tightly clustered series of events over 4 months that brought together artists, community activists, developers, urban planners, and more to work on projects that address San Francisco’s biggest issues.

Nearly two years after city leaders and the technology community came together to launch www.DataSF.org, the city’s one stop shop for government data, the four winning Summer of Smart teams presented on October 6 their projects to the city’s Mayoral candidates at a forum, marking the first time in political history that hackathon teams offered up their projects to candidates during the course of an election. It consisted on a rare opportunity to get face-to-face with all 16 mayoral candidates of San Francisco and hear them address the issues that citizens come face to face with every day. After co-hosting the first-ever mayoral forum on open government and technology in June 2011, with GovFresh and Change.org, INFORUM and GAFFTA teamed up to produce this final forum to cap off Summer of Smarts four months of urban innovation – building new, community-sourced solutions to pressing city issues, allowing the Summer of Smart’s contest winners present their own innovative ideas to the mayoral candidates on how to address some of San Francisco’s most important issues using technology, open data, and new ways of thinking about the city.

This forum marked the first time that potential community-sourced solutions for government were presented to candidates by citizens. This supports the Gov 2.0 / open government belief that civic engagement is a two-way street, and that the best solutions come from government and community members working hand-in-hand to build new ideas. Unfortunately, here in Spain (and in Europe in general), we are far from bringing together political candidates for a discussion on open government, civic engagement, technology and innovation, of for having them speaking important issues using technology, open data, and new ways of thinking about the city. Maybe it is time for a changing.

Another innovative and American civic hacking event has taken place in Reno, Nevada – the Hack4Reno (http://hack4reno.com) (“World’s biggest little hackhaton”), a 24-hour hackathon where teams build apps that somehow benefit the local community. Hack4Reno allows developers and designers to learn new technology, showcase their talent and ultimately build new apps that help make Reno a smarter, more engaged place to live by building websites, web apps or mobile apps.

Last, but not least, Surrey (http://www.surrey.ca/city-services/10036.aspx), Edmonton (http://contest.apps4edmonton.ca/app) or Ottawa (http://apps4ottawa.ca/en/apps) all in Canada, are fostering own city hackhatons teaming up people for urban enhancing in developing build web-based apps, mobile apps, and mashups using the City’s freely available open data and published data sources, with remarkable results for the digital ID of the cities and increasing engagement of citizens.  

What is interesting of this projects is the fact that its promoters are sharing the insights on how to organize and run a civic hackathon. Insights, tips and tricks from someone who is actually hands on with organizing a civic hackathon could be extremely valuable to other municipalities that want to hold similar events.

Despite of the last impulse given to urban IT deployment by the European Union, it is crystal clear that Europe is running slow in opening city data matters and collection of crowdsourcing fruits from citizens. Most of the European institutional projects regarding the smart cities deployment are co-funded by EU Programs, (in some way, lacking of agility) and stakeholders (public, firms and citizens) are still getting familiar with the smart city concept and fighting against some old ideological complexes, although the increasing number of Congresses and Meetings regarding the fact (see, for all, http://alicantesmartcities.com or http://fi-ppp.eu/smart_cities_2011).

However, a rising number of teams and projects oriented to the use of technology for social good of the city/citizens can be found across Europe, all of them sharing the goal of engage and connect the diverse community of cities with challenges and opportunities, and extract forward-thinking technological solutions with proven capacity to create positive change in cities. In that sense, some initiatives call our attention, especially regarding the creation of Living Labs.

 

A Living Lab is a real-life test and experimentation environment where users and producers co-create innovations. Living Labs have been characterised by the European Commission as Public-Private-People Partnerships (PPPP) for user-driven open innovation. A Living Lab (according to the official european definition) employs four main activities: Co-Creation (co-design by users and producers), Exploration (discovering emerging usages, behaviours and market opportunities), Experimentation (implementing live scenarios within communities of users) and Evaluation (assessment of concepts, products and services according to socio-ergonomic, socio-cognitive and socio-economic criteria).

The so-called European Network of Living Labs (ENoLL) (http://openlivinglabs.eu) is a collaboration of Public Private Partnership (PPP) where firms, public authorities and people work together with creating, prototyping, validating and testing new services, businesses, markets and technologies in real-life contexts, such as cities, city regions, rural areas and collaborative virtual networks between public and private players. The real-life and everyday life contexts will both stimulate and challenge research and development as public authorities and citizens will not only participate in, but also contribute to the whole innovation process.

Nowadays, more than 20 Living Labs are engaged to the ENoLL network across Europe as effective members and some of the most prestigious Business Schools like ESADE (its Institute for Innovation and Knowledge in Barcelona (Esteve Almirall) is deeply involved in that matters) are giving their support to the impulse of the old continent Living Labs experience. Other cities, like Alicante (Spain), impulse their own Living Lab, trying to engage people, institutions and companies in an stimulating project for that medium sized mediterranean city.

Aside from ENoLL’s, other programs like Apps for Finland (http://apps4finland.fi/fi) Gov2.0camp Vienna 2011 (http://barcamp.at/Gov2.0camp_Vienna_2011), or Open Data Roma Capitale (http://opendata.comune.roma.it); public-private experiences like Data Tuesday Paris (http://fr.amiando.com/KKMLXHX.html) or Barcelona Digital APPs (http://esp.bdigitalapps.com) prove than municipalities in Europe are in the good route to become smarter and open.

Far from that official channel, and as a kind of cityzentric free wheeling we can discover a most radical way of acting and doing the sentient and smart city. From the actions signed by the Youtubist Max Cornelisse to the smart mobs in unexpected moments and places, a lot of doers are (de-)constructing the languages and explanations of the smart city, in a free move amongst the layers of the digital city.

Pilot projects like Hacking the City (http://hacking-the-city.org/start) and other  experiences due to the authorship of Fabrique / Hacktion, Place Hacking or Hackitectura teams transit from pure rebellion to DOY urbanism or smart city hacking, suggesting, by using technology or forcing the use of the existent one, what lies beneath the subtle nuances of the perceived city, which is, of course, an interesting form of participation and engagement in the city and a radical form of using technology in urban speces, and building and promoting social consciousness through digital culture. Moreover, that free urban hackers promote the use of public spaces and common assets from an innovative vision linked to technology, media and art, shaking the urbanites with their interesting proposals.

For further info:

http://vimeo.com/gaffta (Gaffta Videos on Vimeo)

http://www.openlivinglabs.eu/ (European Network of Living Labs – ENoLL)

http://www.opendataday.org/index.html (International Open Data Day Hackathon)

http://ruhrkunstmuseen.ruhr2010.de/en/projects-ruhr2010/mapping-the-region-exhibitions/hacking-the-city.html (Hacking the City Project)

http://hackitectura.net/blog/en/ (Hackitectura website)

(Nuestra aportación al Open Data: copia abierta de la presentación en Prezi que acompañó a nuestra ponencia, como desafío a la hegemonía del Power Point: http://prezi.com/qnvpmtaafsv_/copy-of-presentacion-ponencia-alc-smart-cities-eolexcitylab/)

Hace unos días, cuando preparaba el contenido de la ponencia que debía pronunciar en la jornada inaugural del I Alicante Smart Cities Meeting (www.alicantesmartcities.com) en un panel introductorio sobre la Ciudad Inteligente junto a Gildo Seisdedos, profesor del IE y Director del Club de Innovación Urbana, recordaba las horas de lecturas, hallazgos y reflexiones realizadas durante los últimos meses de estudio e investigación, algunas de las cuales se convirtieron en posts de este blog sobre ciudades, tecnología e innovación.

En el marco de este encuentro smart -que iba a ser el primero en su género en la Comunidad Valenciana-, y que nacía, además, con vocación de permanencia (al concluir se anunció la celebración de su 2ª Edición en 2012), a www.eolexcitylab.com se nos pedía compartir nuestra visión y experiencia en este campo, con carácter previo a la presentación de las diversas realidades municipales (entre otras, la de Santander, de la mano de la brillante exposición de su Alcalde, Iñigo de la Serna, que maneja hábilmente los recursos de la falsa modestia para engrandecer su proyecto de ciudad conectada) y antes de la interesante sucesión de presentaciones de tecnólogos e ingenieros programada para los 2 días de Meeting.

Las reflexiones que pudimos compartir en el Meeting (que, por cierto, tenía un formato muy interesante que recordaba a los TED Talks) son las mismas que hemos realizado cuando nos hemos enfrentado profesionalmente al reto de definir una estrategia de implantación de la Ciudad Inteligente:

En primer lugar, partíamos de una reflexión elemental que a veces se enmascara tras otras urgencias: el despliegue de infraestructuras, redes y dispositivos en los entornos urbanos y la obtención y procesamiento de la información obtenidos por y a través de los mismos van a permitir adoptar decisiones inteligentes (más inteligentes) en la ciudad, en relación con cuestiones tan variadas como los consumos energéticos, la seguridad, la educación y la salud, el urbanismo, el transporte y la movilidad o el buen gobierno de nuestras ciudades. Esta es la razón de ser de la smart city, además de servir de training camp de la hibridación que ya percibimos entre los diversos planos de realidad que se superponen como capas en la ciudad conectada.

 

Del mismo modo, y como viene siendo habitual en nuestras presentaciones, bajo el lema del Please Explain! insistí en la necesidad de incorporar a esta cita alicantina sobre ciudades inteligentes una serie de reflexiones que, partiendo desde presupuestos más cercanos a las ciencias humanas, conectasen de modo práctico el indispensable despliegue de tecnología en la ciudad conectada con un enfoque ajustado a sus usuarios finales – los ciudadanos – pues éstos son, además, a quienes debemos explicar su contenido y alcances.

El civicentrismo (el palabro es mío) pues, como contrapunto a la visión imperante en otros encuentros sobre Ciudades Inteligentes que hayan podido celebrarse durante los últimos meses en nuestro país y en las que el debate sobre las smart cities ha aparecido generalmente dominado por la visión de la ingeniería y los sistemas, y por una suerte de eufórico determinismo tecnológico que anuncia la solución a los males y vicios de la ciudad por razón del despliegue de dispositivos y sensores.

La consecuencia imprudente de esta visión parcial de la ciudad inteligente ha sido la de relegar al ciudadano al mero papel de paciente destinatario de servicios y soluciones en la ciudad conectada, subrayando su faceta de consumidor por encima del resto de dimensiones (identidad – participación – creación) que deben caracterizar la vida ciudadana en una comunidad conectada.

El despliegue de las infraestructuras TIC y la adopción de un modelo colaborativo (que no es una llamada retórica a participar sino una convocatoria al talento y la cooperación) en la ciudad conectada, optimizando el uso de la información obtenida por los sensores y dispositivos, va a permitir sobre la base de la creatividad compartida de ciudadanos, administraciones y empresas,  -y este es desde nuestro punto de vista, el aspecto más relevante de las Ciudades Inteligentes -, el desarrollo de aplicaciones, soluciones y sistemas que mejoren la provisión de los servicios públicos y la calidad y de los servicios públicos y la calidad y habitabilidad de las ciudades, haciéndolas mejores para residir, trabajar y disfrutar en ellas. Esto es, también, la smart city.

En un mundo que avanza hacia un 70% de la población viviendo en entornos urbanos y en el que se impone una optimización de recursos cada vez más escasos, debemos reflexionar sobre el papel cada vez más relevante que van a desplegar las ciudades como verdaderas catalizadoras de los procesos de innovación y como captadoras de talento y creatividad, con una asignación más eficiente de los recursos disponibles. En épocas de estrecheces, hay que hacer de la necesidad virtud, y por eso, la suma de tecnología + talento + territorio contribuirá a situar en términos competitivos nuestros territorios y ciudades en un mundo interconectado, sin olvidar, en este esfuerzo, el ADN de la ciudad y la capacidad de implicar a sus habitantes en los proyectos de ciudad.

Se trata, en fin, de reivindicar la identidad y la glocalidad en la smart city: lo global no como una fuerza exterior que condiciona lo local, sino como producto, reproducción y resultado de una multiplicidad de acciones en diferentes escalas espaciales, potenciadas por la acción de la tecnología. En este sentido, fue el Alcalde de Santander quien subrayó el side effect de su proyecto de ciudad inteligente: el creciente sentimiento de orgullosa pertenencia de los vecinos a la ciudad conectada y el refuerzo de sus lazos identitarios.

 

Del mismo modo, y esto es igualmente interesante, en el marco de la sana competición entre territorios para atraer y retener a visitantes, inversores y residentes, las estrategias transversales de place making de la ciudad deben potenciar, también, la Identidad Digital de la Ciudad, aspecto hoy generalmente descuidado por los gestores de la cosa pública. Del mismo modo que muchos usuarios llegan a elegir un hotel por disponer de conexión wifi, los visitantes de la ciudad conectada elegirán su destino por el grado de conectividad y los servicios de movilidad que pueda proveer.  

Por otro lado, sostuvimos que no existe un modelo universal para el despliegue de la smart city. Podrá haber consenso en la necesidad de desplegar los dispositivos, redes e infraestructuras –sin ellos, no hay Ciudad Inteligente, desde luego -pero cada territorio deberá encontrar su camino, aprovechando el botín de la interesantísima pugna entre las distintas compañías de tecnología por imponer un sistema ganador. Esta competición es indispensable para el desarrollo de soluciones innovadoras que terminen beneficiando a los ciudadanos.

Además, la smart city no es una cuestión de tamaño. Los municipios más pequeños, o los distritos de las ciudades, pueden, si se lo proponen, disponer de un proyecto de Ciudad Inteligente tan interesante y exitoso como el que pueda acometer Nueva York, París o Singapur. Sacudámonos los complejos y pongámonos a trabajar con visión y firmeza. Paso corto y visión larga, motto que acuñó Pablo Oliete, de Adesal, otro de los intervinientes en el Congreso.

Más. Siempre necesitaremos de un proyecto que nazca de esa reflexión serena sobre lo que se pretende ser y alcanzar como ciudad y territorio, pues como se pudo comprobar durante las jornadas de trabajo, cada ciudad necesitará de una estrategia específica que nazca de su identidad, particularidades y trayectoria, en un proceso singular en la que reflexiones en torno a conceptos como la glocalidad (global + local) ayudarán a dotar de contenido y significado la Identidad Digital de la Ciudad, rentabilizando los medios e inversiones empleados.

La Ciudad Inteligente no presupone la exclusiva actuación sobre nuevos desarrollos, sino más bien el acometimiento de procesos de renovación urbana, optimización y adecuación de recursos en los ámbitos ya consolidados, según la vieja distinción entre greenfields y brownfields. Por tanto, el despliegue de infraestructuras de la ciudad inteligente, para ser efectivo y real, debe empezar por la ciudad existente, por la ciudad percibida por los ciudadanos.

Invertir en la ciudad inteligente no es caro. Es necesario y además, es rentable. El despliegue de la smart city ya está poniendo de manifiesto el ahorro generalizado en partidas asociadas a la prestación de servicios ciudadanos, aligerando las cargas de Ayuntamientos y administraciones. Además, se abren nuevas e interesantes posibilidades en el campo de las concesiones administrativas y los contratos de cooperación público-privada, que justifican la apuesta por la Ciudad Inteligente y contribuyen a generar las condiciones de entorno para procurar el desarrollo de start-ups de base tecnológica y la generación de empleo y riqueza. La explotación de los servicios sobre las redes de infraestructura tecnológica desplegada en la ciudad es, también, un campo de trabajo rentable e interesante.

 

Dicho esto, desde luego, una de las claves, en nuestra opinión, del desarrollo de la Smart City pasa por impulsar un proceso que empieza por abrir a la ciudadanía las bases de datos y  sistemas que sustentan los servicios públicos (open data) y poner todos los datos públicos que integran el acervo de las administraciones al alcance del ciudadano en formatos digitales, estandarizados y abiertos, fomentando su comprensión y su reutilización por investigadores, programadores, analistas y ciudadanos no entrenados en las habilidades pero interesados en conocer estas cuestiones. Es el crowdsourcing en la ciudad, que se articula como una experiencia de colaboración público- privada basada en la  plena confianza en la iniciativa y talento de la gente.

Este proceso de Open Data, culmina con el desarrollo, sobre la base de la creatividad compartida de ciudadanos y empresas, de aplicaciones, soluciones y sistemas que mejoren la provisión de los servicios públicos y la calidad y habitabilidad de las ciudades, haciendo más inteligentes las decisiones que se adoptan en los entornos ciudadanos. Esta realidad implicará un necesario cambio de mentalidad en la gestión de la cosa publica, pues, tras el despliegue de tecnología inteligente, las administraciones más cercanas al ciudadano (fundamentalmente las del ámbito local,) más que actuar como meras expendedoras de servicios públicos, pasarán a convertirse en verdaderas gestoras de plataformas vinculadas a los servicios que prestan, integrando su gestión sobre una base tecnológica que se nutre en su desarrollo dinámico de un caudal de aportaciones de ideas y conocimiento procedentes de los diversos actores incumbidos por el desarrollo de la ciudad.

El modelo, -con su proyecto- funcionará en la medida en que seamos capaces de considerar al ciudadano no como un mero consumidor sino como un verdadero actor de la ciudad inteligente, que contribuye, comparte y crea, facilitándole herramientas para la participación, si bien, y de acuerdo con la postura de Genís Roca que compartió un dinámico debate con Óscar Carrión sobre redes sociales y ciudad conectada durante el Alicante Smart Cities Meeting, la llamada a la participación de la ciudadanía no puede constituir un acto de retórica hueco ni articularse, sin más, sin asumir cierta actitud selectiva ante el producto de tal participación, primando la calidad de las aportaciones.

En este sentido, tan importante es tener un proyecto razonable de despliegue de la ciudad inteligente como dinamizar su día a día, razón por la cual tuvimos ocasión de analizar determinadas experiencias de dinamización de proyectos de smart cities y gestión del talento en la ciudad conectada (Living Labs urbanos, Hackathons, Apps e iniciativas de desarrollo de actividades colaborativas y de crowdsourcing urbano),  que quienes os demoráis por este blog ya conocéis, y que demuestran el éxito de la implicación del ciudadano -sin señuelos- en las actividades abiertas y colaborativas orientadas a mejorar herramientas y sistemas municipales o a crear nuevas aplicaciones que beneficien a la comunidad en la que uno reside, ya fuese la trayectoria del NYC Digital impulsado por Rachel Sterne, o los programas de Dublín, Finegal o los CIVICAPSS.ORG y DATA.CA.GOV.

Finalmente, como urban planners, y en la línea de la investigación sobre hibridación de espacios en la ciudad conectada que venimos desarrollando desde tiempo atrás, sometimos a consideración de la audiencia dos reflexiones: la primera tenía que ver la necesidad de entender el cambio de paradigma al que nos enfrentamos por el despliegue de tecnología en la ciudad y la obligación de acometer una reflexión en torno al modo en el que se ordenan y diseñan nuestras urbes. No se explica que entrados en el siglo XXI,  las ciudades europeas se planifiquen sobre la base de criterios del Siglo XIX – el zoning- cuestión que fue abordada de modo brillante por las ponencias de los Arquitectos José María Tomás Llavador (de TJM) y Aurora López, del 22@de Barcelona.

 

Last but not least, una gestión inteligente del espacio público de la ciudad pasa por generar espacios híper-conectados, grandes nodos de ultraconectividad en plazas, y equipamientos en los que se pueda producir el encuentro productivo de los ciudadanos, y en los que materializar las iniciativas vinculadas al desarrollo y dinamización de la ciudad inteligente.

Por último, una reflexión que no puedo dejar de plantear; el exceso de euforia en relación con la implantación de la ciudad inteligente, lejos de favorecer su advenimiento, se articula como su principal debilidad y el campo para el feroz ataque de los filósofos de la negatividad que han crecido como esporas con la difícil coyuntura que atraviesan nuestras economías. En este sentido, la conformación del panel de ponentes del Alicante Smart Cities Meeting (y esto es mérito de la organización, desde Santiago Colomo a Pablo Sandoval o Pepe Trigueros) huyó de la autocomplacencia, oyéndose opiniones ricas y diversas sobre este particular. Expliquemos la ciudad inteligente y acometamos, con optimismo, proyectos realistas que respeten el adn de la ciudad. Es cuestión de inteligencia.

A los asistentes y a los organizadores. Gracias y enhorabuena.

 

Para ulterior información:

http://www.diarioinformacion.com/alicante/2011/11/03/tres-b-ciudad-inteligente/1186311.html

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=985504

http://www.diarioinformacion.com/alicante/2011/11/04/busca-ciudad-inteligente/1186522.html
 
http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/tres-b-baches-basuras-y-bombillas-ciudad-inteligente-20111103

http://www.cassiaelx.com/blog/2011/11/07/ciudades-inteligentes-%c2%b7-smart-cities/

http://www.hoy.es/agencias/20111103/mas-actualidad/sociedad/tres-b-ciudad-inteligente_201111031206.html

http://www.elcomercio.es/agencias/20111103/mas-actualidad/sociedad/tres-b-ciudad-inteligente_201111031206.html

http://www.opendatacordoba.com/ (El proyecto de Open Data de Córdoba – España)

http://www.newscenter.philips.com/es_es/standard/about/news/pressreleases/corporativas/philips-business_school_ciudades_habitables.wpd (Club de Innovación Urbana del IE y Philips)