[NUEVO] MANUAL PARA FIELES DE LA INNOVACIÓN URBANA: ESTRATEGIAS DE DIGITALIZACIÓN Y COMUNICACIÓN PARA LAS CIUDADES MÁS INTELIGENTES.

[20 RECETAS PARA QUIENES PERDIERON LA FE (Y EL NORTE) CON LAS SMART CITIES / UN MANUAL POLÍTICAMENTE INCORRECTO PARA ABORDAR CON ÉXITO UNA ESTRATEGIA DE INNOVACIÓN URBANA]

 

CAPÍTULO 0: A MODO DE INTRODUCCIÓN.-

Verano de 2019. No acostumbro a prodigarme en el descarado consejo ni en la interpelación desde púlpitos elevados.

EXPO LISBOATuve (tengo) la suerte (audaces fortuna iuvat) de recorrer el mundo compartiendo mis ideas y mi experiencia como estratega urbano durante unos años intensos en los que tuve la ocasión de conocer a gente muy importante e influyente, a gente muy talentosa (en alguna ocasión estas cualidades coincidían en el mismo individuo) y a multitud de personas y organizaciones que, abarcando todo el espectro que media entre la filosofía pura y la ciencia aplicada, me enseñaron algunas de las cosas que voy a compartir con los lectores, y que resultan de útil vigencia para un mundo de ciudades, permanentemente conectado y crecientemente hábil en su capacidad de dar forma a la agenda pública internacional. Los retos del milenio son, esencialmente, urbanos y las ciudades, verdaderos (pequeños) gigantes políticos pugnan por ser escuchadas e influir allí donde se toman las decisiones más importantes para nuestra convivencia y supervivencia como especie.

Dicho esto, y con carácter cautelar, he de apuntar que tampoco practico el humeante apostolado digital que tan bien le funciona a otros (se nos han llenado Internet y las Redes Sociales de Evangelistas, Visionarios, “Tejedores de”, Gurús, Coaches Gestálticos y otras hierbas tóxicas) ni he regresado milagrosamente del final del túnel luminoso para explicaros lo que sé de ciudades, organización municipal, comunicación o estrategias y políticas de innovación urbana, aunque a veces pueda parecer lo contrario y por pura vanidad no trate de disimularlo.

Sin embargo, tras años de discretos fogonazos en revistas especializadas y artículos en prensa digital internacional, sesiones de docencia en diversos programas estructurados en torno a la idea y expresión práctica de lo urbano y horas de fructíferas conversaciones con gente mucho más preparada y sabia que yo alrededor de las Ciudades y el Poder Municipal, he dedicido saltarme mis propias normas, ordenando y actualizando, para su publicación en un solo volumen, algunos de los artículos que desde hace más de 8 años escribo en Urban 360º, el blog que me abrió la puerta de la confianza de una fiel audiencia interesada en conectar elementos tan reactivos entre sí como el gobierno, la tecnología, las ciudades, la innovación, la comunicación institucional y la participación ciudadana. Lo hago, además, a sabiendas de que no todo está dicho en este ámbito de las ciudades y de que este libro que el lector acoge entre las manos, sufrirá de obsolescencia programada en una era en la que todo se plantea, se diseña y se ejecuta pensando en su impacto, consumo y disfrute en los próximos 5 minutos.

Aun así, y recuperándome del intenso período vivido en la dinámica de un Gabinete de Gobierno municipal en minoría en la agitada España del s. XXI, y sorprendido por lo poco y lo mal que ha evolucionado el discurso de las Ciudades Inteligentes y la Innovación Urbana en nuestro país durante estos años, pese a los medios de los que disponen los gabinetes de comunicación sustentados por la pujante de la industria del ramo -nos quieren matar de aburrimiento con los mismos tópicos y lugares comunes sobre el binomio ciudad – tecnología – he decidido tomarme la libertad, (en el sentido literal de “tomarla, agarrarla” sin esperar a que otros te la otorguen que le dio el filósofo español Julián Marías) para esquivar esta autolimitación impuesta tiempo atrás y sacudirme el rubor y la pereza para publicar este manual práctico y con todo, muy personal.

war 1Este (NUEVO) MANUAL PARA FIELES DE LA INNOVACIÓN URBANA: ESTRATEGIAS DE DIGITALIZACIÓN Y COMUNICACIÓN PARA LAS CIUDADES Y GOBIERNOS MÁS INTELIGENTES, que considero de utilidad para los políticos y sus equipos, lo será también para los lobistas y profesionales de los asuntos públicos en los entornos municipales, para los estrategas y consultores del sector privado que orbitan alrededor del poder local y para esa legión perdida de delegados comerciales que llevan años llamando a las puertas de los equipos de gobierno locales con una cartera – y una Tablet- cargadas de soluciones totales para las ciudades, y que sólo pueden movernos hacia la ternura, al comprobar lo poco que saben de organización local, de entornos de decisión pública municipal y de mecanismos de gestión y organización del poder en las ciudades.

En este volumen, (cuyo título rinde homenaje a un disco ya clásico de la banda gallega Los Piratas) encontraréis –espero- útiles reflexiones, saberes, aciertos, errores y experiencias adquiridas durante estos años de intenso trabajo y producción intelectual en el ámbito de la Innovación Urbana, que he decidido formular como una suerte de Libro de recetas sobre planificación estratégica y enfoque de comunicación de ciudad –con muchas anotaciones al margen y no pocos borrones- para su discusión, debate o para ser objeto de la crítica despiadada de quienes se vean retratados en estos espejos deformantes de la Ciudad Inteligente, que se nos ha llenado el patio de ofendiditos (los intolerantes son siempre los otros, se justificarán… ).

Así, el lector se encontrará en este volumen con capítulos en torno a la Política (municipal) y el Poder, el Diseño, la Planificación Urbanística, el Marco Jurídico y la Regulación Legal de la Ciudad Inteligente, la Comunicación de la Innovación Urbana y el City Branding, la Tecnología, la Diplomacia de Ciudades, los Public Affairs urbanos o la nueva sociabilidad urbana, concepto sobre el que vengo insistiendo hace ya varios años y que nos obliga a entender los nuevos modos, actitudes y maneras de interrelación que se están generalizando entre los habitantes de las ciudades, en entornos relaciones en los que la tecnología ubicua e imperceptible está haciendo de las suyas.

Mi ambición al publicar este Manual cabe en un párrafo. Confieso que, con que al final de la lectura se entienda, parafraseando a Haruki Murakami, de qué hablo, cuando hablo de Ciudades Inteligentes, el esfuerzo habrá valido la pena. El resto es superchería.

Gracias.

Sesimbra (Portugal), agosto de 2019.


[Esta edición revisada a septiembre de 2019 del Manual para Fieles de la Innovación Urbana será publicada en capítulos durante las próximas semanas]*


 

Capítulo (1). “LOST IN TRANSLATION”: CIUDADES INTELIGENTES, SMART CITIES E INNOVACIÓN URBANA. POLISEMIAS CULPABLES Y CIUDADES ASEXUADAS.-

war 2Durante estos años no he conocido a ningún orador/escritor cualificado del pequeño universo de las Ciudades Inteligentes que supiese definirlas sin emplear siete u ocho líneas de texto, al menos dos oraciones subordinadas y sin recurrir al inicial y prudente extrañamiento/alejamiento conceptual que encierra aquel “Ciudad Inteligente es aquella que” + (puntos suspensivos).

No nos remontaremos a los orígenes (corporativos y anglosajones) del término, ni abundaremos en la extraordinaria resistencia del concepto a la etiqueta o el hype, porque parece ser una cuestión pacífica y objetivamente demostrable, aunque haya habido  interés en algunos entornos por monopolizar el campo semántico del concepto.

En cualquier caso, la tarea de conceptualizarlas sin incurrir en definiciones que se asemejen sospechosamente al producto o servicio con el que comercia el relator, no ha impedido que, a lomos de términos y clichés que han hecho fortuna en el acervo Smart City como “gestión”, “métricas”, “mejora de vida de los ciudadanos” o últimamente, el emergente trend de la “innovación social”, se pueda hablar de un común denominador semántico de la Ciudad Inteligente que destaca el enfoque instrumental y operativo del concepto y que apunta, acríticamente, a la aplicación de tecnología para una mejor provisión de servicios y una optimización de los recursos a disposición de los Ayuntamientos y responsables municipales, con el fin último de mejorar la habitabilidad de las ciudades y sus moradores. “Y dos huevos duros”, añadiría.

Por supuesto, la insultante primacía en el ámbito de la Innovación Urbana municipal del discurso de la gestión perfecta y del pragmatismo funcional, que no es sino trasunto del imperante paradigma del rendimiento en el desempeño, al que tampoco es ajeno el ejercicio de responsabilidades públicas ni lo es la caracterización actual del debate sobre liderazgo político (que se sustancia en la dialéctica líder vs buen gestor), no debería agotar la reflexión intelectual en torno a las dimensiones y alcance de la transformación posible de nuestras ciudades por la irrupción de la tecnología ubicua y su adopción generalizada.

Sin embargo, este relato extraordinariamente instrumental de la Smart City, que bebe casi exclusivamente de las fuentes del management y la consultoría y que nos presenta una Ciudad Inteligente asexuada y roma, descompuesta en procesos funcionales y entrañas infraestructurales y que parece descrita para que no la entiendan más que unos pocos, está condicionando, a mi parecer, las posibilidades de elección de los responsables municipales en relación con los modelos de desarrollo y adaptación urbana en los próximos años, predeterminando un listado funcional de prioridades a atender y un caudal de recursos a emplear sin los cuales no puede plantearse una estrategia viable de Innovación Urbana.

Además, por razones que escapan al control de los nuevos trovadores de la inteligencia en la ciudad, el relato de la Smart City descansa, como pocos, en una suerte de determinismo tecnológico descaradamente optimista que apunta a un escenario incondicionado de mejora lineal de las condiciones de vida urbanas (desde luego, deseable), incompatible con enfoques algo menos autocondescendientes, y en los que debates abiertos como los del decrecimiento, la resiliencia, las crecientes tensiones entre igualdad/desigualdad o ciertos enfoques panópticos y de control parecen no tener cabida.

En todo caso, esta visión comunicada de la Ciudad Inteligente, una suerte de lingua franca Smart impuesta por los tecnólogos ante la ominosa pasividad –cuando no, complicidad, de otros pensadores y profesionales- no debería hacernos olvidar – y a ello dedico parte de mis esfuerzos- que existen otros modos de entender y explicar la Smart City, tan interesantes o más que los que pueblan el relato triunfante de la Ciudad Inteligente.

pixel citizen


 

Capítulo (2) “HABLEN ENTRE USTEDES”: HACIA UN ENFOQUE RELACIONAL DE LA SMART CITY.-

Hace tiempo se hizo viral en redes sociales, el cartel de un bar en el que su propietario, posiblemente cansado de que le hiciesen la dichosa pregunta, anunciaba que no disponía de conexión wi-fi y hacía un canto a la alteridad, el diálogo y las relaciones humanas. Después, el mensaje sería imitado y adaptado a otras culturas y entornos, siendo la base conceptual de algunas iniciativas publicitarias en espacios urbanos de relevante impacto y éxito comercial.

En el mismo orden de cosas, basta hacer una búsqueda sencilla en Google del concepto ‘Smart City’ para comprobar dos realidades:

La primera, que los aproximadamente 3.230.000.000 de resultados (detectados en 0,56 segundos) que arroja la consulta (hoy, 29 de agosto de 2019), dan una medida del interés en torno al concepto (la búsqueda de otros términos de altos vuelos, como por ejemplo, “Colombofilia” nos da un pobre resultado de 112.000 entradas). La segunda, es que las imágenes que nos sugiere el buscador nos presentan un relato icónico de la Ciudad Inteligente en el que diagramas, vectores e infografías vuelven a primar esa ingeniería de procesos y un cierto deleite por las vísceras de la ciudad, devolviéndonos unos resultados de búsqueda en los que no aparece, por cierto, persona alguna.

1

En efecto, más allá del gadget, las métricas y las entrañas funcionales de la Ciudad –nada sexies, por cierto, desde el punto de vista de la comunicación – mantengo que, por pura coherencia con el entorno, y aplicando criterios igual de pragmáticos, debería apuntarse a un enfoque relacional de la Ciudad Inteligente, que subraya la irrupción de una nueva sociabilidad urbana que caracteriza la vida actual de los ciudadanos en comunidades urbanas híbridas y difusas, fuertemente tecnologizadas y en las que los usos, modos y patrones de comportamiento, la alteridad y las relaciones con el propio medio urbano están cambiando de manera radical por la irrupción de dispositivos, nuevas mediaciones, interfaces personalizados y en todo caso, no pocas percepciones híbridas y aumentadas de la realidad (cuando no distorsionadas) y una pluralidad de identidades del sujeto que harían las delicias de los partidarios de la modernidad líquida de Zygmunt Bauman.

Desde luego, si de entornos para la toma de decisiones en el ámbito municipal hablamos, el pensamiento filosófico, al menos en horario laboral, no es moneda de curso común, y queda desplazado –naturalmente- por las urgencias de la gobernanza de la cosa pública, menos dadas a la introspección y a la melancolía.

En este sentido, la existencia de agendas asimétricas para el ejercicio del gobierno municipal y la presión permanente por parte de los administrados, grupos de presión, shadow cabinets (concepto éste en alza en el ámbito de la Comunicación Política, al menos en España) y de quienes controlan, desafían y aspiran a sustituir a los gobernantes, impiden a nuestros dirigentes locales aventurarse por los vericuetos del alma de las Ciudades Inteligentes, asumiendo, acríticamente, el modelo imperante y sus derivadas en forma de productos y plataformas, adquiriendo automática e imperceptiblemente, y sin ulterior reflexión, un bagaje en el ámbito de la comunicación de la innovación urbana marcadamente sesgado y empobrecido y que constituye, en no pocos casos, la causa del fracaso de un buen número de proyectos de Smart City mal entendidos y peor explicados por quienes debían liderarlos.

En cualquier caso, y hasta la fecha, la batalla semántica parece perdida. Sin embargo, y aunque no se trate de una unívoca relación causa-efecto y resulte aun escasamente perceptible, la transformación del mapa político municipal con la irrupción de nuevas formaciones y alianzas (evidente en el caso español desde junio de 2015) y el indiscutible, adaptativo (y necesario, añado) pragmatismo empresarial puedan hacer cambiar (veremos hacia dónde) este concepto asexuado de Ciudad Inteligente que hemos venido manejando, cargando sus polos con ciertas onzas de ideología que la devuelvan al centro de la discusión dialéctica sobre el modelo de ciudad y el futuro de nuestras comunidades.


Puedes continuar con la lectura de los Capítulos 3 y 4 aquí.


 

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