SALID Y CONTADLO: NUEVA DIPLOMACIA URBANA, REPUTACIÓN Y URBAN ADVOCACY EN LA ESTRATEGIA DE ACCIÓN EXTERIOR DE LAS CIUDADES.

URBAN 360º, the blog curated by Pablo Sánchez Chillón, Urban Planning Lawyer, International Speaker, Strategy and Public Affairs Advisor and Urban Advocate. Pablo is Co-founder of Eolexcitylab, Urban Innovation Advocates (Spain).

img-advocacyTras algunas semanas de empeños profesionales, regreso a esta arena digital con algunas reflexiones nacidas de la experiencia de estos primeros meses de 2014, de mis inquietudes y de la atenta observación de un fenómeno –tan natural como heterodoxo en su ideación y ejecución- como es la promoción, defensa y representación de los intereses de las ciudades en el ámbito de las relaciones exteriores, la política global y los mercados internacionales.

Desde hace ya algún tiempo venimos escuchando el despiadado relato en torno a la competición internacional entre ciudades por atraer inversiones, talento y oportunidades de desarrollo y el relato de los logros en este empeño de las múltiples y variadas instancias, oficinas, negociados y agregadurías en las que se organiza la acción exterior -política y comercial- de los Estados y regiones, que nos permiten identificar rutilantes casos de éxito, sonados fracasos, caprichos del azar y un sinfín de iniciativas top-down (las más), bottom-up (las menos) en el mercado persa de las relaciones exteriores de la comunidad internacional del siglo XXI.

En cualquier caso, y pese a que la literatura sobre el rol de los estados – nación y las entidades políticas supramunicipales (regiones, lander, comunidades autónomas etc) es abundante, se presta menos atención al emergente papel de las ciudades en esta arena internacional y a las herramientas, estructuras y estrategias que desde los ámbitos públicos (pero también desde los privados) de estas ciudades se idean y ejecutan para la promoción, defensa y protección (proactiva y reactiva) de sus específicos intereses y de sus activos intangibles (reputación, identidad, marca), y todo ello en un contexto como el actual en la que la difusión masiva de herramientas tecnológicas y cultura-red, el afán por la transparencia y la accountability del que hacen gala los nuevos Digizens, la progresiva erosión del poder tradicional (recomiendo leer a Moisés Naím al respecto) y la consolidación del principio de subsidiariedad urbana (las soluciones a los problemas de las ciudades deben partir de las propias estructuras de la ciudad) imponen nuevos retos y competencias a las ciudades a la vez que otorgan mayor complejidad a los procesos de decisión política y económica mundiales y difuminan el papel de sus actores tradicionales y el de las esferas de influencia internacional.

En este post que ahora arranca, centrando el foco del relato en la consolidación y defensa de una verdadera Agenda Urbana, abogaré por la necesidad de impulsar un nuevo paradigma de Diplomacia Urbana y de Urban Advocacy en el marco de una arena internacional elástica, compleja y alternativamente físico-digital, otorgando a esta Diplomacia de las Ciudades del siglo XXI un rol que va más allá del que tradicionalmente ha otorgado la doctrina, las escuelas de negocios y los arcanos de la consultoría al City Marketing o a la gestión –tan de actualidad- de la Marca-Ciudad, Marca-País etc.

En todo caso, en una época de creciente protagonismo de las ciudades, la acción exterior que hoy llevan a cabo no pocos municipios de manera más o menos estructurada, -en no pocas ocasiones pura y transparente acción de lobby va mucho más allá de los tradicionales roles del fomento del comercio e intercambio de mercancías o de la cuasi-folclórica voluntad de hermanamiento con otras capitales (quién no recuerda las placas conmemorando estos hitos de la fraternidad urbana con los más dispares territorios dando la bienvenida a tantas ciudades), habiéndose convertido en un verdadero ejercicio de promoción y defensa de intereses de la ciudad en la compleja arena internacional.

Las ciudades – y especialmente aquellas capitales que juegan la Major League urbana internacional- compiten de manera no pocas veces autónoma por captar inversiones, talento y recursos de toda índole con cargo a los ajustados presupuestos públicos, favoreciendo la consolidación de un ecosistema urbano internacional, verdadera emulación tardo-digital del que conociera Marco Polo en los viajes emprendidos desde su Venecia natal en el Siglo XVI.

bl-icons-07_eps-diplomacyEn todo caso, las barreras de entrada para el ejercicio activo de esta nueva Diplomacia Urbana se han reducido de manera considerable en los últimos años (menores costes, mayores recursos tecnológicos y menores complejos y prejuicios), a la vez que se ha intensificado la necesidad de territorios y ciudades de asumir un rol principal en la defensa de sus intereses y en la comunicación de estas estrategias. Que, por ejemplo, en 2013, Las Palmas de Gran Canaria (territorio insular de España), apueste de manera disruptiva y temporal por subrayar su pertenencia geográfica y sentimental a un bloque de Ciudades del África Occidental que aspira a liderar (algo nada usual hasta ese momento en el storytelling de la ciudad, caracterizado por su marcada europeidad) para obtener mayor atención e inversiones de la Unión Europea, puede considerarse pura estrategia de Diplomacia Urbana en red, a la que se vincula, desde el mismo momento de su lanzamiento, un plano para la defensa cualificada de intereses (lobby) en escenarios de decisión política internacional.

Sentadas estas premisas, cabe afirmar que aunque la base del éxito de una ciudad en su empeño exterior y de consolidación reputacional pasa por su posicionamiento único y diferencial y por la definición de una serie de atributos particulares en el universo de territorios en competencia, no es menos cierto que en un momento como el actual, en el que la información fluye libremente entre potenciales clientes, prescriptores y visitantes y en el que se intuye la consolidación de una percepción estandarizada, bajo filtros de impostura, de la imagen urbana (la he denominado en alguna ocasión, con vocación de polemizar “Urbanismo de Instagram”) muchos de los valores atesorados por un territorio son compartidos por otros con los que entra en competencia en la arena internacional, lo que no impide que algunas ciudades sean más exitosas que otras en la consecución de sus objetivos, y en suma, en la captación de recursos y la óptima gestión de sus intangibles, especialmente la reputación, la marca y la identidad del territorio. ¿Cómo lo hacen? ¿Qué herramientas emplean para derrotar a sus competidoras en la carrera por la influencia y la notoriedad internacional?

La respuesta a estas preguntas, nacida del análisis empírico y la intuición de quien esto escribe, parece pasar por la definición por estas ciudades de una verdadera Estrategia de Urban Advocacy para la defensa y promoción de sus intereses como parte de una visión global de Diplomacia Urbana para la ciudad, a la que se incorpora, de modo táctico y versátil, el plano de la acción política, el del puro policy making, el liderazgo compartido entre instituciones, empresas y ciudadanos en el diseño y ejecución de esta acción exterior, y el reforzamiento y protección de los intangibles de la ciudad (verdadera porcelana china) en un mundo súper-conectado, híper-social y cada vez más transparente.

4-branding2La definición de los límites y alcance de esta nueva Diplomacia Urbana, de sus premisas y enfoque práctico, reúne una serie de características que trataremos de analizar en los siguientes apartados:

1.- La Nueva Diplomacia Urbana.- En un contexto mundial en el que la política ha retrocedido frente a la economía, al tradicional rol de la diplomacia, basado en el monopolio de la representación de intereses por parte de los Estados, y en la capacitación o la competencia de los agentes del servicio exterior (según fuese adquirida en las Escuelas Diplomáticas de nuestros países u otorgada por decisión ejecutiva), la sociedad-red actual, hecha de nodos e híper-conexiones y basada en la interacción digital universal y el nuevo tempo de Internet, opone una nueva realidad de representación y defensa de intereses multi-escenario, que es asumida por una nube de actores y stakeholders, cuyo desempeño coral– consciente o inconsciente- va mucho más allá de la tradicional acción de “embajada” asumida por los servicios exteriores de los Estados-Nación.

Si asistimos a un renacer generalizado del papel de las ciudades en la arena internacional (de las grandes megalópolis, pero también de las ciudades medianas y de las emergentes redes de ciudades) y a una consolidación de la influencia, la capacidad transformadora y los recursos a disposición de las nuevas Repúblicas de Datos en las que se han convertido nuestras ciudades, la defensa de sus intereses en la escena mundial, más que un desafío al statu quo institucional, se ha convertido en una necesidad autónoma de estos nuevos actores globales, a la que es necesario destinar atención, recursos y planificación, además de buenas dosis de imaginación, audacia y coherencia.

En este punto, y ante la subordinación –algo más que mera coyuntura- de la política a la economía -basta analizar, como muestra, la declaración programática contenida en el sitio web de Marca España, para comprobar como aun siendo concebida como “una política de Estado, cuya eficacia reside en el largo plazo”- (…) en la presente coyuntura de crisis, el planteamiento de la Marca (España) debe primar los términos económicos”, para proponer, frente al enfoque unidireccional y clásico de la embajada o legación, un nuevo paradigma de representación difusa y colectiva de intereses de las ciudades, ejercida de manera sindicada por múltiples actores fuertemente comprometidos con el proyecto urbano al que sirven y en diferentes canales y órdenes de representación e influencia, reales y digitales.

Al margen de las consideraciones sobre la naturaleza pública, privada o mixta de estas acciones de Diplomacia Urbana 2.0, y más allá de la no pocas veces insalvable política de compartimentación de responsabilidades propia del servicio exterior de nuestros países – agregados comerciales, embajadores, oficinas de comercio exterior- OFCOMES y aun, el papel de los Servicios de Inteligencia del Estado (sorprendentemente activo en la ejecución coordinada de acciones para la defensa de los intereses de las empresas nacionales en el exterior – valga el ejemplo del CNI español), lo cierto es que la primera de las acciones de esta nueva Diplomacia Urbana pasa por ejercer la defensa de intereses de la ciudad, aun antes de la ejecución de las acciones de comunicación y marketing (o en todo caso, de manera coordinada con ella) en todos los ámbitos de influencia en los que se juegue el destino de la ciudad o en los que , como en el medio digital sucede a menudo, se ponga en riesgo el valor de los activos intangibles de la ciudad, como es, sin duda, su reputación, que puede saltar por los aires a golpe de una errática campaña de Social Media.

En este sentido, y de manera complementaria a la acción exterior desarrollada por las distintas instancias, agentes y oficinas administrativas que ejerce una dimensión pública de la nueva Diplomacia Urbana (política y comercial) y una estrategia de lobby estructurada e informada desde el plano de la acción política, existe toda una legión de Digizens, nuevos ciudadanos digitales, y un colectivo de talentosos residentes y expatriados, que, con matices, pueden contribuir de manera activa y con distintos grados de intensidad y compromiso a la difusión y defensa de los intereses de la ciudad, ejerciendo una embajada digital altamente efectiva y mesurable en sus resultados. No se trata sólo de emplear métricas y el recurso a los net influencers sino de capacitar, motivar y estimular a estos nuevos embajadores 2.0, verdaderos prescriptores digitales de la ciudad, activando eventualmente su papel de nodos dentro de una sólida red de contactos e influencia internacional.

Esta apuesta por una advocacy sindicada urbana, apunta, además, a una nueva caracterización del rol de defensa de los intereses y los intangibles de la ciudad como una actividad que puede ser ejercitada, también, con mayor agilidad y dinamismo, desde el ámbito privado, por actores y stakeholders urbanos que diseñan y ejecutan sus estrategias y acciones sin recurso a la financiación pública, aunque de manera complementaria a la acción exterior de carácter institucional. Como veremos más adelante, en ciudades como Londres, Nueva York o Barcelona se ha manifestado ya con relevante intensidad y notables resultados la advocacy por el sector privado de los intereses generales de la ciudad.

Physical City - Madrid Gran Vía 20132.- El rol de la Urban Advocacy y la acción de lobby en defensa de los intereses de la Ciudad.- En un contexto como el actual, caracterizado por la existencia de flujos infinitos de información y el conocimiento de oportunidades, retos y disponibilidad de recursos en tiempo real, no son pocas las ciudades que han comprendió que la capacidad de asumir roles activos en planos internacionales ha dejado de ser privilegio de una minoría de territorios, munícipes y funcionarios con buenas ideas y mejores contactos (como los de Pedro Zaragoza, Alcalde pre-democrático de Benidorm (España) que en 1954, haciendo gala de una osadía rayana en el mito, sentó las bases de la transformación de un pueblo de pescadores en uno de los destinos turísticos principales del Mediterráneo) para convertirse en una acción colectiva y dinámica de defensa de los intereses de la ciudad, que se desarrolla de manera permanente y con diferente intensidad en múltiples instancias y escenarios, y para la que hace falta capacitación, estrategia y algo tan etéreo como el compromiso –interesado o gratuito- con el propio territorio.

Las ciudades, por su propia naturaleza de entidades territoriales con iniciativa política (con la escala de matices y la gradación de intensidades derivada de las distintas legislaciones nacionales y su mayor o menor apuesta por la descentralización administrativa), por sus atributos como centros económicos y de desarrollo de primer orden y por su condición de laboratorios para la innovación social (dimensión especialmente interesante en nuestra era de renovada sociabilidad urbana) enfrentan una serie de problemas y coyunturas que les son propias y específicas y que, de manera complementaria al diseño y ejecución de políticas desde otros niveles administrativos e institucionales, requieren de un impulso municipal autónomo de acciones de policy making, de protección de sus activos intangibles y de extensión de su influencia que sólo pueden ser desarrolladas por actores de la ciudad (públicos y privados, como veremos a continuación) fuertemente comprometidos con el buen fin de esta defensa asimétrica y multidisciplinar de sus intereses en la arena nacional e internacional.

En el plano de la acción exterior, existe una indudable agenda urbana ordinaria, que es dinámica y global y que se inserta en el marco de la política, los negocios y las relaciones internacionales y que debe ser atendida de modo preferente por los territorios y que adquiere una dimensión extraordinaria cuando, por ejemplo, capitales del mundo compiten de manera periódica por acoger eventos de relevancia universal como los Juegos Olímpicos o los Mundiales de Fútbol, por ser premiadas con reconocimientos reputacionales (VitoriaEuropean Green Capital 2012, Barcelona Icapital 2014, etc), por ser sede de cumbres, eventos y encuentros de orden político, académico o cultural (Medellín, sede del World Urban Forum de ONU – Habitat en abril de 2014, recomiendo la lectura de la crónica del brillante profesor Carlos Moreno sobre el WUF, Quito, sede del XIV Congreso Iberoamericano de Ciudades Digitales en 2013) o por ser destinatarias de inversiones millonarias asociadas a la ejecución de infraestructuras (como el nuevo acelerador de partículas del CERN en la frontera franco-suiza).

logo_comingAsí las cosas, y yaciendo enterrada la inocencia con el Barón de Coubertin, no debe extrañarnos que al margen de los méritos de cada una de estas capitales, de su intachable cursus honorum y de la adecuada gestión de los intangibles por sus equipos y la audacia de sus dirigentes en el impulso de esta capitalidad (con notorias y recientes excepciones), el éxito en la gestión de esta agenda extraordinaria para una estas ciudades descansaenuna correcta definición de un marco de Diplomacia Urbana, definiendo una estrategia de Advocacy a la que consecuentemente se subordina la asignación de recursos económicos y la ejecución de las acciones de comunicación y marketing de la ciudad.

En este sentido, y aunque no es mi intención profundizar en el aspecto de los activos intangibles en este post, lo cierto es que su defensa, perfilamiento y promoción constituye una de las principales misiones que debe asumir esta Embajada Digital y Colectiva que requiere el modelo de Diplomacia Urbana que os propongo. Como testimonio de esta necesaria acción de defensa de estos intangibles de la ciudad (identidad, marca y reputación) frente a los ataques o el mal uso de terceros, hace unos meses conocíamos que Barcelona decidía blindar su marca (uno de los activos más importantes de la ciudad) frente a presuntos malos usos, en especial en relación con el empleo de la marca colectiva con fines económicos. A tal fin, además, el Ayuntamiento de la Ciudad Condal anunciaba la creación de una Oficina de gestión público-privada de la Marca Barcelona.

En este contexto, y puesto que política, advocacy y gestión de intangibles nunca caminan separadas, la Oficina Española de Patentes y Marcas revocó su decisión de transferir al Ayuntamiento de Barcelona las competencias para autorizar y gestionar el uso de la marca Barcelona, y el consistorio decidió recurrir a los tribunales, estando actualmente la cuestión sometida a escrutinio judicial.

3.- El ámbito de la decisión política y la influencia. Escenarios para la acción de la Urban Advocacy. Vistos los antecedentes, se trataría, por tanto, de reconocer que más allá de la pura inversión en campañas de marketing y en reclamos (on-line y off-line) que apelen a la singularidad y excelencias del territorio y la ciudad, existen centros de decisión y lugares en los que se diseñan y ejecutan políticas públicas (y no pocas privadas) que influyen de manera decisiva en las oportunidades reales y en el caudal de recursos de los que pueden llegar a disponer las ciudades, y que hoy más que nunca resulta necesario conocer, para establecer estrategias de lícita influencia para la defensa de la agenda compartida por las ciudades o la promoción y protección de los intereses particulares de un territorio en sana competición con sus challengers, destinando al efecto recursos personales propios o encomendando esta noble acción de Urban Advocacy a profesionales cualificados.

lobbying-the-supercommittee-thumb-450x285-6952El primero de los lugares donde este fenómeno se manifiesta con mayor intensidad es, sin duda, los Estados Unidos, lugar en el que la cultura del lobby, las coyunturas vinculadas a las revolving doors o la public advocacy se desarrollan de manera extraordinariamente transparente pues forman parte de la cultura política de aquél país (resultaría impensable en nuestras sociedades un nivel de transparencia y detalle con respecto a estas actividades de lobby como el que encontramos en la cultura pública norteamericana, con sites tan interesantes como OpenSecrets.org).

Sin ánimo de profundizar en las virtudes y defectos de la gestión de las esferas de influencia y decisión en los EEUU, ni demorarme en la profusa literatura sobre los mitos y hazañas de los habitantes de la K Street de Washington (sede de las más importantes agencias y profesionales del lobby, think tanks y advocates) me gustaría destacar que prácticamente todas las ciudades medias y grandes de los Estados Unidos destinan cantidades ingentes de sus recursos para contratar servicios de lobistas profesionales en Washington en defensa de sus intereses particulares. En este punto, y según se publicita de manera oficial, la ciudad de Nueva York, por ejemplo, ha gastado desde 2003 hasta nuestros días ingentes cantidades de dinero en acciones de lobbying al igual que algunas de las decisiones políticas tomadas en la Gran Manzana en los últimos años –por ejemplo, la de prohibir la venta de las bebidas azucaradas- han obligado a los antagonistas del hoy ex – Alcalde Bloomberg (Bloomberg ban on soda”) a gastar ingentes cantidades en acciones de lobbying para combatirlas (hasta 70 millones de dólares gastados por Coca Cola, y PepsiCo en 2013 con este fin).

Un segundo entorno fértil para la influencia, pues en él se deciden cuestiones de relevancia para las ciudades, es, sin duda, el del eje Bruselas, -capital política de la Unión Europea- y Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo y cuna de la legislación emanada de las instituciones comunitarias que da forma, de manera determinante, a las legislaciones nacionales de los estados miembros de la Unión.

Según fuentes de la propia Unión Europea, en nuestros días, Bruselas acoge a más de 15.000 lobistas (consultores, ONG, abogados, empresas, think tanks, cámaras de comercio etc) y a casi 3.000 grupos de interés, que tienen sede permanente en la capital comunitaria europea, algunos de los cuales representan, sin complejos y con total transparencia, los intereses particulares de Ciudades, Regiones y otras entidades territoriales. Bruselas, además, reúne a los miembros de la Comisión, del Parlamento Europeo ( y a sus staffs) y a otros órganos e instituciones de la Unión con capacidad de influir en el contenido y tenor de la legislación europea y las decisiones allí adoptadas.

En este sentido, y aunque no es mi intención abrumar con datos y cifras –públicos y publicados- en el caso de la Unión Europea, y al contrario de lo que en estos momentos sucede en varios de los países que la integran –entre ellos, España desde donde escribo este post- la actividad de lobistas y advocates está regulada con sometimiento a un código de conducta y al control que proporciona la existencia de un registro obligatorio para estos profesionales, empresas y defensores de los más variados intereses. En el contexto de esta reflexión que nos ocupa, no nos extrañaría conocer que las grandes compañías, bancos, ONG, organizaciones empresariales o sindicatos mantienen una activa y permanente vocación de influencia y de defensa de sus intereses en la milla del poder europeo– pues constituye, en todo caso, una derivada de su acción institucional, mercantil etc que se cruza con el creciente compromiso de transparencia pública de la Unión.

EPLo que debe sorprendernos más, sin embargo, y aludiendo a la existencia de una agenda de influencia netamente urbana y a los retos de la Nueva Diplomacia de Ciudades es el hecho de comprobar, consultando el Registro de Transparencia (Apartado VI – “Organizaciones que representan a autoridades locales, regionales y municipales”), creado y gestionado por el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, la existencia de una legión de lobistas, grupos de interés y advocates cuyo empeño no es otro que trabajar en el ámbito de decisión del Parlamento Europeo y la Comisión en defensa de los intereses de las Ciudades, por encargo de muchas de ellas.

En este sentido, la acción de Advocacy en Bruselas de las capitales nórdicas de Europa (y cito Estocolmo, Copenhague, Oslo, Helsinki, Malmö o Goteborg) es paradigmática, pues todas ellas disponen de estructura de representación fija ante el Parlamento Europeo para la estricta defensa de sus intereses como ciudades, al margen de otras estructuras supramunicipales, regionales o nacionales. Además, y lo que es más interesante, la acción de lícita influencia de los representantes de estas ciudades nórdicas en el Parlamento Europeo resulta muy dinámica, persistente y bien dotada de fondos, como revelan sus fichas del Registro de Transparencia de la Unión actualizadas a 1 de abril de 2014.

No en vano, esta acción de notoria nordic advocacy coincide con el establecimiento de estrategias muy trabajadas para el futuro próximo de estas ciudades por parte de sus dirigentes y stakeholders cuyo futuro se juega, también, en clave europea. Baste el ejemplo de Estocolmo, que, haciendo una apuesta por la sostenibilidad ambiental, aspira a convertirse en 2050 en la primera ‘Fossil Fuel Free City’–encomiable aspiración para la que deberá contar, sin duda, con la ayuda financiera, legal y política de la Unión Europea. Para empezar, y por un mix de méritos (…) Estocolmo fue premiada por la UE con el reconocimiento en 2010 como la primera European Green Capital, mérito que en 2014 ha correspondido a Copenhague.

689px-Stockholm_metrosystem_map_svgEn orden decreciente en relación con la acción declarada de lobby urbano en Europa ejercido sin intermediarios, y partiendo de las mismas fuentes, cabe situar a los actores del orden local de Francia y Alemania como perseguidores de la ejemplar política de las ciudades nórdicas europeas, a la ciudad de Londres en temas de transporte (base de su estrategia de movilidad y desarrollo). En el caso español únicamente consta la acción de la Diputación de Barcelona y de la entidad Turismo de Barcelona.

Finalmente, completando este análisis del entorno decisorio europeo en lo que a intereses municipales se refiere, cabe citar, como instrumento para la Urban Advocacy (y como escenario para el ejercicio de la acción de lobby por parte de las propias ciudades a título individual), la acción coordinada de estructuras de ámbito municipal en Bruselas como la desarrollada por el denominado Comité de las Regiones (CDR), que integra a 355 miembros (regiones europeas y municipalidades) y cuya función declarada es la de exponer los puntos de vista regionales y locales acerca de la legislación de la Unión Europea, emitiendo Dictámenes sobre las propuestas de la Comisión, que luego pueden terminar inspirando e informando esta legislación. En todo caso, la Comisión, el Consejo y el Parlamento deben consultar al Comité de las Regiones antes de que se adopten decisiones europeas en ámbitos de repercusión local y regional (como la política de empleo, el medio ambiente, la educación o la salud pública).

Por último, y en el ámbito nacional, resulta interesante detener la mirada, por su carácter paradigmático, en el proceso de aprobación de la denominada Reforma Local desarrollado en España (legislación de ámbito municipal que afecta a todos los Ayuntamientos y entidades provinciales del país), en la que la advocacy de los municipios españoles en el entorno del poder ejecutivo y el legislativo ha sido asumida por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), cuyo Presidente, Iñigo de la Serna, Alcalde de Santander) y Presidente, también, de la RECI – Red Española de Ciudades Inteligentes (con quien he coincidido como ponente en numerosos eventos del ámbito de la innovación urbana y las Smart Cities) anunció la incorporación a este texto legal de una serie de enmiendas impulsadas en beneficio de una gestión contemporánea de los Ayuntamientos españoles que les permitirá, entre otras cosas, gestionar directamente las TIC, – Tecnologías de la Información y Comunicación, –cosa que no podían hacer hasta ahora por no ser competencia de los Ayuntamientos españoles. Esta decisión, nacida de un complejo proceso de advocacy ante el Legislativo español, y para la cual se alinean los intereses de Ayuntamientos, compañías telefónicas y proveedores de servicios municipales, facilita en modo superlativo la conformación, en los próximos meses, de una verdadera agenda Smart City para los municipios españoles, erigiéndose en testimonio fehaciente, práctico y cercano de cuanto venimos apuntando en relación a los beneficios de una Diplomacia Urbana que atienda a la Agenda Urbana (ordinaria o extraordinaria – particular o colectiva).

4. Public meets Private: hacia una Diplomacia Urbana con múltiples actores.- Durante muchos años, la acción de representación exterior de los intereses e intangibles de la ciudad ha recaído, de modo más o menos exclusivo, en las instancias institucionales y representantes electos de la ciudad, que la han ejercido de manera más o menos personalista o para la que se han dotado de estructuras, agentes y presupuesto, asumiendo una acción exterior de la ciudad de marcado carácter institucional y sometida a los vaivenes de la política y los réditos electorales.

Evidentemente, ser Alcalde o Alcaldesa de París, Berlín, Madrid, Barcelona o Londres implica un desempeño de funciones en el plano de la acción exterior cuasi equivalente al de la Jefatura de Gobierno de un Estado y que en no pocas ocasiones se acerca al del un miembro del star system (basta seguir la trayectoria de Boris Johnson, Xavier Trías o Michael Bloomberg para ratificar esta impresión), razón por la cual, sus acciones, opiniones e iniciativas –también las personales- no pasan desapercibidas para el resto de la humanidad y tienen un coste en términos de reputación y marca de la ciudad a la que representan.

mayor_eastwood_605Al margen de la acción de las grandes metrópolis, – no en vano, Nueva York nombró ya hace años un Chief Marketing Officer para la ciudad –lo cierto y verdad es que esta apuesta por la embajada urbana no ha sido asumida de modo entusiasta por todas las ciudades de nuestro entorno, estando inédita en nuestros días esta acción en no pocas municipalidades que no consideraron nunca el teatro de la acción exterior como una escena propicia para la defensa de sus intereses.

Sin embargo, en nuestros días, múltiples factores (económicos, culturales, reputacionales y reducción de las barreras de entrada) han empujado a no pocas ciudades y a sus Alcaldes y oficinas de representación económica y de inversiones a adoptar roles proactivos en este campo, conocedores de que la batalla por la financiación y la influencia se juega en la última yarda del terreno de juego, con reglas y árbitros que conviene conocer, conformando un relato desigual de éxitos y fracasos jaleado por los medios de comunicación y en el que la implicación ciudadana ha sido la gran asignatura pendiente. Que, por ejemplo, Madrid fracase en su intento por ser sede de los Juegos Olímpicos en 2020 es tan trágico –en términos relativos de opinión pública y al margen de consabidas torpezas- como que Zaragoza o Lisboa hayan invertido ingentes capitales en alojar distintas Exposiciones Universales o que Barcelona fracasase estrepitosamente con el Fórum de las Culturas, episodios financiados con cargo a presupuestos públicos que no pueden considerarse, con el pasar de los años, exitosos en sus resultados financieros ni activadores de una verdadera transformación de la ciudad o de un sentimiento permanente de engagement y orgullo de pertenencia de sus ciudadanos.

En este sentido, ya he manifestado mi interés por impulsar una advocacy sindicada urbana, que apunta a la caracterización del rol de defensa de los intereses y los intangibles de la ciudad como una actividad que puede ser ejercitada, con dosis de mayor versatilidad y dinamismo, desde el ámbito privado, por actores y stakeholders urbanos que diseñan y ejecutan sus estrategias y acciones de advocacy sin recurso a la financiación pública, aunque de manera complementaria a la acción exterior de carácter institucional. Como veremos a continuación, en ciudades como Londres, Nueva York o Barcelona se ha manifestado ya con relevante intensidad y notables resultados la advocacy por el sector privado de los intereses generales de la ciudad.

Ejemplos de prestigiosas organizaciones como London First, nos ponen en la senda de acciones de Diplomacia Urbana Privada en las que el enfoque de la gestión de intereses y el lobby en pro de los intereses generales de la ciudad (y consecuentemente, de los intereses particulares de sus miembros e impulsores). Según relata su web, We are a non-profit organisation with the mission to make London the best city in the world in which to do business. We aim to influence national and local government policies and investment decisions to support London’s global competitiveness”. Integrando a las empresas y agentes económicos más importantes de la ciudd de Londres, London First constituye un testimonio vivo y revelador (es especialmente interesante el apartado “Our Successes” de su web, lleno de facts & figures) del poder de la urban advocacy y el lobby en pro de la capital del Reino Unido).

Dentro de sus múltiples acciones, y como muestra de la inteligente decisión de subordinación de la acción de comunicación de la ciudad a la de estrategia de advocacy y Diplomacia Urbana impulsada por múltiples actores públicos y privados de la ciudad, hace unos días los medios de comunicación se hacíaen eco de la campaña ‘coral’ del nuevo dominio de Internet Dot London, orientada a que “with this new domain, London will be among the first global cities to have its own domain name, putting London as ever at the forefront of digital innovation”

En el ámbito estadounidense encontramos la interesante experiencia del Partnership for New York City, que se define comouna red de business leaders dedicada a mejorar la economía de los 5 distritos de la Ciudad y a mantener la posición de la ciudad como centro mundial del comercio, las finanzas y la innovación. Nuevamente, y al igual que se ha descrito para el supuesto de London First, la calidad y prestigio de sus integrantes, su compromiso con el proyecto, la estructuración de su organización con desginación de responsables ejecutivos y consultivos y la auto-financiación a través de sus miembros hacen de esta organización un actor interesante en el plano de la Diplomacia Urbana ejercida por el sector privado, que ha encontrado resonancia en otras capitales como Barcelona.

El resultado de sus acciones de urban advocacy para la ciudad de NY pueden consultarse en su Resource Center, y su entorno de acción abarca toda la esfera de Policy Making, acción de gobierno y gestión de intereses públicos de los EEUU y grandes entornos de influencia internacional.

Last but not least, y algo más reciente, podemos citar el ejemplo de Barcelona Global, autodenominada como “Thinking Plattform for thinking and doing”, y que se constituye en torno a un grupo de significados empresarios que pretende crear un programa para la promoción económica de la ciudad, sobre la base de fijación de una agenda urbana y el compromiso –también financiero- de un prestigioso elenco de socios del entorno privado empresarial con sede e intereses en la ciudad. Barcelona Global impulsa proyectos ejecutivos asociados a la competitividad de Barcelona que presentan sus socios y que son aprobados siguiendo una metodología específica por el conjunto de sus asociados, y que apuntan, bajo el objetivo común de mejorar la competitividad de Barcelona, ​​a potenciar la marca Barcelona asociándola a los sectores y actividades de mayor valor añadido y calidad, a facilitar la atracción, acogida y retención de inversión extranjera y talento internacional en Barcelona, a poner en contacto el talento innovador y los centros de decisión empresarial e institucional, a fomentar el diálogo transversal entre sectores económicos y colectivos como herramienta de detección de oportunidades de desarrollo y a colaborar con otras instituciones, entidades y administraciones públicas en diferentes tipos de proyectos e iniciativas que coincidan en sus objetivos estratégicos y su agenda urbana.

Barcelona Global, dirigida por el abogado Emilio Cuatrecasas, -que formuló su visión e manera rotunda hace unos meses “La actividad económica de Barcelona no puede decantarse en exceso hacia el ocio. El sol no es un mérito de los barceloneses. Hay que trabajar más para lograr que Barcelona sea también un lugar en el que hacer negocios, crear riqueza”, quiere reproducir en Barcelona el esquema de trabajo de otros lobbies locales como los ya apuntados London First o Partnership for New York, y que impulsan desde el sector privado políticas de desarrollo local con la complicidad y/o anuencia del sector público. Cuenta con unos 160 socios y con el apoyo de 16 empresas de la región metropolitana de Barcelona y pretende, entre otras acciones, la constitución de una red de ejecutivos barceloneses que viven en otras ciudades del planeta y a los que se quiere conferir la representación de los intereses de la asociación y por ende de la ciudad, y, que la vez, ejerzan de activos embajadores y observadores de lo que ocurre en su lugar de residencia, favoreciendo las conexiones con la ciudad de Barcelona.

logo-barcelona-global-enBarcelona Global, que no acepta estatutariamente fondos públicos (para eso ya está su partner municipal Barcelona Growth, una agencia de titularidad público-privada cuyo objetivo es el de hacer cumplir las medidas elaboradas en el programa del Ayuntamiento “Barcelona Crecimiento”, entre otros, la fiscalidad cero para las empresas que se instalen en Barcelona, es un interesante ejemplo de implementación de Estrategias de Diplomacia Urbana estrictamente privada y Agenda de la Ciudad del que, durante el proceso de documentación y análisis previo a la redacción de este post (que se ha convertido casi, por su extensión, en un tratado sobre la acción exterior de las ciudades) no he encontrado parangón en España y del que otras capitales del país podrían aprender y encontrar inspiración.

En todo caso, no faltan tampoco, como en botica, los detractores de este modelo privado de advocacy urbana barcelonés.

Cerrando la redacción de este post, y como prueba fehaciente del auge en Europa del lobby que busca la promoción del territorio, conozco la noticia de que el 22 de abril de 2014, 17 multinacionales extranjeras establecidas en España de todos los sectores de actividad han constituido la asociación Multinacionales por marca España, que pretende mejorar la imagen y reputación de España, así como dar a conocer la contribución de estas empresas a la economía del país. La asociación desarrollará su actividad en tres áreas principales: colaborar activamente en el impulso y proyección de la marca España, la reputación y la imagen del país; apoyar la promoción de España como destino inversor; y fomentar un entorno favorable a las empresas multinacionales que permita un marco legal y económico propicio para desarrollar su actividad.

A decir de sus impulsores, tan alta misión descansará en una colaboración activa con las Administraciones Públicas y en el trabajo en el seno de las propias multinacionales con el objetivo de que España sea percibida como un atractivo destino para la inversión por su nivel de competitividad, estabilidad política y social, y calidad de vida.

Multinacionales por marca España está compuesta actualmente, por Altadis, British Telecom, Citroën, Deloitte, Diageo, Facebook, Google, Grant Thornton, HomeAway, HSBC Bank plc., Huawei, Ketchum, L’Oréal, ING Bank, Siemens, Thales y Unilever y pretende concentrar en el futuro a un importante número de empresas multinacionales de capital extranjero que operan en España. Puesto que en este relatoestamos analizando el plano de la acción del lobby para la promoción territorial , y tal vez fatigados en este punto del mismo, nuestra intuición nos dice que esta sociedad de multinacionales residentes pretende, también, ejercer este papel de defensa colectiva de intereses ante los poderes públicos cuando manifiesta que otra de sus misiones será la de “difundir el papel que las multinacionales extranjeras desempeñan en el desarrollo económico, social y cultural del país” (en la modalidad grasstop / grassroots, añadimos) y que para ello colaborarán “con las Administraciones Públicas para trasladarles cuáles son los aspectos que las compañías valoran en la toma de decisiones” (¿blanco y en botella? Lobby…).

5.- Redes de Ciudades como actores de la Diplomacia Urbana.- Para concluir este análisis transversal de la Urban Advocacy y la Diplomacia Urbana, en la era de la híper-sociabilidad digital cabe una breve mención al papel de las Redes, Asociaciones de Ciudades y otros agregados de entidades urbanas que se constituyen para la defensa de intereses comunes de carácter general y a los que no es ajena la acción de lobby ad extram (son estas Redes las que la desarrollan) o ad intram (cuando son receptoras, por su condición de actores políticos y económicos, de la acción de otras estrategias de lobby e influencia de terceros).

Pablo Sanchez Chillon Round Table 5Plusforum Paris 2013Como ya hemos tenido ocasión de señalar, destaca en el ámbito europeo el papel del Comité de las Regiones (CDR), que integra a 355 miembros (regiones europeas y municipalidades) y cuya función es la de exponer los puntos de vista regionales y locales acerca de la legislación de la Unión Europea, emitiendo Dictámenes sobre las propuestas de la Comisión, que luego pueden terminar inspirando e informando esta legislación. En el ámbito europeo, al ya citado papel de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), o de la RECI – Red Española de Ciudades Inteligentes en el ámbito de la innovación urbana y las Smart Citiespara los municipios españoles, testimonio real de una estrategia de Diplomacia Urbana que atiende a la Agenda Urbana ordinaria o extraordinaria de las ciudades españolas, cabe también reseñar el papel del ANCI (Associazione Nacionale Comuni Italiani), como canalizador de los intereses de los Ayuntamientos italianos.

En el mismo sentido, cabe reseñar el papel de las alianzas forjadas en el marco del World Urban Forum de ONU – Habitat, la joven Red de Ciudades del África Occidental, la red de ciudades vinculadas al Mayor’s Challenge lanzado por Bloomberg Philantropies y liderado por el ex – Alcalde de Nueva York Michael Bloomberg o la constitución, en los próximos meses, de la Red Iberoamericana de Ciudades Inteligentes, ilusionante proyecto para la constitución de un espacio de intercambio, aprendizaje, conformación de una agenda urbana inteligente para la región y defensa colectiva de intereses de las ciudades del ámbito Iberoamericano en el que estamos embarcados a título personal desde hace ya varios meses y en el que colaboramos con prestigiosos profesionales, docentes, policy makers y municipalidades del continente americano y del que pronto podré dar mayores noticias.

Si el mundo de la innovación urbana se declina en clave de Red, la nueva Diplomacia de Ciudades apuesta por la estrategia de advocacy, la comunicación y la embajada digital colectiva como pilares para su desarrollo y consolidación.

Be the best urban ambassador for your city! (and stay tuned).

URBAN 360º, the blog curated by Pablo Sánchez Chillón, Urban Planning Lawyer, International Speaker, Strategy and Public Affairs Advisor and Urban Advocate. Pablo is Co-founder of Eolexcitylab, Urban Innovation Advocates (Spain).