LIDERAZGO, OPEN GOVERNMENT Y TECNOLOGÍA EN LA CIUDAD INTELIGENTE. EL EJEMPLO DEL NYC DIGITAL (CITIZEN TOOLKITS, HACKATHONS Y CITY APPS).-

En estos agitados días de convulsiones financieras, cambios de gobierno municipales e intermitentes concentraciones de ciudadanos que reclaman (parece) más campo para la participación en los procesos de toma de decisiones políticas, cabe preguntarse si nuestras urbes, especialmente aquéllas que aspiran a adquirir el marchamo de ciudades inteligentes, pueden (y/o deben) valerse del despliegue tecnológico para fomentar y profundizar estrategias de crowdsourcing ciudadano, que canalicen el talento, las inquietudes y el compromiso de los habitantes de la ciudad abriendo algunos de los sistemas municipales con objeto de mejorar las herramientas y servicios de la ciudad.

A esta pregunta, cuya respuesta consideramos que debe ser rotundamente afirmativa, debemos incorporar la reflexión en torno al nuevo aprovechamiento de espacios, y equipamientos de la ciudad para la creatividad y la innovación abierta, delimitándolos gráficamente en los Planes Generales e instrumentos de ordenación urbanística y procediendo a ordenar físicamente las instalaciones y espacios comunes ya existentes, de manera que como atalayas privilegiadas en la ciudad resulten lugares prácticos, atractivos e interesantes para el desarrollo de estos procesos de innovación, que en todo caso, no implican incompatibilidad con los usos y aprovechamientos (esparcimiento, sesteo, contemplación) que han venido soportando tradicionalmente.

En este sentido, y como ya hemos tenido ocasión de describir semanas atrás, el diseño y la propia disposición del mobiliario urbano presente en estos espacios ciudadanos debería considerar su potencial aprovechamiento para el talento y la creatividad, conformando instalaciones híbridas en las que la presencia de recursos tecnológicos (conectividad) pero también, de recursos físicos elementales (¿quién puede dar noticia de la instalación de elemental mesa o banco de trabajo en una plaza o parque de nuestro entorno que complemente al columpio, el banco o la papelera?) favorecería su aprovechamiento por freelances que actualmente se ocultan en sus casas o en los denominados third spaces (el Starbucks de turno, por ejemplo).

Esta nueva realidad para la ciudad, implica, además, un doble cambio de actitud, reclamado imperiosamente en nuestros días por la urgencia de las carencias y dificultades que nos ha tocado vivir.

En primer lugar, es cuestión de nuevo liderazgo. La decisión de abrir sistemas y fomentar la participación –proactiva- de la ciudadanía requiere un cambio de mentalidad de los gobernantes y gestores de las ciudades, que deben liderar estos procesos para el buen fin de sus objetivos. No se trata de efectuar generalizaciones interesadas, pero numerosos estudios prueban que el estado de madurez de un político o directivo en el ámbito de las ciudades (que se traduce en la asunción de su cargo) se alcanza, de media, a partir de los 40 años de edad, lo que implica, –con notables excepciones- cierto gap tecnológico entre estos dirigentes y la realidad de un común tecnológico que no para de reinventarse, lo que implica cierto desconocimiento, distancia y desconfianza de algo que no se conoce en profundidad. Además, y ello no es exclusivo de nuestro país, el ejercicio de la acción política ha sido, desde el Absolutismo monárquico hasta nuestros días, y con matices, una suerte de proceso alquímico conocido y gestionado por unos pocos, lo que implica una natural resistencia de sus actores a la apertura del proceso hacia fórmulas de ciudadanía participativa,  que por cierto, poco tienen que ver con la demagogia practicada por algunos colectivos.

Muchos líderes políticos y dirigentes han creado perfiles de Facebook o Twitter (generalmente gestionados por community managers convenientemente adoctrinados) o enlatados mensajes en Youtube  colmando con ello su adaptación al medio tecnológico de la ciudad, y que son utilizados (legítimamente, añado) para fomentar procesos de identificación electoral más que para consolidar vínculos identitarios territoriales con toda la ciudadanía potencialmente participante. En todo caso, el debate en torno al uso, despliegue y resultados de estas herramientas en el ámbito de la política (fenómeno no sólo municipal) es apasionante y constituye una cuestión emergente en nuestro país, pero, lamentablemente, escapa al objeto de nuestras reflexiones en este blog.

Del mismo modo, algunos municipios han creado Concejalías o Departamentos de Modernización Tecnológica, que pronto se han visto colapsados con el esfuerzo por dotar a la propia organización interna de los Ayuntamientos de cierta agilidad tecnológica en un campo en el que la demanda ciudadana de servicios es creciente y las inercias y privaciones de medios de una administración municipal que hunde sus raíces en conceptos y filosofías del siglo XIX, frenan el desarrollo de una verdadera e-administración, con lo que muchas veces el ímprobo esfuerzo del municipio en este campo pasa inadvertido para la ciudadanía.

En segundo lugar, en la era del smartphone y las tablets, la identificación positiva del ciudadano con su ciudad, y con un proyecto común que impulse su significación local en un mundo global (glocalidad), es causa eficiente del éxito de iniciativas de participación en el desarrollo de herramientas que mejoren la eficiencia de los servicios públicos y la información de la que dispone el ciudadano, el commuter y el turista accidental, y hoy más que nunca resulta necesario coordinar esfuerzos para impulsar procesos de definición de una identidad atractiva de la ciudad en un marco de innegable competición territorial por atraer talento e inversiones, mejorando las condiciones de vida de sus ciudadanos.

La Innovación Abierta en el marco administrativo y el Open Government, se constituyen, pues, junto al liderazgo y el estímulo participativo de los stakeholders comprometidos (no sólo de manera desinteresada) con la ciudad en verdaderos presupuestos para el advenimiento de la smart city, que deberán completarse con el despliegue tecnológico y de sistemas provistos por las compañías que pugnan por imponer sus sistemas propietarios frente a los de la competencia.

Las ventajas del proceso que fomenta el crowdsourcing y el gobierno abierto en el ámbito municipal son indiscutibles: 

  • Provoca una mejora tangible de los servicios y el planteamiento de alternativas menos rígidas para el desarrollo de infraestructuras y servicios.
  • Habilita canales de información recíproca entre gestores públicos y ciudadanos sobre el nivel de eficiencia y satisfacción en la prestación de los servicios públicos.
  • Impulsa el desarrollo de iniciativas bottom-up que repercuten en una mejora significativa de los servicios e infraestructuras municipales.
  • Promueve un abaratamiento de costes para las arcas municipales en relación con el proceso de creación y materialización de aplicaciones y herramientas útiles para la ciudad, pues la externalización informal del desarrollo de estas aplicaciones aligera significativamente la carga presupuestaria de la ciudad. Además, influye positivamente en la reducción del riesgo y ventura derivado de los procesos de responsabilidad patrimonial municipal por anormal funcionamiento de los servicios públicos.
  • Conforma de un nuevo estilo de ciudadanía participativa, en la que los verdaderos interesados en mejorar su entorno de convivencia cooperan para la consecución de los objetivos, comprometiéndose con el proceso y sus resultados.
  • Refuerza los procesos de identidad ciudadana y el reconocimiento colectivo del esfuerzo de los desarrolladores de la ciudad, pues haber participado en el proceso
  • Genera iniciativas de emprendedurismo y participación creativa, estimulando, por vía indirecta, la economía local y reforzando la identidad de la clase creativa de la ciudad.
  • Mejora la percepción de la política y promueve mayor transparencia en la gestión municipal, reduciendo la conflictividad social y la distancia de los ciudadanos con los líderes y dirigentes.

Además, en relación con el desarrollo de una verdadera política de implantación de los recursos que caracterizan a la smart city, al margen de valoraciones sobre la/s plataforma/s tecnológicas sobre las que deba asentarse, no existen fórmulas universalmente aplicables a todas las ciudades, si bien, el sentido común, la experiencia de otros territorios que nos precedieron en estas iniciativas y la capacidad de los líderes locales de asumir un liderazgo inteligente y de transmitir a la ciudadanía un mensaje de compromiso con el proyecto, se constituyen como verdaderos ejes para la implantación de estas iniciativas.

En este sentido, y sobre una base de experiencias comparadas, vale la pena detener nuestra mirada en las experiencias adquiridas más allá de nuestras fronteras en relación con la innovación abierta y el crowdsourcing en el desarrollo e implantación de recursos inteligentes en la ciudad, analizando, en primer lugar, el extraordinario trabajo que se viene desarrollando en la capital de capitales, Nueva York, de la mano de la oficina gubernamental NY Digital Centre y su Chief Digital Officer, Rachel Sterne.

En su apuesta por hacer de NYC una ciudad inteligente y abierta en ciertos procesos a sus ciudadanos (iniciativa que resulta interesante también desde el punto de vista de la mera estrategia electoral y la imagen de modernidad del propio alcalde Bloomberg), el principal objetivo de esta oficina gubernamental es, a decir de sus promotores improving communication with residents and businesses by enhancing government transparency and working closely with digital media”.

Asumiendo un nuevo rol para Nueva York como ciudad pionera (e influyente como pocas) en materia de Open Government, el gobierno de la ciudad, que se ha marcado un Libro de Ruta específico (http://www.nyc.gov) ha decidido desbloquear miles de archivos públicos permitiendo a los tecnólogos/ciudadanos construir herramientas que ayuden a los neoyorquinos en su día a día en la ciudad, que van desde los buscadores inteligentes de aparcamientos, hasta las audioguías de Central Park o los canales de denuncias en relación con deficiencias en los servicios públicos, emergencias etc.

Imaginemos por un momento, acercando la reflexión a nuestros lares, la capacidad de estos procesos, una vez implantados, para reducir el riesgo y ventura (traducido en términos de indemnizaciones para quien sufre el daño derivado del anormal funcionamiento de los servicios públicos) que se engloba dentro del concepto de responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas, cuya delimitación en nuestros días se rige prácticamente por la denominada responsabilidad objetiva, o lo que es lo mismo, probado el daño provocado por el anormal funcionamiento del servicio público en la ciudad, se genera la obligación de indemnizar al ciudadano por parte de la administración.  

Sobre la base de una confianza antropológica en la iniciativa ciudadana, de procurar un acceso universal a Internet de los ciudadanos , de introducir WI-FI en áreas públicas de manera generalizada y de impulsar interesantes iniciativas de atracción y concentración de talento en torno a eventos singulares como el denominado “Hackathon- REINVENTING NYC.GOV” o el denominado proyecto NYC BIG APPS ( “If yoy could have any application to make New York City better, what could it be?”)  la ciudad de Nueva York, sin ceder soberanía alguna, ha logrado implicar a un buen número de ciudadanos con inquietudes y talento en la gestión de la cosa pública favoreciendo, además, el desarrollo de ecosistemas de innovación y el establecimiento de redes de hackers (buenos) incumbidos con el progreso de la ciudad (social engaged), así como el establecimiento de dinámicas de desarrollo de negocios privados en torno a estas aplicaciones y recursos tecnológicos, que han repercutido, además, en el incremento de la imagen de transparencia y eficiencia en el gobierno dela Gran Manzana.

Las claves del proyecto NYC BIG APPS (en el que colabora como socio estratégico BMW i) residen en su definición como “an ongoing series of software challenges to help New York City become more transparent, accessible, and accountable”, desarrolladas en torno a diversas convocatorias (ya van por la tercera) a las que concurren desarrolladores incumbidos por el progreso de la ciudad que implementan sus soluciones sobre la base de los diversos sistemas pre-existentes, impulsando la creación de herramientas y aplicaciones que mejoran sustantivamente

Por su parte, el denominado Hackathon, desarrollado el 30 y 31 de julio de 2011 bajo la consigna de “reinventar el gobierno de Nueva York” (o más bien su página web y los servicios asociados a la misma) concentró a buen número de ciudadanos tecnológicamente inquietos que orientaron sus esfuerzos al desarrollo de herramientas para el mejor gobierno (participativo) de la ciudad (City Apps, Citizen Toolkits) que luego han sido premiadas y reconocidas por sus organizadores.

En torno a 75 desarrolladores estadounidenses aceptaron la invitación cursada por la New YorkCity Chief Digital Officer Rachel Stern para pasar 36 horas de un fin de semana dialogando sobre la visión de un nuevo gobierno para Nueva York a través de la mejora del sitio web de la ciudad y de los servicios y procesos prestados a través del mismo (tiene unos 30 millones de visitas cada año).

Lo interesante de la convocatoria es que, dando por sentado que no existía compromiso alguno por parte de los dirigentes para implementar las soluciones alcanzadas en el maratón de hackers y que no se ofreció prácticamente incentivo alguno a los asistentes (no hubo premios en dinero, ni Ipads, pins o camisetas I Love NY, tan sólo el consuelo de saludar al Alcalde Bloomberg) la asistencia fue masiva y el feedback de los asistentes (detectable en Twitter o en google) ha sido muy satisfactorio, dando lugar a la presentación de aplicaciones que a buen seguro se incorporarán a los procesos de gobierno de la ciudad y generando dinámicas de compromiso de actores altamente cualificados con el desarrollo y habitabilidad de la ciudad.

Las herramientas, el talento y los recursos humanos ya están en la ciudad, ahora sólo falta la visión, el compromiso y el liderazgo para implantar estos procesos en nuestras metrópolis. ¿seremos capaces de superar la retórica y los complejos?.

  

Para ulterior información:

http://www.nyc.gov/html/mome/digital/html/roadmap/roadmap.shtml (NYC road map to digital)

http://ideas.nycbigapps.com/ (Proyectos ganadores del NYC BIG APPS Contest)

http://www.business2community.com/trends-news/nyc-gov-hosts-36-hour-hackathon-to-revitalize-website-048289 (about NYC Hackathon)

http://siliconflorist.com/2010/10/02/cyborg-sunday-hacking-open-government-data-cyborgcamp-portland-2010/ (otras iniciativas de O-GOV, en Portland (Oregon))